Mercado Central: La bodega de una historia compartida

En medio de las llamas se consumía gran parte del Mercado Central de Concepción, uno de los hitos arquitectónicos de la ciudad. Hace dos años, el catastro dejó sin trabajo a más de doscientas familias además de otro trabajadores. A la fecha, la construcción que asumiera un relevante rol comercial para los penquistas sigue en ruinas, sin embargo es y continuará siendo un monumento histórico de estilo modernista.

Mercado Central (© Usuario de Flickr: Alfotor)

El año 1939, un terremoto en Chillán amenazó con la destrucción total de los inmuebles, y este logró afectar a la ciudad de Concepción. Como proyecto de progreso un año después de la tragedia en la ciudad vecina, se encargó a los arquitectos Tibor Weiner y Ricardo Müller el diseño del Mercado Central. Estos profesionales pertenecían a la línea moderna de la arquitectura, estilo que se refleja aun en las ruinas del establecimiento.

La idea se materializó en uno de los sectores céntricos de la ciudad, a unos plazos de la Plaza de la Independencia. Con 3.600 construidos, el edificio era una muestra de sencillez y amplitud, con un arco cuyo techo original tenía piezas de cobre. Su apariencia sugiere albergar en una gran bodega a los diversos puestos comerciales.

Actual fachada del Mercado Central (recuperado de http://www.ruta-abierta.com/fotos/55

Un centro cultural

En su interior se ofrecían diversos productos de la zona, frutas, verduras, pescados, flores,entre otros artículos. Todo lo representativo de la ciudad, incluso las historias compartidas de las familias y otros funcionarios que trabajaban en el mercado circulaban por los pasillos. Así también, bajo los arcos del lugar los turistas ingresaban a uno de los puntos más tradicionales de la ciudad penquista.

El siguiente vídeo, hace un recorrido por el mercado cuando aún funcionaba dentro del edificio.

Parte de la historia familiar

Si bien muchos trabajadores quedaron desempleado luego del incendio, muchos sobrevivieron a la tragedia y se instalan a las afueras del edificio. Uno de ellos es Don Pedro Pablo, quien arma arreglos de coronas florales a un costado de las pérgolas. El pertenecía a los locatarios del interior del mercado y es de la tercera generación en su familia que encontraba en el mercado central un lugar de trabajo. “ Aunque soy mecánico dentista, incluso experto en herramientas, antes se debía acatar la tradición familiar, así que me instale mantener el negocio”, dice mientras reúne las flores en la acera.

Pérgolas en el frontis del Mercado Central ( recuperado de https://www.flickr.com/photos/mercadocentralconce/8377865016/)

El incendio “fue un accidente de cortocircuito, bueno eso dicen”, y esta es una opinión que se suma a la de muchos que dudan un posible incidente, ademas que el suceso ocurrió en medio de una disputa legal. Uno de los problemas por los cuales la reparación se ha extendido, es que “ el mercado es de privados”, además de que luego del incendio el Mercado Central se declarara Monumento Histórico, y esto se traduce en un retraso burocrático de las acciones.

Don Pedro, señala que “ no somos los únicos que esperan soluciones, muchos más aguardan la reparaciones, la municipalidad no puede hacer mucho”; “ se presentaron (las autoridades)recién ocurrido todo, pero luego desaparecieron”.

Anécdota de un día cualquiera

Mientras sigue ordenando las flores en la corona, recuerda cierta vez que se le encargó en un mismo día dos arreglos. El funeral era de una mujer que fue encontrada fuera de un centro médico local. Llega “un pedido de corona para una amante fallecida, rato después un hombre en la cárcel manda encargar una corona para su esposa”. La misma mujer y dos coronas listas para un entierro.

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