Andrea Zamora no solo es madre, sino que también es directora general de la consultora en experiencia de usuario IDA Chile, profesora de la escuela de Periodismo de la PUCV y coordinadora académica y docente del Diploma en UX Content en la misma universidad. Y aún así, tiene tiempo para participar en comunidades como +Mujeres en UX e IxDA Santiago.

Es una mujer imponente y apasionada por su trabajo. Se le nota al hablar y expresarse. Es la hija mayor de tres, creció en una familia en la que sus padres siempre le enseñaron a decir lo que pensaba, y también es muy observadora y “preguntona”.

Estudió Periodismo en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y cuando entró a la escuela se fue decepcionado. “Era una carrera mucho más exitista de lo que yo pensé. Te enseñaban que tenías que salir en televisión, que tenías que hacer el golpe noticioso, la exclusiva, y eso a mí no me gustaba”.

Comunicación como un medio para ayudar

Terminando su tercer año en la universidad, se cuestionaba si Periodismo era lo que realmente quería hacer. Pensaba que su trabajo no iba a ayudar a nadie y consideró cambiarse de carrera. Hasta que uno de sus profesores la convenció de irse a Chiloé a hacer su práctica.

Con 19 años cumplidos, se fue a la Radio Estrella del Mar de Chiloé a trabajar. “Partí sin nada, sin haber ido a Chiloé nunca. Yo alucinaba porque era un lugar muy bonito, pero era muy diferente a la realidad que conocía. Hice historia local en Guitecas y luego en Castro donde utilicé el formato de radioteatros. Investigué desde el aniversario de bomberos hasta el primer incendio grande en Chiloé. Cosas que tú las mirabas desde acá y pensabas: ‘Esta está loca, ¿cómo va a ser eso un trabajo?’ Ahí encontré el sentido de comunicar y contar cosas de una forma muy diferente”.

“Me di cuenta que cuando uno trabaja en comunicación tiene que ayudar a las personas, sino no sirve de nada”.

Volvió a estudiar y al año siguiente se fue de nuevo. Vivió en Quellón tres meses, y luego al otro año se fue por práctica seis meses a Puerto Aguirre. Como parte del equipo profesional de una organización comunitaria, hizo talleres de radio para niños, historia local y con Carola Gallardo, su compañera trabajadora social, armaron un programa radial para que los vecinos enviaran saludos y pidieran canciones.

Después de terminar su tesis de grado, tenía que encontrar trabajo y así entró al mundo digital. “Me tropecé con digital. Encontraba que era el demonio. Pensaba: ‘hay gente que no tiene luz, ¿a quién le importa Internet? No sirve para nada. Si no tienes luz no tienes Internet’”.

Hacer por intuición

Entró en un reemplazo en el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes para migrar el contenido de un sitio HTML a otro.

Como el trabajo era para el mundo de la cultura, se enfrentó a mucho contenido que tenía que estar ordenado. Hizo arquitectura sin saber qué era arquitectura de información y optimizó contenido para buscadores sin saber qué era un buscador o qué significaba SEO.

Después, le ofrecieron quedarse en el Consejo del Arte y la Industria Audiovisual como periodista digital. “Me empezó a gustar porque había mucha información de fondos públicos que la industria no sabía que estaban, o no cachaban cuándo los lanzaban, porque en el año 2007, el acceso a Internet era muy de élite, no como hoy día”. Así, unió su propósito de comunicar como medio para ayudar a otras personas con el mundo digital.

“Para mí, trabajar en digital siempre fue súper a pulso. Todo fue por intuición, porque me hacía sentido que las cosas tenían que ser así, no porque me leyera las recomendaciones de redacción digital”.

Luego trabajó en el equipo de desarrollo comunal de la Municipalidad de Peñañolén con Claudio Orrego. “Cacharon que yo era la que tenía habilidades para Internet, como yo creo que hemos partido casi todos, y me dejaron como periodista a cargo de digital”.

Hicieron transmisiones en vivo del plan regulador, un proyecto súper importante para la comuna en su momento, crearon la cuenta de Twitter de la municipalidad y se aliaron con telecentros y cibercafés comunitarios para hacer capacitaciones del sitio web, y que así la gente supiera usarlo. “Había que lograr que la gente nos leyera. Después hicieron el centro cultural, había que sacar un sitio y yo lo armé en Wordpress, súper patuda. Tuve la suerte que tenía jefes que decían: ‘voh dale’”.

Poniéndole nombre a la práctica

Ya dentro del mundo digital, Andrea decidió hacer un Magíster en Comunicación y Periodismo Digital y allí le empezó a poner nombre a lo que hacía en su día a día.

“Empecé haciendo y luego fui poniéndole nombres y técnica. Eso hizo que quedara en Teletón. Siento que ese salto fue pasar de la escuelita rural a la gran universidad, en términos de alcance, de visibilidad, y de impacto. Pasar a Teletón eran las ligas mayores, como si me hubieran llevado al Barcelona a jugar”.

El proyecto que lideró por casi 4 años siempre trató de orientarlo hacia la atención. Para Andrea, era importante estar contando todo el año lo que hace la Teletón, y desligarse de esa actitud silenciosa el resto del año.

“El primer año era yo y un computador, no más. En todo el proceso de cambiar el sitio, nos ayudó Multiplica con la investigación de usuarios, después los chiquillos de Ilógica tomaron el proyecto. Yo estuve desde fines del 2009 hasta mediados del 2013, fue un proceso largo y lento, porque además llegas a la mitad de año y se hace el lanzamiento de campaña, y después nadie más se preocupa por nada que no sea campaña”.


— ¿Qué fue lo que más te gustó de trabajar en Teletón?

Que hicimos cuestiones súper bonitas, como ayudar Atención al Paciente y Admisión a estandarizar el proceso de ingreso a lo largo de Chile. En cada instituto pedían cosas diferentes, y pensábamos en cómo estandarizarlo, entendiendo que cuando una persona se enfrenta a una discapacidad solo le importa que a su hijo lo rehabiliten, nadie está pensando en sus liquidaciones de sueldo. Yo llegué en un momento en el que estaban en un proceso de calidad de atención súper heavy y eso me permitió trabajar más con los institutos. Para mí, eso era darle sentido a una pega que era súper farandulera en una época del año, porque yo igual iba a la gira o o estaba full los días del programa en la tele, pero en el resto del año trabajábamos para los institutos y para los niños, niñas y adolescentes que se están rehabilitando ahí.

Lo pasaba muy bien, pero perdía mi vida 4 o 5 meses del año. Además, es súper engañoso, porque te vuelves un poco adicto a ese estrés, y te cuesta bajar los cambios. Yo hoy día, si me preguntas qué cosa me ha complicado de liderar equipos es eso, que yo voy 5 cambios más adelante. Es súper complejo porque vives con una autoexigencia que la gente no sabe que tienes por la vida y que no es la forma en la que todos entienden su propio trabajo.

— ¿Te ha costado liderar siendo mujer?

— Siempre me crié en un entorno en el que la mujer daba su opinión y era puntúa, si se quiere. Eso, yo siento que a nosotras siempre nos obliga a estar mejor preparadas y a no perder el control, y es súper doloroso. El hombre se puede enojar, y ya, pero si una mujer lo hace, piensan: “la weona loca”. En general, las mujeres que hablamos un poco fuerte, y somos poco simpáticas, somos sinónimo de conflictivas.

Como mi mamá siempre me enseñó a decir lo que pensaba, a veces también dejaba la cagada con los comentarios que me mandaba. Pero entendía que yo no estoy en un lugar para decir que sí porque sí, o para dar problemas, sino para dar soluciones. Y mi trabajo es dar la mejor solución.

El mayor desafío que tenemos la mujeres cuando lideramos, es no ser hombres liderando, y es súper difícil, porque no eres ni la mamá ni el marido malo. Es complicado llegar al punto medio.

Andrea presentando para +Mujeres en UX

Después de Teletón trabajó por más de un año en Chilexpress. “Fue mi primera pega UX de verdad. Era un tremendo equipo y lo pasábamos la raja en una compañía que tenía que dar el salto a digital y todavía no sabía muy bien cómo”.

Este trabajo le permitió a Andrea incorporarse en un equipo multidisciplinario que debía llevar a la compañía hacia una cultura orientada al cliente, a través de los canales digitales, y a conocer cómo funcionan las grandes compañías, en las que hay metas por gerencia o subgerencia y no siempre hay una sola gran meta como en Teletón.

Posteriormente, se fue a IDA, aceptando la invitación de Max Villegas, su pareja (a quien conoció cuando ambos aún vivían en Valparaíso), y Maximiliano Martín, ambos socios de la empresa.

— ¿Cómo fue el cambio a IDA?

Cuando llegué sentí que tenía que demostrar que no era solo la mujer del jefe, sino que sabía, y que no por ser la esposa del jefe me tenían que decir a todo “qué bueno”, y no porque lo dijera el jefe yo también iba a decir “qué bueno”.

Llegué como directora de marketing, y luego quedé embarazada, así que estuve fuera por unos meses. Fue difícil el cambio porque yo venía de ser muy acelerada, de trabajar todo para ayer, en otra lógica de trabajo y con contrapartes mucho más complejas. Incluso, a lo mejor fui un poco soberbia, porque pensaba “ya, tenemos que venderles a clientes más importantes”, o “¿Cómo se van a demorar 3 semanas en hacer algo?”.

Después, cuando me nombran directora general, ahí fue más heavy, porque había un tema comercial que para mí fue súper duro. Me empecé a dar cuenta de que cuando me acompañaba alguno de los socios a reunión con prospectos, me iba mejor que cuando iba sola.

En mis trabajos anteriores tengo claro que parte de lo que conseguí también es porque tenía a un desarrollador de mi lado. Si tenía dudas, llamaba a Max, y luego respondía con total propiedad. Esa era la única manera de que dejaran de pensar que como yo era mujer, creía que había una caja oscura que era Internet y que yo no entendía cómo funcionaba.

— ¿Sientes que ser madre ha cambiado tu forma de liderar?

Siento que cambia tu sentido de urgencia, cambian tus prioridades, pero uno aprende a no dejar de ser la prioridad uno. Yo he aprendido a decir que estoy cansada, que estoy raja o que no tuve tiempo de hacerlo. Aprendí a no ser la súper mujer, porque no vale la pena. Mientras tú estés tranquila contigo, bacán. Yo llego a mi casa y está mi hijo, mi pareja, mi perro y somos felices, y todo lo demás está bien.

Cuando tú disfrutas de tu pega, también te duele ser mamá, porque tú sabes que tienes menos tiempo y te tienes que repartir. Eso estuvo siempre mal para mí “¿Por qué siempre estoy corriendo? Yo debería tener tiempo para ser mamá”, a pesar de que acá me dan todas las facilidades. A veces pienso: “chuta, sí, yo hago clases, participo en comunidades y a ratos no sé si Chini (su hijo) me echa de menos cuando no estoy o llego tarde y ya está durmiendo”.


Con profesores y estudiantes de la primera versión del Diploma en UX Content

Andrea siempre estuvo ligada a la docencia, su papá era profesor y ella misma consideró serlo. En la universidad fue ayudante de cátedra y después docente.

— ¿Por qué te gusta dar clases?

—Siento que es un desafío intelectual muy grande. Tienes que tener un talento para compartir lo que sabes, enseñárselo a otros, y también tener la generosidad de transmitir la pasión que tienes por tu trabajo.

En pregrado, hay que partir de la base que los cabros no tienen los años de carrete que tú, y en Periodismo, en un contexto en que los medios cierran, siento que nosotros tenemos la responsabilidad de mostrarles otras fuentes de trabajo a los chiquillos que estudian.

En postgrado, es darles una cuota de realidad de lo que ven afuera y también es ayudarle a personas que quieren consolidar su carrera. En el caso particular del Diploma en UX Content, lo que estamos haciendo es ofrecer una especialización para un área que todavía no está, así que cuando se sature el mercado voy a ser responsable de eso, de haber traído más UX writers al mundo (se ríe).

— Si tuvieses que recomendarle algo a las personas que quieren meterse en el mundo de UX Content, ¿qué sería?

— Que sean capaces de comunicar con claridad, de saber lo que quieren decir y de tener empatía al momento de generar un contenido. Una buena experiencia de usuario se diseña y se comunica.

En términos de literatura, creo que hay que partir por Jesse James Garret, mirar qué tiene Nielsen Norman Group sobre content, y revisar el libro Content Strategy for the Web de Kristina Halvorson y Microcopy, The Complete Guide de Kinneret Yifrah. También, está el blog de IDA.

Yo siento que el mundo UX o hacer UX hoy día es tan gigante que a ratos nos olvidamos de los básicos, de los higiénicos, y el content es súper higiénico, pero muchas veces es lo último en lo que se piensa. Tú deberías partir la arquitectura, pensando en el contenido, porque puedes tener una experiencia hermosa en términos de diseño de interfaz, pero si no se entiende, no sirve.

Yo siento que tienes que entender UX desde el buscar formas de generar experiencias que son valiosas, significativas e importantes, no solo desde el negocio. Esta disciplina cada día está más masificada, pero también más presurizada, en la medida que todos sienten que pueden hacer UX, y no es así.

Con el equipo de +Mujeres en UX.

— Participas en varias comunidades (+Mujeres en UX e IxDA), desde esa mirada ¿qué sientes de que exista una comunidad exclusiva para mujeres?

— Siento que es súper necesario, porque así no estamos solas. Es una comunidad muy generosa y horizontal, y eso es lo más bonito de nuestra comunidad, versus otras. Cada una de nosotras pone sus talentos para que otras los aprendan, los mejoren y los vean.

Una cree que en ámbitos donde el desarrollo es más mixto, es más fácil, pero aún hay un tema cultural. Las mujeres tenemos que seguir demostrando que podemos, que somos súper capaces e inteligentes. Entonces, estar en una comunidad en la que esas cosas te las empiezan a contar y es muy potente. Yo, a pesar de todo lo senior que puedo ser, también aprendo cuando voy a charlas de chiquillas más chicas. Incluso nosotras a veces no nos creemos el cuento, y este es un espacio seguro, un espacio donde te atreves a dar tu opinión.


Andrea con su hijo y su mascota.

Andrea es mamá, y además de trabajar, le gusta jugar con su hijo, sacar a pasear a su mascota, una hermosa perrita con su propia cuenta de Instagram, ver muchas series y bordar. “El bordado me ha ayudado mucho, me desconecta y relaja”.

Para ver en su tiempo libre, recomienda Big Little Lies y Handmaid’s Tale. “Son dos visiones de cómo las mujeres actúan en comunidad. Cómo nos categorizan, cómo nos igualan, cómo nos discriminan a veces y desde ahí son súper buenas en el término de mirar el género”.

También, une su gusto por enseñar dando clases y su gusto por el contar historias a través del blog de IDA y el podcast “Los martes son de UX”.

Pronto, Andrea presentará en el Interaction Latin America 2019 en Medellín, Colombia, junto con Rodrigo Vera, sobre sus experiencias en UX Research.

Si quieres saber más de Andrea puedes seguirla en Linkedin, Twitter o Instagram.

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¡Queremos visibilizar a las mujeres que trabajan en UX! Contenido creado desde Chile, para el mundo.

Thanks to Andrea Zamora, Lorena Ríos, and Mariana Valenzuela Silva

Andrea Carolina Vera Mondazzi

Written by

Venezuelan living in Chile. Journalist. Team Leader of digital projects in Ilogica and passionate about learning, always.

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