Por qué Continuum distribuye utilidades en su equipo

Desde el 2014 que Continuum Chile destina parte de sus utilidades a bonos y beneficios para el equipo. Acá te contamos cómo funciona y por qué creemos que es buena idea.

(No hubo tiempo para fotografiar billetes chilenos, así que pusimos esta foto de Pepi Stojanovski)

A ver, ¿cómo es eso de distribuir utilidades?

Muy simple. Cada trimestre vemos cuánto facturamos y cuanta “utilidad bruta” significa eso. Un tercio de esa utilidad bruta va para el equipo: la mitad en forma de bonos y la otra mitad en un pozo de “proyectos de equipo” que decidimos en conjunto.

¿Qué es la “utilidad bruta”? En Continuum todos sabemos la facturación de la empresa y también los costos mensuales (el breakeven). Así que calcular la utilidad bruta es restar ambos números y ya. Digamos entonces que hay $60.000.000 de utilidad bruta un trimestre. Entonces $20.000.000 se distribuyen en el equipo: $10.000.000 en forma de bonos y $10.000.000 en los “proyectos de equipo”.

Si en Continuum somos 20 personas entonces a cada quien le corresponde ese trimestre un bono de:

$10.000.000 / 20 = $500.000 de bono bruto

Es un monto bruto porque está afecto a los mismos descuentos que tu sueldo bruto: impuestos, imposiciones, etc. El monto líquido siempre es un poco menor.

¿Y todos tienen el mismo bono? Sí. Las diferencias de experiencia se ven reflejadas en el salario fijo mensual. Pero a la hora de compartir los éxitos, somos todos parte de eso por igual.

Luego está el fondo de “proyectos de equipo”, que en mi opinión es la mejor parte. Nos juntamos un viernes en la tarde y todo el mundo puede proponer “proyectos”. Cada proyecto suele ser presentado con un par de diapositivas y tiene un presupuesto asociado. Al final de las presentaciones tenemos un “menú” de proyectos, cada uno tiene una letra asignada y un precio asignado. A modo de ejemplo digamos que los proyectos presentados son:

A. Un paseo a San Pedro para todo el equipo ($5.500.000)
B. Comprar nuevos dispositivos como iPhone, iPad Pro, Apple Watch, Android Watch, para diseñar/desarrollar ($2.000.000)
C. Ir a un karting en equipo ($400.000)
D. Remodelar la cafetería de la oficina ($3.000.000)
E. Tomar un taller de Kanban para todos ($2.500.000)
F. Tener stock de cervezas por 6 meses ($1.500.000)
G. Que todos tengamos la chance de viajar a Perú y trabajar en remoto desde la oficina de Continuum allá ($4.500.000)

Luego pasamos a la votación, donde todos colocamos en orden de preferencia los proyectos presentados. Por ejemplo, a mí me gustó más el paseo, lo de Continuum Perú y el kanban. Creo que el karting está medio trillado (ya hemos ido varias veces) y la cafetería igual podría beneficiarse de una remodelación. Y obviamente la cerveza es lo primero. Así que mi voto lo escribo en un post-it (y vale lo mismo que cualquier otro voto):

F, A, G, E, D, B, C.

Luego con los votos de todos vemos cuál es el proyecto más popular. La gracia de que todos pongamos los proyectos en orden es que podemos hacer una “segunda vuelta instantánea” y quienes votaron por un proyecto impopular no pierden su voto: su post-it se mueve a su siguiente preferencia que sigue en competencia.

Nota al margen: Nos dimos cuenta que hacer un programa que automatice todo le quita la emoción al proceso manual en que poco a poco vamos viendo como se forman las preferencias #noalvotoelectronico

Luego el paseo a San Pedro obtiene mayoría absoluta (¡obvio!) y el pozo de proyectos baja de $10.000.0000 a $4.500.000. Como imaginarás, ahora repetimos el mismo ejercicio entre los proyectos restantes hasta que se acaba la plata.

Y nos fuimos a San Pedro en equipo :)

¿Y es buena idea gastarse la plata así?

Excelente pregunta. Mi respuesta es que sí. Por varias razones:

  1. Nuestros bonos son un reconocimiento más que un incentivo. Bueno, al menos ese es el espíritu. Se trata de compartir los frutos de lo que hicimos bien. Pero incluso si alguien lo toma como incentivo — lo que es malo, porque los incentivos extrínsecos no funciona bien en el mundo creativoes de los incentivos menos dañinos que hay. Los incentivos individuales hacen que la gente olvide que trabajamos en equipo. Incentivos por proyectos (que alguna vez yo mismo sugerí 🤦🏻‍♂️) ignoran que algunos proyectos son más exitosos que otros por puro azar. Al final quienes “ponen el hombro” en un proyecto incendiado que sale adelante merecen tanto reconocimiento como quienes “la rompen” en otro engagement con un cliente donde las cosas salieron mejor. Además somos inmunes a la payasada que ocurre en muchas empresas donde personas trabajan para su bono personal incluso cuando eso termina yendo en contra del éxito de la empresa como un todo.
  2. 20 cabezas (el equipo completo) piensan mejor que 4 (socios). Todos los proyectos que puse en mis ejemplos son reales. Varios de ellos jamás se nos habrían ocurrido a los socios de Continuum Chile y han sido inversiones que han ayudado a forjar el equipo que somos.
  3. Permite adaptarnos a las buenas y a las malas. No todos los trimestres tienen utilidades. Eso ha generado discusiones muy ricas sobre cómo no tenemos que depender de esas lucas para generar actividades para integrarnos y pasarlo bien como equipo. También hemos tenido trimestres muy buenos donde hemos quedado literalmente saturados de paseos y actividades. Y así cada miembro del equipo empieza a identificar qué es lo realmente valioso de todo esto.
  4. El pozo para proyectos significa autonomía en serio. Se habla mucho de la autonomía en el trabajo. Pero sin presupuesto la autonomía no llega tan lejos. La dinámica de proyectos le permite a cualquier persona convencernos de financiar una iniciativa que va en beneficio del equipo.

Mucha gente que visita por primera vez nuestra oficina ve el rack con cervezas (financiado con estas iniciativas) y nos hace estas típicas preguntas:

“¿Cómo controlan esto? ¿Pueden sacar cosas de acá a cualquier hora? ¿Cómo es que nadie se emborracha en la oficina a cualquier hora?”.

Otros entienden más rápido, pero igual copian las cervezas (y mesa de ping pong o consolas de videojuego) en su oficina. Para luego desilusionarse de que no tienen el mismo efecto que vieron en nuestro equipo. Porque las cervezas son una consecuencia de nuestra cultura.

Con nuestra distribución de utilidades es lo mismo.

En Continuum creemos en la autonomía y confianza. Creemos que eso va de la mano con muuuucha mayor responsabilidad personal que no es tan común. Creemos en personas que no definen su crecimiento por ascender a un nuevo cargo, sino porque transforman su empresa y crecen junto a ella. Creemos en contratar gente brillante para que ellos nos digan a nosotros qué hacer. Creemos en que hay que pasarlo bien en el trabajo.

Igual es fácil (y común) decir que uno cree en cosas, especialmente si suenan bonito. Para construir cultura no basta con eso. Hay que hacer cosas que reflejan lo que crees. Como dicen en inglés:

“Show, don’t tell“

Por eso distribuimos utilidades en el equipo.