Pensar como un Beatle

La población actual del mundo asciende a casi 8 mil millones de personas (1). Si sumáramos a esa cantidad las almas que estuvieron alguna vez, pero que ya no están, tendríamos un número superior a ciento ocho mil cuatrocientos millones de personas (2), contando desde el año 50.000 A.C., que es de donde data la aparición del homo sapiens. Y sin embargo, por fuera de estos números tan difíciles de asimilar, lo único que resulta claro es que de todas las personas que vinieron y se fueron de este mundo, sólo 4 fueron los Beatles.
¿No es acaso brutal el tamaño de la responsabilidad? Cuatro personas, simples mortales, encargados de ser, nada menos, que los Beatles de la humanidad entera.
Inmersos como estaban, sin embargo, en el mundo material, los privilegios también fueron la carga. La fama y la fortuna, en la escala que la conocemos al día de hoy, fue inaugurada por los Beatles de una manera que jamás logró replicar ninguna banda de rock de la actualidad. La beatlemanía, antes que algo que los Beatles buscaron, fue algo con lo que tuvieron que lidiar.
A veces cuando no sé qué hacer de mi vida, me pienso como si fuera uno de los Beatles. Esto es, hago el experimento mental de imaginarme con todas mis aspiraciones profesionales y materiales satisfechas, y me pregunto realmente qué me gustaría hacer con mi tiempo.
Pensar como un Beatle por supuesto no garantiza que tengamos éxito, pero nos previene de sus consecuencias.
Epílogo: el presente texto es el primero de la serie de Mathesis Musicalis, y puede ser leído en conjunto con esta canción
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1: El dato es tomado de la página del Popular Reference Bureau
2: 108.470.690.115 para el año 2017, de acuerdo a las estimaciones del Population Reference Bureau, disponibles acá.

