+-Cada día durante el día

Tratamientos puntuales y atenciones sin ingreso

Hay trabajos y profesiones que se ven más que otros.

Hay personas y profesionales que se notan más.

Lo que siempre se nota es la gente. Toda.

Lo que siempre queda es el trato. Sí.

Mirar a los ojos y ver alguien ahí.

Darte cuente de que importas.

Alguien te presta atención.

Cuando vengas o te vayas.

Saludarte sonriendo o no.

Enfermeras. Auxiliares.

Médicos. Limpiadoras.

Administrativos.

Celadores.

Gente.

Personas.

Mucha gente.

Mucho movimiento.

Mucho ruido y velocidad.

Citas, analíticas y resultados.

Tratamientos, pinchazos y ansiedad.

Miedos, preocupación y horas esperando.

Entre tanta locura, una mirada y una palabra.

Un gesto humano. Una explicación. Un cuidado.

Muchas llamadas de teléfono y sonidos de alarma.

Sufrimiento. Máquinas pitando y familias acompañando.

Aunque parezca una locura, todo sale adelante.

Hay esperanza. Ordenadores que no ordenan.

Has recibido tu medicación y vuelves a casa.

Has trabajado tu jornada y también te vas.

Solamente queda una cosa de cada día.

Esa mirada. Ese gesto. Esa escucha.

Atender, acompañar, ayudar y más.

Mucho más. Mañana otra vez.

Muchas gracias. Cada día.

A los que trabajan allí.

El Hospital de Día.

Menudo equipo.

¿Les conoces?

Yo un poco:

¡Gracias!