#06 — Los sistemas están para romperlos 💥

Cuándo, como y con quién implementar un sistema de diseño

Sistemas para construir sistemas: La madurez del proceso de diseño.

A medida que el rol del diseño evoluciona en las organizaciones y que nos movemos hacia estructuras más complejas, se pone de manifiesto que es necesario encontrar un sistema que nos haga ser más eficientes, que nos permita escalar de una forma sostenible y, sobre todo, que vele por la integridad del producto o servicio al que nos dedicamos. Estas son solo algunas de las virtudes que predican los sistemas de diseño.

¿Cuándo, cómo y quién debe implementar un sistema de diseño?

ASIER: Desde mi punto de vista la cuestión más interesante es el quién. Y la respuesta es: todos. Un sistema de diseño va más allá de crear una guía de estilo, un manual de identidad corporativa o, incluso, de una librería de componentes. Desde diseñadores a desarrolladores, pasando por product owners y creadores de contenido, deberán estar involucrados en esta iniciativa.

LOU: Ese trabajo colaborativo que mencionas es esencial para conseguir que todos los equipos se sientan dueños del propio sistema y lo usen en su día a día. Para mí es muy importante recalcar el carácter vivo de estos sistemas y su papel como herramienta de trabajo. Creamos un sistema para alinearnos sobre la visión de la marca y el camino a seguir a la hora de crear productos o servicios. Las grandes marcas ya lo están haciendo.

A: En efecto, el espectro que abarcan las aplicaciones de un sistema de diseño es muy amplio. Lo más importante es comprender el propósito que sirven y definir a partir de ahí los elementos que lo compondrán. El research inicial es fundamental para crear un sistema útil.

L: Dentro de la complejidad de canales en que nos encontramos hoy en día, hay muchos más componentes en un sistema de diseño de los que solíamos tener en cuenta en las guías de estilo de antaño. Sobre todo si añadimos el factor servicio.

A: Por eso me gustaría hacer hincapié en que un sistema de diseño debe adaptarse a cada caso. Una experiencia digital se sustenta en color, tipografía, componentes, etc. mientras que el sistema de una cadena de retail física contendrá espacios, productos, mobiliario e incluso elementos de experiencia sensorial como el estilo del hilo musical o la fragancia del ambientador.

L: Teniendo eso en cuenta, para crear un sistema útil debemos empezar por abordar esa tarea como un proyecto de diseño en sí mismo. Por ese motivo, es importante dedicarle un equipo y recursos para que puedan trabajar.

A: Para hacer eso, y respondiendo un poco al cómo abordar un sistema de diseño, mi consejo es hacer una implementación gradual. En el terreno del producto digital, nuestro foco en esta conversación, empezar por ejecutar un audit para identificar los elementos más comunes e ir construyendo a partir de ahí.

L: Este punto de partida puede ser muy útil para hacer ver la necesidad del sistema a los responsables de aportar los recursos. Muchas veces el desorden no se hace patente hasta que no alguien no lo señala. En este audit inicial es muy importante incluir a los equipos de contenido, ya que sin ellos el caos posterior está asegurado.

A: También es fundamental que el equipo de desarrollo tenga voz y voto. A fin de cuentas son ellos los últimos responsables de implementar la mayoría de nuestras propuestas. Además, cuanto más consensuado haya sido todo el proceso, más oportunidades tendremos de conseguir una buena acogida, incluso entre los stakeholders más escépticos.

L: Como en casi todos los campos: stop saying, start demonstrating. Una vez identificados los principales problemas de consistencia y efectividad de los componentes actuales, es hora de empezar a definir los nuevos. Puede ser muy útil empezar con algo tan básico e importante a la vez como los botones.

A: Y esto me lleva a la última cuestión: el cuándo. El cuándo es: ya estás tardando. Aunque pueda parecer una inversión de tiempo y recursos difícil de justificar, crear tu sistema de diseño en fases muy iniciales del proyecto será uno de tus mejores aliados.

L: Empezar puede parecer un esfuerzo titánico. Yo siempre digo que las herramientas y las metodologías están para romperse, así que robar un sistema ya existente no es pecado y puede ahorrarnos muchos dolores de cabeza. Se trata de tener como base una estructura ya creada y adaptarla a nuestras necesidades. Además, hay herramientas que empiezan a ofrecer la posibilidad de crear sistemas, como UXPin y en breve se sumará al carro InVision, que da un paso más para convertirse en el Papa del diseño.

A: En nuestro equipo hemos hecho justo eso. Nos dimos cuenta de que la mayoría de proyectos que realizábamos para nuestros clientes contenían los mismos bloques constructivos de base y que los diferentes equipos de frontend los implementaban cogiendo como base Bootstrap. La decisión fue clara, en este caso. Creamos nuestro sistema de diseño partiendo de la librería de componentes UI que te proporciona el framework. La adaptamos a nuestras necesidades y seguimos añadiendo aquellos elementos que nos faltaban.

L: En el caso de una empresa como Mango el gran reto es asegurar el encaje de un sistema digital dentro del ámbito de una marca global, que tiene sus propios problemas para asegurar la consistencia. Si añadimos la complejidad del tono, voz y mensaje de los servicios en las tiendas físicas, podríamos hablar de la necesidad de un sistema de sistemas. ¿Cómo generar una herramienta de trabajo que permita asegurar la consistencia entre los distintos canales de la compañía? Solo el desafío de visualización se antoja mayúsculo.

A: Evidentemente tu sistema de diseño variará en función del modelo de proyecto, modelo de equipo, modelo de cliente e incluso del modelo de organización en la que te encuentres. Como pasa con otras herramientas o metodologías, lo importante es saber adaptarlas a tu contexto.

Un buen sistema de diseño tiene que ser útil. Para eso debe ser lo suficientemente robusto como para abarcar todas tus necesidades y casuísticas y ser capaz de resistir al avance del tiempo; debe ser a la vez flexible para adaptarse a las nuevas necesidades a las que se enfrentará tu servicio o producto. En definitiva, un sistema de diseño es un ente vivo formado por componentes interdependientes cuya existencia en sí misma carece de sentido pero que sumados aportan muchísimo valor.


MAGNT es una conversación entre Asier Delgado y Lourenço Viana.

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