No podrás dar el pecho

Ese es el mensaje que se da a las embarazadas constantemente y ¿Qué pasa? Pues que se lo creen. Normal.

¿Con cuántas mujeres embarazadas has hablado últimamente? Quizá hayas oído o dicho cosas como “bueno, yo voy a intentarlo, a ver si soy capaz…” o “bueno, ya veremos si se engancha…” o “uf, no sé, probaré al principio pero me han dicho que no es fácil…”

Todos los estímulos externos se encargan de decirnos que antes o después, tendremos que usar biberón, chupete, infusiones, papillas… ¡Todo! Pero que no sea gratis, claro.

Cuando nos quedamos embarazadas, tendríamos que recrearnos en que somos poderosas y en que estamos haciendo algo que solo nosotras podemos hacer: Dar vida.

En lugar de eso, la industria y el entorno nos acobardan. Nos bombardean con mensajes negativos sobre nuestro instinto. Entierran nuestros conocimientos ancestrales como hembras humanas y deciden por nosotras cuándo, cómo y dónde parimos.

La falta de tribu y de cultura de amamantar nos ha dejado huérfanas de referencias. Cogemos a nuestros recién nacidos como muñecos a los que les toca el biberón de las 9 aunque esté empachado de azúcar una y otra vez, en vez de dejar hacer a la cría, como hacen el resto de los mamíferos.

Sergey Dushkin — Shinda and newborn baby

Un porcentaje abrumador de las lactancias, fracasa por un tema postural heredado de jugar a las mamás. Con biberón, por supuesto.

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Con lo sencillo que sería dejarnos guiar por la naturaleza y si no funciona, buscar ayuda. Que no pasa nada por hacerlo, pero para qué poner parches antes de tiempo.

La semana pasada fui a un evento dirigido a madres embarazadas. Allí estaban todas: ilusionadas, bellísimas, inquietas, recibiendo el mismo mensaje una y otra vez.

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El evento era una sucesión de stands de marcas donde prometían precios imbatibles de todo aquello que necesitarás para tu incipiente maternidad. Porque querrás darle lo mejor a tu bebé ¿No?

Pues siento decir que lo único que tu bebé necesita es gratis y no lleva ninguna marca. Intimidad, amor y piel con piel. Lo demás vendrá solo y en todo caso, siempre hay una farmacia de guardia cerca ;)

Este es el contenido de la “bolsa de regalo” que daban por asistir. Pese a que hay una gran industria montada también en torno a la lactancia materna, ni siquiera estaba presente. Para qué, si no podrás dar el pecho ¿Verdad?

Sin mujeres como tú, nuestra especie no habría llegado hasta aquí. Lo mejor para tu bebé solo lo tienes tú. Es el amor en su máxima expresión y de eso no necesitamos muestras gratuitas.

Si confías en ti misma y en tu bebé puede que te sorprendas de los resultados.

¡Feliz piel con piel!