Dentro o fuera de la UE, Reino Unido seguirá en la hora de Canarias


A Canarias le interesa un Reino Unido próspero y una libra fuerte, con o sin referéndum sobre Europa tras las Elecciones del 7 de mayo

Cuatro millones de turistas británicos eligieron Canarias en 2014 para sus vacaciones.


La disolución del Parlamento marca este lunes 30 de marzo el inicio del calendario hacia las Elecciones Generales del 7 de mayo en Reino Unido. Los ejecutivos de las principales empresas del FTSE 100 esperan y desean un nuevo triunfo de David Cameron [paywall], aunque no están de acuerdo con su promesa de convocar un referéndum sobre la continuidad de Reino Unido en la Unión Europea. Consideran que esta iniciativa es un guiño innecesario al electorado del UKIP, y que bastantes sombras hay ya en la economía europea como para introducir un nuevo foco de incertidumbre en el horizonte. Pero, en general, los grandes valores de la Bolsa de Londres prefieren un nuevo mandato conservador en el 10 de Downing Street, antes que ceder el paso al laborista Ed Miliband, a quien ven con aprensión por su vehemente retórica anticapitalista, con la que, no obstante, el joven líder ha conseguido restaurar la identidad y el orgullo del Laborismo obrerista, desdibujado por la impronta de la llamada “tercera vía” que Tony Blair representó entre el Partido Conservador y el ala más radical del Partido Laborista.

Intención de voto en el sondeo de YouGov para The Sunday Times, publicado este sábado 28 de marzo.

La Opinión Pública británica parece más dividida que los altos directivos de sus grandes empresas. Un sondeo de YouGov para el Sunday Times, publicado este fin de semana, estima una ventaja de 4 puntos del Partido Laborista (36%) sobre el Conservador (32%). La noche del pasado jueves, Milliband y Cameron se sometieron a entrevistas por separado con el periodista Jeremy Paxman, en el prime time de Sky News. Los sondeos practicados inmediatamente después del programa de televisión reflejan una exigua ventaja de Cameron, pero en la conversación en Twitter, Cameron se llevó la mayoría de los comentarios negativos, mientras que Miliband suscitó más testimonios de apoyo o, al menos, de neutralidad.

Ed Miliband ha abolido la “tercera vía” de Blair y devuelto al Partido Laborista el viejo orgullo de clase. (Fotografía: Facebook de Ed Milliband)

Y aunque nadie se atreve a dar por segura la victoria de ninguno de los dos principales candidatos, Miliband y Cameron, la evolución de los sondeos parece marcar dos tendencias con cierta claridad: el retroceso hacia la irrelevancia del Partido Demócrata Liberal y de su líder Nick Clegg, que estarían pagando así el precio de su apoyo a Cameron durante el mandato que está por acabar; y, por otro lado, la pérdida de aliento del UKIP, el partido nacionalista y euroescéptico liderado por Nigel Faragel, cuyo discurso anti inmigración y anti UE ha sido asimilado en parte por Cameron y su promesa de un referéndum sobre la continuidad de Reino Unido en la UE, o de restricciones a la libre circulación de ciudadanos comunitarios.

La playa de Londres está en África

Las Elecciones británicas tienen la mayor importancia para Canarias, y no sólo por vivir en la misma latitud horaria que ahora envidian en la España peninsular. Reino Unido envía cuatro millones de turistas a Canarias, una emisión que creció un 11% en 2014. Es el primer cliente turístico, con una diferencia de más de un millón de personas sobre Alemania. En Tenerife, los viajeros británicos representan el 43,5% de las llegadas de extranjeros por vacaciones.

Reino Unido es además un socio comercial de la mayor importancia. Se trata del segundo cliente para las exportaciones desde Canarias, sólo superado por los Países Bajos. En 2014, las exportaciones a Reino Unido alcanzaron los 56 millones de euros, fundamentalmente ventas de productos hortícolas (30 millones), pero también maquinaria (más de 7 millones) y componentes para la industria aeronáutica (otros 7 millones de euros).

Gráfico disponible en el perfil de Meridian en Tableau Public

Es también un proveedor significativo, aunque venido a menos, debido al descenso del precio del petróleo, que es el principal producto que Canarias importa de Reino Unido. Aun así, la factura de las compras de Canarias en el mercado británico ascendió a 135 millones de euros en 2014.


Dos extraños unidos por el comercio y la política

Hay vínculos históricos y culturales lo bastante arraigados como para seguir con especial atención todo lo que ocurre en el archipiélago británico. Canarias ha sido un lugar estratégico en la configuración de las relaciones entre España y Reino Unido.

Exploradas por Jean de Bethencourt, un normando de obediencia inglesa; apetecidas por la Corona británica casi desde el instante de la Conquista castellana en el siglo XV; objeto de ataques de corsarios bajo mandato isabelino y jacobeo; escala científica crucial en el Atlántico para geógrafos como Charles Lyell y para su discípulo, Charles Darwin; próspera colonia comercial y turística británica a finales del siglo XIX y principios del XX; materia de un plan secreto de invasión contemplado por Churchill durante la II Guerra Mundial y, finalmente, destino del turismo de masas desde finales del siglo XX hasta hoy: todo eso ha sido Canarias para la política, la ciencia, el comercio y la cultura de Gran Bretaña, a lo largo de la historia.

Se cita con frecuencia una frase atribuida al escritor Domingo Pérez Minik, fundador de Gaceta de Arte junto a Eduardo Westerdahl, y de la facción surrealista de Tenerife en la década de los años 30 del pasado siglo XX:

“Los canarios hemos cometido al menos dos graves errores a lo largo de la historia: el primero fue no dejar entrar a Nelson; el segundo, dejar salir a Franco” (Domingo Pérez Minik)

La boutade resume la pulsión cosmopolita y la sed de novedad que ha latido en Canarias desde su incorporación a la historia europea. Cairasco de Figueroa leyó, tradujo, comentó y se permitió enmendar a Ariosto al mismo tiempo que lo hacían los poetas metafísicos ingleses, y desde luego, mucho antes que los de la España peninsular.

El diálogo de canarios y británicos ha sido un ir y venir de miradas perplejas o impregnadas de una cierta empatía exotista, en los dos sentidos del viaje.

El 15 de marzo de 1872, el cónsul Grattan, desde su puesto en Tenerife, escribe al Foreign Office su despacho habitual, en el que menciona una conversación con un paisano canario:

[…]Un artesano en una situación relativamente privilegiada –un capataz, creo recordar– que trabaja en una pequeña fundición de esta ciudad, me informó una vez, evidentemente con mucha convicción, que los trabajadores de las Islas Canarias son muy superiores a los ingleses porque aquí podían fabricar con las manos artículos que sólo se fabricaban con máquinas en Inglaterra […]”

[Fuente: QUINTANA NAVARRO, Francisco (coord.): Informes consulares británicos sobre Canarias (1856–1914). Las Palmas de Gran Canaria, UNED, Universidad de LPGC y La Caja de Canarias, 1992.]

El choque cultural también ha descolocado a los canarios en algún que otro momento de la historia de esta relación. En su prólogo a Smoking room, el volumen de cuentos que Alonso Quesada dedica a la colonia británica instalada en Las Palmas de Gran Canaria hacia 1920, el autor dialoga sobre el valor económico de las cosas con sus anfitriones en el Club Inglés, donde ha sido invitado a leer sus historias:

MR. WILSON.- ¡Ah! ¿Y por qué Smoking room?
EL AUTOR.- Son cuentos para un salón de fumar.
MR. WILSON.- Bien. ¿Y va usted a ganar dinero con ese libro?
EL AUTOR.- Probablemente 20 duros escasos.
MR. WILSON.- ¿Y cuánto tiempo ha tardado usted haciéndolo?
EL AUTOR.- Poco a poco se ha hecho en dos años.
MR. WILSON.- ¡Oh, caramba! ¿Y dos años para ganar 20 duros? Poca cosa.
EL AUTOR.- Exactamente. Veinte duros mensuales podrá usted pagarme en su oficina, Mr. Wilson.
MR. WILSON.- Correcto.
EL AUTOR.- No me importa ganar poco. Yo estoy acostumbrado.
MR. COHEN.- Es una costumbre muy española. La más barata de las costumbres.

[FUENTE: Alonso Quesada: Obra Completa, Tomo 5. Edición de Lázaro Santana. Cabildo de Gran Canaria, 1986. pág. 11]

J.R. Ackerley, uno de los escritores ingleses más importantes del siglo XX, habla en su libro de memorias de su padre, un próspero comerciante en Londres a principios del siglo XX, conocido como “el rey del plátano” por ser el principal importador de esta fruta, llegada desde las islas del Atlántico Medio en barcos de vapor que remontaban la desembocadura del Támesis y descargaban en el Canary Wharf londinense, hoy convertido en uno de los polos urbanísticos y financieros del planeta.

Aunque no siempre han entendido las motivaciones del otro, canarios y británicos han comerciado en una relativa libertad, al margen de los ciclos y los climas políticos en las relaciones de Madrid y Londres. La predilección de los turistas británicos de clase media y trabajadora por Canarias, especialmente por Tenerife, y un intercambio comercial que sigue siendo como lo fue hace un siglo, interesante para Reino Unido y vital para la agricultura canaria, explican por qué Canarias y Reino Unido comparten algo más que la zona horaria. Nada de lo que ocurre en la democracia más vieja del mundo es ajeno a este lado del Meridiano 0.


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