Foto: Tim Wang —” Life in the 21st Century”. January 24, 2014, CC-BY-NC-SA. http://bit.ly/1KuvS4G

El síndrome de la pantalla en blanco

Si quieres tener conciencia plena de tu vida y no ir por ella en piloto automático, practica la meditación. Pero también hay otras cosas que puedes ir haciendo en tu día a día para ir cambiándola y reducir la ansiedad y el estrés: no vivir la vida por omisión, caer en la desgastante ilusión del desempeño o que te cuenten el cuento de las “mil y una notificaciones”.

La vida por omisión

Cuando nos damos cuenta que tener conciencia plena de lo que pasa frente a nosotros durante un día cualquiera, es algo mas bien excepcional, comprendemos que recobrarla es tanto como recuperar nuestra capacidad de vivir cada momento de nuestras vidas.

De otra forma, en el modo de piloto automático, nuestra mente simplemente pasa la mayor parte del tiempo ocupada y divagando en sus propios pensamientos que se convierten en ruido mental, en una cadena de puros juicios y muchas veces mera autocrítica. Esta es la forma en que, si no nos encargamos, vamos por la vida; una vida “por omisión”.

Te habrás dado cuenta cuantas cosas hacemos durante el día en piloto automático, sin prestar mucha atención. Te ha pasado que entras a casa dejas las llaves y piensas en algo más, y que al volver a salir la pregunta frecuente es “¿Dónde dejé mis llaves?”. Pues eso. Es igual en una junta o una conferencia a la que asistes, pero no estás.

Esto que de por sí parece más una forma de “no vivir”, que de vivir, tiene además consecuencias que todos conocemos: el estrés, la ansiedad y la depresión. Ir por la vida así se vuelve un factor de riesgo para hacernos acreedores a cualquiera de ellos. Y estoy seguro que al leer esto te sentirás incluido.

Si llevamos esto un paso adelante, también está demostrado que como resultado del estrés y demás, nuestro desempeño — sí, en efecto, aquello por lo que en muchos trabajos nos pagan, en deportes nos premian y en estudios nos examinan — , se va al suelo. Queda claro que no queremos pasar por lo que sigue a esto.


La ilusión de desempeño

Sin duda alguna la vida es cada vez más acelerada y se espera de nosotros hacer cada vez más y más acciones con menos y menos recursos. Hay esta creencia insistente de que debiéramos hacer varias cosas a la vez. El famoso multitasking del que presumimos fácilmente, crea en realidad una ilusión de desempeño; en lugar de estar enfocados plenamente en la tarea que estamos haciendo en un instante, estamos mas bien haciéndola mientras pensamos en otras cinco. Es una trampa en la que caemos, que reduce nuestro desempeño, pero es aceptada y deseada bajo la creencia errónea y generalizada de que nos hace “eficientes”.

Está comprobado, sin embargo, que nuestro cerebro procesa las cosas en serie, una tras otra y no a la vez. Lo que hacemos cuando manejamos y hablamos por un celular es simplemente cambiar muy rápido de una tarea a otra. Pensamos que estamos poniendo atención a ambas, claro, pero la verdad es que no lo hacemos. Simplemente recuerda y verás que tuviste que pedir que te repitieran algo de la conversación, porque tenías que doblar en ese momento, o tal vez lo lento que reaccionaste cuando alguien se cruzó en el camino de tu auto. Los errores a los que puede llevarnos esta ilusión son mucho más serios de lo que creemos.

Se puede aprender a cambiar más eficientemente entre tareas, pero lo que realmente nos hace efectivos, es concentrarnos en hacer una cosa a la vez. Es entonces cuando el estrés se reduce y somos más productivos.

Las mil y una “notificaciones”

Quien hoy tiene un smartphone, tablet o laptop consigo, e incluso cuando trabaja en una computadora de escritorio de sistema operativo reciente, pasa largas horas mirando sus pantallas para hacer las tareas que debe cumplir. Pero también vive en un constante flujo de notificaciones y alarmas de la versión digital del “mundo conectado” en el que operamos. Estos mensajes breves en la parte superior de las pantallas activados por un evento cualquiera en las redes sociales, ó los sonidos y vibraciones en nuestros bolsillos, por éstos o por aplicaciones de mensajería instantánea (que ya han dejado de llamarse así para asumir, como lo hicieron los Kleenex, el nombre de las marcas conocidas de ellas, como WhatsApp, por ejemplo), por las de sms o las de las múltiples llamadas que ya es casi inapropiado bautizar como “telefónicas”. Con el tiempo fueron tantas que se requirió de hacer “centros de notificaciones” para “manejarlas”, por ejemplo en iOS y Android. Y donde cada App de los millones que hay, quiere un pedacito de tu tiempo y hacerse notar con una notificación más.

Pues resulta que éstas y otras más mundanas interrupciones, están inundando nuestra mente y sobre estimulando la amígdala de nuestros cerebros, al grado de producir desórdenes psicológicos que ya tienen nombre, por ejemplo éste, en inglés: Attention Deficit Trait (no debe confundirse con el síndrome de déficit de atención).

Se trata de algo que padecemos, simplemente por factores del entorno en el que estamos, y sin embargo sus efectos son serios: daña nada menos que nuestra capacidad de pensamiento crítico, perdemos la perspectiva y además disminuye nuestra capacidad de planear actividades.

En otras palabras, las personas que están intentando hacer muchas cosas a la vez, no están, de hecho, operando bien del todo y su interacción con los demás será inferior también. Lo único que sí está pasando es que su estrés sube y su desempeño, baja; han caído en una situación perder-perder.

Una pantalla en blanco

Otro trastorno asociado a la ilusión de multitasking en el trabajo y a atender interrupciones constantes de las notificaciones, es que cuando cambiamos nuestra atención de una cosa a otra, hay un lapso de tiempo en el que nuestro cerebro se queda en pausa. Durante este lapso, no estamos prestando atención a nada. Nuestra mente se pone como una pantalla de computadora, en blanco y permanece así de un cuarto de segundo a medio segundo, pero este tiempo aumenta con el estrés. En inglés este fenómeno se llama “Attention Blink”.

“Durante este lapso, no estamos prestando atención a nada. Nuestra mente se pone como una pantalla de computadora, en blanco”

Así que cada vez que una notificación nos interrumpe, o que estamos en el celular y cambiamos ida y vuelta a otra tarea, perdemos medio segundo, o más y además no estamos atentos a nada. Multiplica esto por el número de veces que miras el celular. En España por ejemplo en promedio una persona revisa su smartphone unas 150 veces al día. El 87% de los españoles lo tiene al lado las 24 horas y un 80% confiesa que lo primero que hace al despertar es mirar el teléfono, según el informe de la Sociedad de la Información en España de Telefónica.

Simplemente en esta acción ya hay 75 minutos perdidos por día, donde la atención no está en nada y esto es sólo por sacarlo y revisar algo. Normalmente revisamos más de una cosa y las notificaciones nos obligan a cambiar de tarea dentro del teléfono mismo. Lo mismo pasa con la televisión si la tenemos frente a nosotros encendida, y estamos conversando con alguien junto. No te asombres si tienes que pedir que te repitan algo.

Piensa en la combinación que quieras en tu vida cotidiana. Es fácil ver que la cifra de horas que podemos pasar con la mente en blanco, es significativa, e irónicamente aún más para quienes corren todo el día y acostumbran estar en “varias a la vez”, porque “no les alcanza el tiempo”.

“Es fácil ver que la cifra de horas que podemos pasar con la mente en blanco, es significativa”

Y el problema no es sólo que perdemos tiempo, sino que perdemos el flujo que traíamos dentro de la tarea, perdemos el registro de lo que hacíamos, y además comentemos más errores. El resultado de esto es abonar al estrés con el que vivimos.


Tips

Prueba aplicar estos tips a tu día:

  1. No caigas en la trampa del multitasking y mucho menos lo presumas. Dedica tiempo de calidad a cada tarea importante. Prioriza tus actividades y lleva tu intención y atención plena a cada una. Algo que ayuda es que no la hagas para “matar el pendiente”, disfrútala por lo que es. Reconoce tu trabajo bien hecho por cada cosa que logres en el día. Los “pendientes” nunca cesarán y verlos como tal — sólo te abruma y te reduce como persona.
  2. Organízate para evitar las distracciones, en especial las que tu puedes anular usando bien la tecnología para que te sirva a ti y no tú a ella. No dejes que te interrumpa. Apaga las notificaciones y alarmas de tu celular o de la computadora, al menos durante las horas donde quieres concentrarte en lo que haces y disfrutarlo. Revisa el correo a ciertas horas del día y por un tiempo determinado solamente e incluso no tomar llamadas. Cuando revises las redes sociales y demás, hazlo tratándolas como única tarea también y asígnales un momento específico, en el día.

Nota

Esta serie de post provienen de mis notas sobre el programa a distancia MINDFULNESS FOR WELLBEING AND PEAK PERFORMANCE de la Universidad Monash en Melbourne, Australia, impartido por el Dr. Craig Hassed (Senior Lecturer, Coordinator of Mindfuness Programs) y el Dr. Richard Chambers (Clynical psychologist and mindfulness consultant).
Les estoy muy agradecido.