En adelante y como siempre

Escribir, relatar, cuanto más lo dejo
tanto más tengo que contar.

Contar, no se muy bien a quién y por qué;
A quien sepa leer más allá de lo que se expresa con palabras.

Hace años en la adolescencia,
me dormía tarde; escuchando la radio;
escribiendo papeles, imaginando, soñando despierto,
empezando a pasar por la vida
antes que ésta pasase por mi sin darme cuenta;
y lo estoy haciendo.

Hace años tenía siete, seguía siendo niño,
hace años empecé a ver;
veía que a mi alrededor ocurrían cosas,
me limité a observar, a ser testigo y
a conservar imágenes de todo ello.

Y aquí estoy, hace meses, y viendo, desde la mesa sobre la que me apoyo,
un helicóptero de la policía sobrevolando la Gran Vía,
a las 2’30 de la madrugada.
Víspera de las elecciones municipales,
las primeras que me abstengo.

Escribir, relatar, es algo que me libra,
una forma de creación,
una construcción de uno mismo por que sí.

Por puro placer y felicidad,
por pura tristeza.

Por que sí, para crecer, para ser libre, seguir siéndolo.

Te quiero noche, me gustas luna…
quien seas, te espero cuando llegues,
y seremos dos sin dejar de ser uno, una, cada cual.

En adelante y como siempre,
como hace once,
como hace veinte.

El alma es la misma, permanece a lo largo del tiempo,
se renueva con los sueños,
crece con uno mismo y
uno mismo crece con ella.