Los dineros y las medallitas de El Vacie

Repetimos como una verdad irrefutable que El Vacie es el asentamiento chabolista más antiguo de Europa, como si hubiera manera de comprobar estas cosas y bucear de manera enciclopédica por los inframundos de la humanidad. Puede que lo sea, o puede que no, pero lo cierto es que es un enclave que se mantiene firme desde hace 60 años en la ciudad, más antiguo que un buen puñado de barrios. Ahora dicen que sí, que de verdad se va a acabar con esta cicatriz física y ética de Sevilla, un sumidero de miseria al que arropan reductos del tráfico de drogas y hasta de armas, y para eso se va a aprovechar que va a llegar un dinero extra desde Europa en forma de fondos Feder, reservándose algo más de cuatro millones de euros para coronar con éxito lo que ha sido un imposible durante décadas.

Las chabolas con las torres de Nuevo Torneo al fondo. Foto: sevilladirecto.com

El Vacie viene durando tanto tiempo por una cuestión muy sencilla: nunca ha habido dinero de por medio. Al echar la vista atrás se recuerda el exitoso desalojo de otros poblados de chabolas (San Diego, Los Bermejales…) que daba la puñetera casualidad que se alzaban en terrenos urbanizables. El Vacie no, porque ocupa unos suelos que en teoría podrían servir en su día para ampliar el cementerio (algo ahora impensable) o, en todo caso, para hacer más grande la cochambre del inacabado parque de Soledad Becerril, la zona verde más siniestra de Sevilla. Nunca ha habido una verdadera presión para acabar con este asentamiento, que por lo menos tuvo el detalle de levantarse en una zona escondida que no sale en las vistas generales de la ciudad, aquello al fin y al cabo está escondido y mejor no menear demasiado las cosas no vayan a ponernos una familia chabolista en el barrio.

Lo del dinero es un poco reduccionista, pero es lo que hay, si ahí se pudiera edificar y no estuviera el cementerio al lado ya les diré yo si llevábamos ya una pila de años sin El Vacie, de allí se hubiese desterrado a los inquilinos aunque fuese a golpe de bolsas de billetes, como se hizo hace una docena de años en Los Bermejales dejando una imagen vergonzante. Nunca unas fotos definieron mejor la grosera forma de actuar de un Ayuntamiento, el de Alfredo Sánchez Monteseirín, que se comportó como un señorito quitándose a los pobres de encima por mandato de los que tenían que construir.

Ahora suena casi a chiste, pero otro alcalde, Alejandro Rojas Marcos, se sacó de la manga que el mejor momento para borrar El Vacie era aprovechando la boda de la infanta Elena, que en 1995 eligió Sevilla para cambiar de estado civil. Aquello no fue muy lejos, claro. Y otro regidor, Juan Ignacio Zoido, de lo primero que hizo fue hacerse una foto entre chabolas, una frivolidad de la que se redimió entendiendo que allí había que trabajar en silencio, poco a poco, sacando el tema del debate político y social.

Ahora Juan Espadas tiene la ocasión realmente histórica (qué manido tenemos este concepto, pero en este caso sería verdad) de liquidar El Vacie, de hecho se apunta a que esto podría ser una realidad para 2018, fruto de una labor municipal por fin discreta y del impagable trabajo de colectivos que han puesto la pica en Flandes de ayudar a socializar y educar a los allí residentes. Los adolescentes que malviven entre chabolas ya saben leer y escribir, no como sus padres y abuelos, y eso les hace tener unos planes de futuro en los que desde luego no entra quedarse allí eternamente.

Han hecho falta seis décadas porque la ausencia de Don Dinero eterniza los plazos, así que ha habido que esperar a que afloje el bolsillo Doña Europa para soñar con tirar las chabolas tras realojar a los últimos vecinos del peor barrio de Sevilla. Esto será posible porque estos fondos son la guinda, el remate a un trabajo que ha dado sus frutos de verdad cuando los políticos entendieron que era mejor no colgarse medallitas y dejar hacer a los que saben. Y eso, tener esa lucidez y saber morderse la lengua, algunas veces es más difícil incluso que conseguir que llegue dinero, que ya es mucho decir…

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