Creatividad y estrés

Tratando de alcanzar el éxito


Siempre entendí que el estrés y la creatividad son difíciles de combinar. La tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos (estrés), no nos deja encontrar nuevas formas de solucionar problemas(creatividad). El circulo se vuele vicioso: tengo un problema, me estreso, no puedo ejercer la creatividad para solucionarlo, tengo un problema. No es de extrañar que organizaciones con un fuerte enfoque creativo destinen muchos recursos para que sus empleados puedan superar situaciones agobiantes.

Para mi sorpresa, esta semana leí un artículo el cual afirma que el estrés puede ser un aliado de la creatividad. Como en muchos aspectos de la vida cotidiana son los excesos, y no las cosas per se, los que nos perjudican. Todos tenemos cierto grado de tolerancia hacia el estrés que nos motiva a salir de nuestra zona de confort, asumir retos con responsabilidad y alcanzar el éxito. El problema aparece cuando el causante de estrés es el afán desmedido de éxito y no contamos con el tiempo suficiente para explotar nuestra creatividad.

‘Ahora, entre más logros consigas, más exitoso sos. Tenés que ser excelente en todo: excelente en tu trabajo, ascender, tener muchos títulos, tener una pareja, tener hijos, poderlos criar, ser feliz y no tener ningún problema’. Muchas personas tienen la creencia de que no tienen derecho a estar tristes, ni de mal genio, ni cansados, y que solo hay que producir indefinidamente.

Aunque el concepto de éxito es muy personal y subjetivo, no conozco a alguien que no quiera ser exitoso. De alguna manera u otra, las personas sanas, quieren alcanzar sus sueños, planes y anhelos. Definir qué es el éxito debe ser una de las decisiones más importantes de nuestra vida. Poner la barrera del éxito innecesariamente alta puede enfrentarnos con tremendas frustraciones.

He escuchado muchos y variados conceptos de éxito: tener una familia, criar bien a los hijos, tener una relación con Dios, encontrarle sentido a la vida, vivir de lo que a uno le gusta, viajar, tener una casa con vista al mar, ganar mucho dinero, ser profesional, escribir un libro, ser jugador de fútbol, vivir hasta los 90 años, ser feliz, etc..

Para los ambiciosos el estrés siempre va a estar a la vuelta de la esquina. A veces me gusta imaginármelo como un empujón en la espalda. Si es moderado podemos agarrar impulso, correr hacia la meta e incluso saltar más alto; si es muy fuerte nos podemos caer y lastimar contra el piso… un piso que todos conocemos.