Sigue adelante, hay muchas cosas por hacer.

Evita enfrascarte en el pasado, aprende de él y vive el presente. Te contaré la historia de cómo una joven perdió todo lo que creyó que tenía y aún así llegó a ser una de las personas más felices del planeta.

Su nombre: Margarita. Jovial, encantadora, sensual, intelectual y de mal carácter. Todo lo que quisieras en una mujer. Cirujana reconocida, de buena familia. Un esposo atento, tres hijos varones y un cachorro que le esperaban siempre en casa.

Una nublada mañana de Viernes, Margarita debe viajar muy temprano hasta su hogar. Se encontraba fuera realizando unas conferencias en distintas regiones en su país. Era momento de volver.

En el aeropuerto, se encontraba hablando con su marido e hijos por Skype y todos estaban deseando el momento de volver a ver a la reina de la casa. En ese momento llaman a abordar a los pasajeros de su vuelo. Fue una despedida muy conmovedora, y mientras ella se comía el último trozo de su dulce, sus hijos en coro se despiden con un “Feliz viaje mami, te amamos, tráenos algo”. A lo que ella responde “Yo también, mis tesoros. Ya nos vamos a ver”.

Pero es que ella no sabía lo que el destino tenía escrito para ella.

Una vez en el avión, ella envía el último mensaje de texto a su marido con un “Ya en el avión, apago el teléfono. Te llamo cuando llegue, te amo”.

Todo parecía transcurrir normal durante el viaje. Fueron los 4 horas de vuelo más angustiosas para ella. Una vez en tierra, la gente se ve un poco alterada. Algo había ocurrido y los pasajeros, apenas llegando, estaban todo confundidos. Pues había ocurrido un fuerte terremoto hacía apenas momentos…

Ella, incrédula de la situación, intenta contactar a su esposo. Pero no hubo respuesta. Se temía lo peor. De pronto, ve en una de las pantallas del aeropuerto una imagen conocida. Estaban transmitiendo las noticias y sí, ella estaba viendo su propia casa destrozada por la catástrofe natural…

¿Qué harías tú? ¿Reaccionarías? Pues ella no se halló en sí. Una mujer completamente en shock, pálido era muy poco decir para el tono de su piel. Imagina la situación: Creías que tenías todo y acaba en tan solo unos segundos.

Suerte que Margarita es una mujer fuerte que vive la filosofía. Siguió adelante. Es entonces que entendió que nada era de ella, que nunca tuvo nada. Que era imposible poseer algo cuando ella no era responsable ni de las manos que utiliza para realizar sus cirugías.

Reponerse de un golpe tan fuerte como ese, no es sencillo. Es por eso que ella lucha incansablemente todos los días por evitar que las demás personas pasen por lo mismo. Su vida se llenó de éxitos y felicidad por atender a la mayor cantidad de personas posibles sin esperar ninguna retribución. Solo deseaba poder volver a ver la sonrisa del paciente a quién estuviese tratando y que su familia le viera regresar a casa sano y salvo. Justo lo que ella no pudo realizar.

Perder un ser querido siempre es duro. Pero quedarse en el dolor es inútil, debemos transformarlo en esa gasolina que nos la energía para trabajar, seguir luchando por encontrarnos a nosotros mismos y alcanzar la felicidad.


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