No es Cuando Yo Quiero

Por Maria del Mar Zuñiga

Todos hemos deseado algo al menos una vez en nuestra vida, por ejemplo, cuando estaba pequeña les pedía juguetes y muñecas a mis papás y si estaban al alcance, ellos me complacían.

Siempre me enseñaron lo siguiente: “Si quieres algo, tienes que orar y pedírselo al Señor”, así que lo ponía en práctica hasta que un día mi petición no era un simple juguete.

Yo quería una hermana así que les insistía a mis papás y ellos me repetían lo mismo, que se la pidiera al Señor. Pasaban los años y yo seguía siendo hija única, por lo que mantenía este versículo en mi mente:

“Sin embargo, si esperamos recibir algo que todavía no vemos, tenemos que esperarlo con paciencia.” Romanos 8:25

El tiempo pasaba y en cierto punto me rendí, pensaba que no estaba en el plan de Dios que yo fuera hermana mayor. Seguía con ese anhelo en mi corazón pero me di por vencida.

Una tarde mi mamá con mucha emoción se acercó y me dijo “estoy embarazada”. Tuve que esperar 13 largos años para que mi petición más grande se cumpliera, lo cual me recuerda este versículo:

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”
Eclesiastés 3:1

Ahora, 5 años después, puedo entender por qué Dios esperó tanto para enviar a mi hermana. Tengo la edad y la madurez para ayudarles a mis papás a educarla, a cuidarla y corregirla cuando hace mal. Además sí hubiese nacido antes, probablemente hubiésemos peleado montones por los juguetes que les pedía a mis papás.

Es muy importante tener siempre en cuenta que la vida no se trata de nosotros, que las cosas que queremos, no pasan cuando lo deseamos o algunas veces no suceden. Así que cada vez que necesitemos o deseemos algo, debemos de ponerlo en manos de Dios y esperar en Él.

“Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.” Salmos 37:4
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