La historia oculta de Fundescan: cómo Cándido Méndez miró para otro lado

Más de dos décadas al frente de UGT. Cándido Méndez, secretario federal de UGT. (Fotografía Luz Moralesa, en Creative Commons).

El agujero de la fundación de UGT para desempleados supera los 18 millones, según el administrador concursal Juan Arencibia.

CC y PSOE entablaron una lucha titánica por el control de los cursos y Fundescan se convirtió en víctima colateral ante el desdén de la Confederal de UGT en Madrid.


por José Mujica

Igual que el mito de Medea, UGT devoró a sus hijos en Canarias. Pero tras la quiebra de la fundación ugetista para cursos de desempleados, Fundescan, se esconden oscuros episodios de la política isleña. Fundescan fue una víctima propicia cuando se destapó su delicada salud financiera.

Algunos de los dirigentes del sindicato hasta finales de la década pasada, sufren estos días el embargo preventivo de sus sueldos y viviendas. Los 160 trabajadores de Fundescan continúan sin cobrar seis años después de la concursal, que fue instada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a través de la Agencia Tributaria. El secretario general, Cándido Méndez, se inhibió del caso. UGT Canarias no ha vuelto a ser la misma y se expone a sufragar toda la deuda, que asciende a más de 18 millones de euros.

Las aguas en Fundescan bajan más revueltas que nunca porque las heridas “sangran mucho”, denuncia a Meridian la orientadora laboral N.A., una de las trabajadoras despedidas en 2009. El abogado José Gutiérrez ha iniciado acciones por la vía penal contra el sindicato y el secretario regional, Gustavo Santana, se defiende como puede: “El pago es inasumible”.

Aquel año, UGT escribió la página más vergonzosas de su historia en las Islas al poner de patas en la calle a 160 personas sin garantías jurídicas. Apeló al despido libre sin indemnización con el que tanto cuestiona a la patronal CEOE. Según ha sabido este diario, Cándido Méndez ha estado al corriente de toda la operativa de Fundescan.

La fundación, propiedad de UGT Canarias, fue el resultado de una escisión en 1996 de la fundación federal, Fundescoop. Se convirtió en una de las niñas bonitas del extinto Icfem (hoy Servicio Canario de Empleo) para ejecutar políticas activas de empleo. Su entonces gerente, José Montesdeoca, conocía los recovecos de la burocracia y gozaba de predicamento entre los funcionarios.

El Icfem lo esculpió en el 91 el PSOE hasta que en 1993, Hermoso y Mauricio echan a Saavedra de la presidencia del Gobierno.

El Icfem gestionaba más de 200 millones de euros al año; una perita en dulce. CC-Tenerife (entonces ATI) intentó que Educación absorbiera al Icfem a través de otro instituto (el Icid), alegando trazabalidad de recursos, pero Ican y el PSOE se opusieron.

Protesta inédita de las trabajadoras de Fundescan en 2010. Llevan seis años sin cobrar. (Fotografía Amecopress, portal para la Igualdad).

UGT, como pedal político del PSOE, apostó por Mauricio en medio del vendaval nacionalista (en el 99 se eligió a Román Rodríguez como presidente) y se ganó muchos contrincantes, incluidos los socialistas de Tenerife. En esos años, el PSOE estaba hundido en la oposición y Juan Carlos Alemán, Francisco Hernández Espínola y José Luis Martín sobrevivían a duras penas.

Esos factores exógenos influyeron a la hora de intoxicar a la confederal en Madrid sobre los tejemanejes de Fundescan. UGT Canarias había salido muy tocada de la promotora de viviendas de Hoya Andrea. El caso le costó el puesto a Miguel Ángel Hernández, pero Gran Canaria conservó el poder con Carlos Ucha y Alicia Rodríguez.

Con una tasa de paro del 32% en 1995, Canarias fue prioridad para los fondos europeos. Recibió un alud de decenas de millones y Fundescan fue uno de los agentes más activos con una plantilla de 160 trabajadores.

El Icfem, tutelado por Ican frente a la oposición sorda de ATI, era acechado continuamente, como así fue.


Fundescan perdió terreno en la formación con la llegada del PP al Icfem. Los rivales de UGT-Canarias empezaron a afilar cuchillos

En 1998, Comisiones Obreras denuncia un delito de desviación de fondos. El consejo del Icfem queda imputado y algunos de sus gestores (todos de Ican) acaban sentados en el banquillo. El caso se resolvió con absolución el pasado año. Nadie de CCOO ni de CC les ha pedido aun disculpas.

CC acabó cediendo y Adán Martín (2003–2007) entregó el dardo envenenado del Icfem al PP. Águeda Montelongo fue su primera presidenta y Fundescan empezó a perder terreno.

Los juzgados han fallado contra UGT en los últimos años, acreditando que hubo mala gestión. Según desveló a Cope Canarias el administrador concursal, Juan Arencibia, la deuda supera hoy los 18 milllones. Los acreedores son la Agencia Tributaria, Seguridad Social, entidades financieras y trabajadores.

Juan Arencibia es administrador concursal y miembro de la firma Montero-Aramburu (Fotografía Legaltoday.com).

La fundación está hoy sin actividad, sometida al dictamen del Juzgado de lo Mercantil. La solicitud de concurso fue instada en 2009 por el Gobierno de Zapatero a través del Ministerio de Hacienda. Las trabajadores llegaron a desnudarse en público en 2010 para exigir el pago de las retribuciones.

Cándido Méndez no movió un dedo porque ya le había estallado la corrupción en Andalucía. Cuando la territorial canaria trató de salvar los muebles, el Gobierno de Zapatero se lo puso más difícil. Un abogado que participó en las negociaciones lo ve ahora así: “La confederal y el PSOE no evaluaron los riesgos personales a futuro. Dejaron tirados a los compañeros”.

UGT Canarias puso como prenda para llegar a un acuerdo en las quitas concursales el centro de formación de La Orotava. Estaba tasado en 5 millones de euros pero al tratar de registrarlo descubrieron que Patrimonio del Estado lo había exonerado en su favor, de manera que no podían disponer del inmueble. Cándido Méndez jamás llamó a Ferraz, la sede del PSOE en Madrid.

Juan Arencibia asegura que los gestores de UGT no se lucraron. “Hubo mala gestión”, como pagar salarios a trabajadores de UGT con fondos de Fundescan y confundir las procesos contables como uno.

Méndez ha levantado un muro de hormigón para evitar que UGT España sea declarada responsable subsidiario de las deudas. “Quiere a toda costa que el caso se libre en las Islas”, según fuentes de la defensa de los trabajadores. “Sin embargo, no le será fácil, porque si UGT Canarias no paga, será la institución de rango superior quien asuma las obligaciones”.

Estos días, algunos de los patronos de la Fundación viven dramas personales con perjuicios para su salud. Tienen los sueldos de su actividad embargados y a varios se les a pignorado las viviendas para futuras subastas.

Fundescan — UGT es, al final, víctima colateral de las tensiones de la política insular en las participó como correa de transmisión del PSOE y sufre, también, el abandono, como Medea, de una estructura confederal que trata de ponerse a salvo del riesgo financiero ante la Justicia.


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