Adicción al trabajo

Por todos es sabido que el trabajo es de vital importancia en el desarrollo de vida. No sólo para ganar un sueldo y poder permitirnos aquellos deseos que anhelamos, sino para desarrollarnos como personas, adquiriendo mayores conocimientos, experiencia y contacto social. No obstante, todo tiene un límite.

¿Cuántas horas podemos dedicarle sin perturbar nuestro bienestar?
¿Existe algún riesgo si trabajamos por encima de nuestra posibilidades sin ningún control?

El origen del concepto adicción al trabajo se produjo en 1968 cuando el psicólogo y profesor americano llamado Wayne Edward Oates lo expresó para referirse a sí mismo e hizo la comparación con el alcoholismo. De ahí que en inglés el término adicción al trabajo sea conocido como ‘workaholism’. Oates definió el concepto como “una necesidad excesiva e incontrolable de trabajar incesantemente, que afecta a la salud, a la felicidad y a las relaciones de la persona.”

En 2002, los autores Flowers y Robinson clasificaron el término en 5 dimensiones diferentes:

·Tendencias compulsivas vinculadas al trabajo duro y con dificultades para el relajamientos después de la jornada laboral
·Necesidad por parte del trabajador de poseer el control en todo momento
·Deterioro de la comunicación y las relaciones con los compañeros, ya que sólo se interesa por su propio quehacer
·Incapacidad de trabajar en equipo y delegar funciones con sus compañeros
·Autovaloración del trabajo y los resultados obtenidos, sin atender al propio proceso que le ha generado dichos resultados.
Fuertes Rocañín señaló en 2004 que dicha “patología” se manifiesta cuando el trabajo se convierte en un idea obsesiva, ocupando la mayor parte de la vida del trabajador sin que este sea consciente de ello.

Es muy importante no confundir con el fenómeno de engagement (compromiso laboral), que puede conducir a incrementar el número de horas en el trabajo y apartar otros terrenos importantes en la vida del empleado. La adicción, a diferencia del engagement, no representa un sentimiento positivo en la persona y no establece una relación de compromiso organizacional real, sino una simple necesidad de llenar el vacío que genera este trastorno.

¿Cuáles son sus consecuencias?

Una vez desencadenada la adicción debemos conocer de forma clara cuáles son sus consecuencias para poder identificarla y recibir la ayuda adecuada. El problema afecta a nivel laboral por medio de estrés, ansiedad, depresión, disminución del rendimiento y conflictividad. No menos importante es lo que desemboca en la vida personal del trabajador, el cual incrementa la probabilidad de separarse de su pareja, el descuido de los hijos y posibles problemas de salud en familiares y personales, tanto físicos como psicológicos.

¿Se puede prevenir?

Cualquiera de las patologías emocionales que puedan aparecer en un empleado puede prevenirse por medio de medidas preventivas relativas al cuidado al trabajador y sus condiciones laborales. Aspectos como la mejor atención a los trabajadores, la cooperación, la dotación de recursos laborales y personales, y los cambios en los puestos de trabajo y la conciliación vida laboral-vida personal suponen una vacuna muy beneficiosa para la prevención de esta problemática.

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