
8 etapas de un melómano
Y esas cosas que la música tiene preparadas para ti
Mientras la tendencia natural de alguien que mucho lee es escribir, querer decir algo, contar eso que el mundo tiene que saber, quienes escuchamos mucha música pasamos por etapas. Un melómano no nace, sino que más bien se hace en el camino y con el paso del tiempo. Y de los discos. Y de los artistas. Pasan los meses, pasan los años y ya no se recuerda de dónde o cómo es que se conoció una u otra banda, en qué momento se acumuló la cantidad de música que se tiene en la biblioteca o cómo fue que se llegó a conocer la marca de los audífonos de los que ya no nos podemos separar.
En nuestras vidas hay cosas que nadie nos enseña, pero que la música tiene preparadas especialmente para cada uno de nosotros. Con el paso del tiempo aprendemos a valorar la música: reconocemos patrones en ella, diferenciamos lo que es de lo que no es una tendencia e incluso identificamos aportes de un artista en una banda ajena o el uso de la base de una canción de los 70's en el disco que acaba de lanzarse.
Toda esa experiencia adquirida no es gratuita. Requiere de tiempo y dedicación y, siempre va acompaña de etapas por las que todo melómano pasa durante su vida.
Etapa 01: escuchas lo que está en el ambiente
A esta etapa llega todo mortal que tenga al alcance un parlante o un par de audífonos. Se escucha lo que está en el aire, en la radio, en cualquier parte. Naturalmente, alguien con afinidad a la música y con algo de curiosidad por los sonidos estará a muy temprana edad en esta etapa y avanzará por las siguientes sin miedo, sólo con curiosidad.
Etapa 02: buscas eso que te gusta
Mueves el dial de la radio porque simplemente tu curiosidad puede más. Descubres nuevas radios y te das cuenta de que cada una entrega cosas diferentes. Descubres que hay unas que te causan más simpatía y cercanía que otras. Hay unas que comienzas a odiar, mientras que otras pueden llegar a ser tus incondicionales compañeras.
Etapa 03: tienes bandas favoritas
Quieres que la música sea tuya. Compras o descargas ese disco cuya canción tanto llamó tu atención. Notas que es la banda y no el disco ni la canción lo que te gusta. La historia se repite con una y otra banda y entonces ya tienes un conjunto de bandas favoritas que, por supuesto, evolucionará con el tiempo. Hasta este punto suele llegar el común de la gente que dice saber de música.
Etapa 04: creas una biblioteca
Justo aquí comienza la melomanía: la biblioteca puede ser análoga o digital. Si es digital, puede o no estar en la nube. Puede estar en un disco duro externo, incluso. Da igual. Creas una biblioteca que tiene todo eso que te gusta, que te ha llamado la atención y que merece un espacio en tu biblioteca.
Etapa 05: usas la tecnología
Aquí vendrán los puristas pro-vinilo, los defensores del FLAC y los amantes de la portabilidad que nos brinda el mp3. Sea cual sea tu caso, tenderás al uso de la tecnología. Aún siendo el mayor defensor del vinilo, necesitas de agujas y de un tocadiscos o tornamesa que dudo sea el que tu abuela ocupaba en 1978. Los audífonos son hoy en día tecnología pura y todo melómano tiene al menos un par que eligió con pinzas y que cuida como si fuera un hijo. Entonces te armas con un kit lleno de artefactos, dispositivos y accesorios para desarrollar tu gusto por la música. Vas a tiendas especializadas, navegas por la web buscando información sobre la tecnología adecuada y te asesoras por quienes sabes ya han pasado por esta etapa.
Etapa 06: te conectas
En tu búsqueda de nueva música no sólo terminas encontrando canciones, discos y artistas. También terminas encontrando personas que pensabas no existían. Personas que siguen con tanta o más pasión que tú esa banda que tanto te gusta. Compartes gustos, comentas tus últimos hallazgos como si de trofeos de guerra se tratase y entonces las redes que formas pasan a ser parte de tu melomanía: te alimentan de nueva, más y mejor música de la que jamás pensaste existía.
Etapa 07: le dedicas tiempo
Le dedicas tiempo porque te gusta, porque lo disfrutas y, esencialmente, porque la música, como muy pocas otras cosas —entre ellas la lectura — , es de esas cosas que pueden y deben hacerse solo. Así como puedes comentar un buen libro con un amigo compartiendo un trago, puedes comentar el último disco de SoKo y lo bien compuesto que está. Pero en ambos casos la interacción es personal: el libro se lee sólo, el disco se escucha a solas.
Etapa 08: lo difundes
Sabes que muy pocos te entenderán. Aún así difundes el placer que te causa la música. Muchas veces sentirás la necesidad de autolimitarte para no parecer un alienígena mientras hablas de la evolución que ha tenido Air o Beck con sus ya casi innumerable cantidad de discos o de lo importante que fue 1997 para la electrónica, y con ello para el resto de la música, con los discos que lanzaron ese año The Crystal Method, The Prodigy y The Chemical Brothers.
Finalmente, así es la vida del melómano: incomprendida y a ratos silenciosa. El mundo no está preparado para escuchar todo eso que la música siempre nos ha dicho a nosotros, los melómanos.