Cuento
si el tacto desintegrara y las miradas fijas convirtieran cuerpos en piedra
quizás sería más humano ese espanto del que nos curamos
la comodidad sería arrancarme la cabeza y meterla en la heladera
para poder evitar todas mis fotos manchadas con café
camino la cuerda por encima de las nubes, casi disfruto mirar para abajo
es como pasar por esquinas oxidadas, buscar sombras caídas en el olvido
recordadas por el inconsciente ajeno, anheladas por otro corazón
que bombea la ilusión, llega hasta la punta de los dedos
es esa ignorancia divina, esa fantasía, esa historia que no llega nunca
la idealización de la belleza superficial que te come y convence
imposible no caer en la sutil hipnosis, la seducción del peligro
casi pone en duda la certeza primera de que
lo eterno solo existe en los cuentos
y si la vida fuese un cuento, sería todavía peor.