By @glorialangreo ❤

Somos un equipo

Cuando rellené el cuestionario de admisión del colegio, esa especie de entrevista personal donde te preguntan todas tus vergüenzas de crianza, me topé con una pregunta que me llamó poderosamente la atención.

¿Suele salirse habitualmente con la suya?

Me quedé parada y me pensé un montón de rato la respuesta. Realmente me parecía una expresión tan fea para definir el comportamiento de un niño…

Finalmente respondí:

En nuestra familia no nos gusta esa expresión, nos gusta negociar y llegar a acuerdos justos para todos en los que todos salgamos ganando.

Supongo que inmediatamente me gané la medalla a madre petarda y resabida que sabéis que soy. Pero mis tripas no me dejaban responder aquello con un simple sí o no. Qué le vamos a hacer.

Me fascina esta idea de que los niños nos manipulan. Me fascina porque a la vez que son perfectos jugadores de póker, a la mínima ocasión que se nos presenta, les tratamos como si fueran imbéciles ¿En qué quedamos entonces?

Y por otra parte, si como niños somos perfectos manipuladores, ¿En qué momento dejamos de serlo? ¿En el mismo misterioso espacio/tiempo en que dejamos de saber dibujar? Qué pena… ¿No?

Si mi marido y yo vamos por la calle y a mí se me antoja entrar en una tienda, simplemente se lo digo y lo hago. No hay más historias, pero eso no se lo consentimos a los niños con la misma flexibilidad.

Está claro que no siempre tenemos tiempo o ganas, igual que mi marido puede no tenerlas y podemos hablarlo y si no procede, pues no entro, pero ni él ni yo “nos salimos con la nuestra”. No hay un ganador y un perdedor. No busquemos competiciones donde no las hay, que ya la vida nos pone bastantes ¿No os parece?

Por eso, en casa hemos instaurado la “reunión familiar semanal”. Tenemos un acta del día de 2 ó 3 puntos sencillos en los que nos sentamos los tres en la mesa de la cocina, antes de cenar y vemos lo que toca esa semana.

Es maravilloso ver cómo asimilan los niños la información y la procesan si dejamos que tomen parte de procesos que son importantes para la familia. A todos nos gusta ser tenidos en cuenta y es una gran motivación para participar.

Yo era muy escéptica, pensaba que era demasiado pequeño y aquello se diluiría como agua de borrajas… Pero me equivocaba de pleno.

Con nuestra fiera de 3 años recién cumplidos ha sido algo casi mágico. Está atento (a su manera) e interioriza los temas, tanto que esta mañana me ha contado lo que hablamos anoche y estaba emocionadísimo con su parte de esta semana.

Cada vez que acabamos de tratar un tema, chocamos las manos como un equipo de baloncesto y gritamos:

¡¡PACTO DE TRES!!

Él se parte de la risa y funciona… ya veis qué cosa tan tonta, pero qué contenta estoy de haberla puesto en práctica, creo que saldrán grandes ratos en familia de aquí.

¿Lo hacéis en vuestras familias? ¿Os funciona? ¿Alguna idea o sugerencia? Me encantará saberlo todo :)

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