#10 – 6 diseñadoras toman el control de MAGNT 🙋

Nuestra respuesta a un troll machista es ceder nuestra conversación a mujeres protagonistas en el mundo del diseño.

Por primera vez abrimos nuestra conversación. Y lo hacemos para hablar con y sobre mujeres en el mundo del diseño.

Hace unas semanas publicábamos un tweet en el que defendíamos que la discriminación observada en la inteligencia artificial no hace más que reflejar una realidad social racista y machista. Últimamente hemos compartido varias historias en Twitter sobre discriminación racial y de género en diseño y tecnología. Pese a que solemos dar nuestra opinión sin filtros sobre varios temas, al hablar de la mujer obtuvimos nuestra primera respuesta de un troll machista.

El número 10 es un número especial y hemos querido dedicarlo a las mujeres diseñadoras. Muchas gracias a todas por su colaboración y sus palabras.


Esta es una conversación sobre mujeres en el mundo del diseño. Puesto que MAGNT la escribimos dos hombres, no tenemos legitimidad para hablar de este tema. Por ello, en esta conversación damos paso a la voz y las experiencias de seis mujeres de nuestro sector, nosotros sólo aportaremos algunos datos estadísticos:
En Estados Unidos una mujer diseñadora cobra $0,81 por cada $1 que gana un hombre. En España la brecha salarial general es del 14,9%.
En la Central Saint Martins de Londres, el 70% del alumnado en diseño gráfico son mujeres, sin embargo sólo el 30% del temario abarca obras de mujeres.
Sólo el 11% de todos los Directores Creativos en Estados Unidos son mujeres. Hace unos años tan sólo eran el 3%.

Las protagonistas

Mercè Graell

Chair of Master of Design in Integrative Design 
Columbus College of Art & Design

¿En qué momento de tu vida supiste que querías dedicarte al diseño y cómo llegaste hasta ahí?
En mi ultimo año de Ingeniería, tuve una clase que fue clave en mi decisión de dedicarme al diseño: Paneles de Control y Ergonomía. Descubrí las posibilidades del diseño como práctica de mejora del bienestar, de la vida de las personas. De allí estudié Diseño Industrial y después Diseño Gráfico y fue para mí muy natural subirme al tren del Diseño Centrado en las Personas — Design Thinking, Service Design, Experience Design y Strategic Design.

Si tuvieras que dar un consejo a tu “yo del pasado” en ese momento, ¿qué le dirías?
Que no sólo pusiera todo mi esfuerzo en desarrollar capacidades de diseño sino que también profundizara en pensamiento de diseño, identidad y posicionamiento. Todavía hoy los estudios de pregrado de diseño están muy enfocados a desarrollar capacidades, técnicas y procesos, pero poco en las intersecciones con las muchas otras disciplinas que hoy sabemos han permitido el desarrollo del Diseño a espacios más estratégicos en las empresas y organizaciones. Desde Ciencias Sociales y Antropología a Ingeniería de Sistemas, Negocios o Medio Ambiente.

Según tu experiencia, ¿qué significa ser mujer en el mundo del diseño?
Hoy, una ventaja. Sin embargo, no he visto que sea muy distinto que ser mujer en cualquier otro ámbito donde la competencia por reconocimiento, flexibilidad laboral o salario siga dominado principalmente por hombres. O donde exista la dificultad de las mujeres de hablar en primera línea, liderar y/o reconerse los méritos intelectuales y creativos. Con el surgimiento de nuevos campos del diseño y la innovación centrada en las personas, cada vez se ven muchas más mujeres liderando estos espacios, como la investigación de diseño o el diseño de servicios. En el mundo de la salud, por ejemplo, vemos como los puestos emergentes alrededor del Patient Experience están ocupados por mujeres, que más rápidamente interiorizan y desarrollan las necesarias capacidades de empatía o servant leadership.


Joumana Mattar

Service Design Lead
Fjord

¿En qué momento de tu vida supiste que querías dedicarte al diseño y cómo llegaste hasta ahí?
Cuando me tocó elegir mi carrera universitaria, dudaba entre Diseño Gráfico, Enfermería y Educación. Yo era Scout Leader, de ahí venía mi contacto con la educación; fui voluntaria de la Cruz Roja y ahí aprendí primeros auxilios. La única cosa que no pude practicar fuera de la universidad fue el Diseño, así que decidí formarme en eso. Me interesaba el diseño gráfico porque siempre había hecho muchas manualidades de pequeña y había sido editora del periódico escolar.

Si tuvieras que dar un consejo a tu “yo del pasado” en ese momento, ¿qué le dirías?
La curiosidad es esencial para crecer. Las ocasiones en que apliqué el diseño a situaciones “no de diseño” fueron las más enriquecedoras. Por ejemplo, haciendo carteles para los campamentos de Scouts. La intersección entre distintas disciplinas, como acoger y organizar grupos y programas y conseguir alinear distintas visiones me han preparado para el rol que asumo a día de hoy como diseñadora de servicios y liderando de equipos.

Otro consejo que me daría sería no tener miedo de expresar tu verdadero yo en la práctica del diseño. No hay una manera equivocada de aplicar una disciplina en constante evolución. Ser fiel a tu instinto y seguir un camino no tradicional aumentará tus habilidades, sólo tienes que confiar en ti misma.

Según tu experiencia, ¿qué significa ser mujer en el mundo del diseño?
Nunca había pensado en mí misma como una mujer diseñadora, sino como diseñadora. Sin embargo recientemente me he encontrado en estructuras jerárquicas piramidales en las que el porcentaje de mujeres era del 10%. He sentido que representaba un modelo ausente de liderazgo, topándome con ideas anticuadas sobre el género y la vulnerabilidad. He optado por compartir mis metodologías y prácticas de diseño, confiando que la mentalidad cambiará a la luz de los resultados. Las acciones hablan más alto que las palabras. Yo trabajo creando espacios seguros para que los equipos y los clientes crezcan y acojan nuevas posibilidades, porque el diseño trata de crear un futuro mejor.

También soy mentora de jóvenes diseñadoras y trato de ayudarlas a poner sus sueños en marcha y a no estancarse en la fase de preparación por miedo al fracaso. Quiero aportar a la comunidad del diseño y creo que es importante que diseñadores y diseñadoras contribuyan activamente con sus puntos de vista y habilidades.


Tona Monjo

Coordinator of Interaction Area at the Design Degree
ELISAVA

¿En qué momento de tu vida supiste que querías dedicarte al diseño y cómo llegaste hasta ahí?
Di un poco de vueltas antes de saber que quería exactamente dedicarme al diseño: estudié Bellas Artes y elegí estos estudios porque tenía la intención de hacer fotografía. Una vez en Bellas Artes, descubrí que me gustaba mucho la pintura: realmente, era pintando que me sentía en mi espacio natural.

No obstante, echaba de menos algunas restricciones. Cuando se trabaja en un proyecto artístico, el punto de partida y los límites los pone uno mismo. Esta aparente libertad puede ser realmente estimulante para algunas personalidades. En mi caso y en aquel momento necesitaba contar con unas reglas de juego: solucionar un problema o mejorar la manera en que algo se hace, teniendo en cuenta que no todo es posible, que hay que tener en cuenta unas condiciones. Esto sí es realmente estimulante para mí, y es lo que hace que, después de muchos años, todavía me divierta diseñando.

Si tuvieras que dar un consejo a tu “yo del pasado” en ese momento, ¿qué le dirías?
Le diría que hablara más y más alto, y que pronunciar palabras distintas es maravilloso. Que hay que encontrar el camino propio, sentirse bien en él y defenderlo. Nos intentan convencer de que hay que salir de la zona de confort, que hay que moverse continuamente, no estar nunca en el mismo lugar. Pero en realidad es muy importante saber cuál es tu lugar, y salir o entrar en él de manera natural. Si mantienes la curiosidad vas a mantener siempre la búsqueda, a tu propio ritmo.

Según tu experiencia, ¿qué significa ser mujer en el mundo del diseño?
Cada mujer tendrá una visión diferente de lo que es ser mujer en el mundo del diseño. A menudo se utiliza el término “mujer” para referirse a una masa que parece funcionar como unidad, como si todas pensáramos lo mismo o hubiéramos pasado por las mismas experiencias. En cambio no nos preguntamos qué significa ser hombre en el mundo del diseño, porque entendemos que cada hombre es diferente.

Si nos referimos a la situación laboral, creo que es similar a la que existe en otros ámbitos y que, por lo tanto, hay todavía mucho por hacer hasta conseguir que el término “igualdad” desaparezca por irrelevante. Hay que tener en cuenta que, en el ámbito específico del diseño, esta situación puede conllevar otros aspectos asociados, como la mayor dificultad para encontrar o defender una voz o un camino personales: los puntos de inflexión clave, las grandes referencias en el mundo del diseño todavía están en manos, en su mayoría, de los hombres.


Manuela Procopio

Managing Director – Management for Creative Industries School 
IED Istituto Europeo di Design

¿En qué momento de tu vida supiste que querías dedicarte al diseño y cómo llegaste hasta ahí?
El diseño estuvo presente en mi vida desde muy pequeña, crecí en un entorno bastante tradicional pero con una buena mezcla de arte y arquitectura a mi alrededor. ¡No me faltaron los estímulos!

Un día me fui a Milán, decidida a entrar en el grado de Diseño Industrial del Politécnico. Me aceptaron, lo celebré. Por circunstancias de la vida no pude ir. Me prometí a mí misma que, a pesar de todo, trabajaría en las industrias creativas y cumplí con eso.

Años más tarde, en Barcelona, estudié en IED y Elisava. No hubo vuelta atrás.

Actualmente, me dedico a una disciplina del diseño muy completa e interesante: el diseño de servicio (Service Design) con un enfoque especial en los proyectos de diseño que van de la mano con el desarrollo de producto digital. Una combinación entre diseño de servicio, experiencia de usuario y metodologías ágiles de desarrollo.

Si tuvieras que dar un consejo a tu “yo del pasado” en ese momento, ¿qué le dirías?
Ser consciente de que las cosas cambian y evolucionan. Lo que en un momento puede parecer que tenga poca importancia puede convertirse en algo muy relevante, como ha pasado con el diseño, por ejemplo, entendido en su sentido más amplio.

Hay que seguir las pasiones y la intuición, ya que a menudo somos capaces de ver más allá de lo que realmente creemos.

Otro consejo que me daría es que mucho de lo que nos parece complicado en dado momento tiene solución en algún otro momento o simplemente se nos hace mucho más fácil de alcanzar. Hay que ser algo atrevidos, trabajar con constancia y mantenerse abiertos y curiosos.

Según tu experiencia, ¿qué significa ser mujer en el mundo del diseño?
Mi experiencia hasta el momento ha sido positiva, he tenido la suerte de encontrarme con personas que han creído en mí y que han apostado por mí.

El mundo del diseño de servicio es algo que, en varios países, se está todavía desarrollando y creo que esto ha dado la oportunidad a muchas personas, entre ellas varias mujeres, de dedicarse a ello con una mirada fresca, de desarrollar proyectos nuevos e interesantes y, al mismo tiempo, de posicionarse como actores relevantes en este ámbito. Colaboro con algunas de ellas en mis proyectos, voy conociendo a varias en mis viajes de trabajo y en mi día a día.

Esto me hace sentir muy optimista con respecto al futuro de la mujer en el mundo del diseño en general, en el del diseño de servicio y de experiencia de usuario en particular y, también, en lo que es el mundo digital.


Izaskun Sáez

Directora web 
RBA Revistas

¿En qué momento de tu vida supiste que querías dedicarte al diseño y cómo llegaste hasta ahí?
A mí me atraía mucho el periodismo y la política hasta que me vi de rebote en la carrera de Bellas Artes. En la facultad hice varias asignaturas de diseño y fue a partir de ese momento que supe que me quería dedicar a esto.

Para poder llegar hasta donde estoy hoy, como directora web de una gran editorial, me he especializado a lo largo de mi carrera y he invertido mucho en mi formación. Siempre trato de estar al día, tanto a través de mi experiencia laboral, como a través de proyectos personales/colaborativos.

Aunque he sufrido, y me sigue pasando en ocasiones, el síndrome del impostor, nunca he tenido miedo a adentrarme en disciplinas muy diferentes de mi origen, como es el del diseño UX/UI. Y ahora sigo especializándome con la intención de profundizar en el front-end, SEO y mejorar mi capacidad de liderazgo.

Si tuvieras que dar un consejo a tu “yo del pasado” en ese momento, ¿qué le dirías?
Le diría que siga adelante, que aunque se encuentre perdida e insegura, lo está haciendo bien. Le diría que la perfección no existe y que aflojara con la autoexigencia. He pasado muchos momentos de ansiedad por querer abarcar demasiadas cosas, ahora sigo trabajando en bajar mi autoexigencia y he aprendido a moderar mis expectativas, aprendiendo a apreciar lo que hago cada día desde un punto de vista más objetivo.

Según tu experiencia, ¿qué significa ser mujer en el mundo del diseño?
Bajo mi punto de vista, hay unos denominadores comunes que afectan a la mujer, sea o no diseñadora, como es tener que enfrentarnos demasiadas veces a preguntas de carácter personal en entrevistas de trabajo. Tengo 36 años y se nota que hay empresas donde les salta el piloto rojo de la maternidad y ya no eres bienvenida.

He visto y vivido situaciones en las que se ha menospreciado la opinión del departamento de diseño solo por estar formado enteramente por mujeres. En más de una ocasión me he visto obligada a defender mi profesionalidad de manera más contundente que compañeros masculinos.

Desde que empecé hace años en UX/UI a trabajar estrechamente con programadores, con una mayoría aplastante de hombres, he tenido que hacer verdaderos esfuerzos para ser tomada en serio. Alcanzar un puesto de liderazgo es complicado, pero no imposible. Llega un punto en que si sabes de lo tuyo y, sobre todo, sabes expresarlo, la balanza se equilibra y llega la posición de reconocimiento. Pero mentiría si dijera que es un camino fácil.


Silvia Costa

Responsable de Diseño Digital 
CCMA (TV3, Catalunya Ràdio)

¿En qué momento de tu vida supiste que querías dedicarte al diseño y cómo llegaste hasta ahí? 
No hubo un momento y de alguna manera no lo he decidido conscientemente, de hecho ha sido un proceso en el que han intervenido la intuición y la casualidad. Siempre me ha atraído el mundo visual y de la estética. Por intuición estudié Comunicación Audiovisual y después la vida me ofreció un trabajo en una start up digital que acepté sin saber lo que era en 30 segundos (me situo en el año 1998). Eso me ha llevado a desarrollar toda mi carrera en ese entorno, primero diseñando servicios digitales desde el punto de vista de los contenidos y en los últimos años centrándome más en el diseño visual.

Si tuvieras que dar un consejo a tu “yo del pasado” en ese momento, ¿qué le dirías?
Los consejos son conceptos abstractos que no sabes bien lo que significan hasta que vives esta situación y pasas por un proceso, así que no sé si sirven de mucho. Pero me diría que confíe en mi criterio.

Según tu experiencia, ¿qué significa ser mujer en el mundo del diseño?
No sé muy bien qué quiere decir ser mujer o hombre en el mundo del diseño. Yo creo en el talento, la actitud y la pasión en lo que haces, así que para mi es indiferente ser mujer o hombre en este ámbito. Los conceptos e ideas se traducen en diseño y por tanto tu trabajo queda plasmado, así que en muchas ocasiones lo que haces habla por sí solo.


MAGNT es una conversación entre Asier Delgado y Lourenço Viana.

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