De Elche a Tokio a golpe de kárate

Bicampeón de España y quinto del mundo, el único competidor invidente de kárate del país lucha por conseguir el cinturón negro

Fran Lozano se siente orgulloso de impulsar el kárate para invidentes en el territorio español/Judith Maldonado

Ajustar el cinturón, comprobar que el traje no oprime el cuerpo y, entonces, respirar y avanzar. Los pies descalzos notan la textura del tatami. La posición debe ser recta para realizar el saludo. Las dudas y los nervios se transforman en concentración. Es el momento de darlo todo. Así describe Fran Lozano, el único competidor invidente de kárate de España, sus momentos previos a un certamen.

Son las cinco de la tarde, la cafetería no tiene apenas clientes. El olor a moca invade la sala y emite tranquilidad. Fran Lozano entra acompañado de su fiel amigo de cuatro patas Tucker. El joven karateka se proclamó campeón de España en Guadalajara el pasado año en la modalidad de kata y ha revalidado su título este 2017. Me cuenta que su proyecto en estos momentos se centra en el examen de julio para conseguir el cinturón negro. Una vez pasada la prueba, los entrenamientos se enfocarán en el próximo Campeonato del Mundo que se celebrará en Madrid. El karateka espera con emoción este torneo después de conseguir el quinto puesto en el último mundial celebrado en Austria. Para entonces, confía en que la competición se haya regulado de tal manera que participe con personas en las mismas condiciones que él y no con parte de visión.

Javier Martínez, entrenador de Fran Lozano: “No hay ningún sistema pedagógico sobre cómo dar clases para invidentes”

Desde muy pequeño se interesó por el deporte. Comenzó con el atletismo, al que dedicó más de diez años de su vida. Aunque perdiera su vista por completo, nada le impidió continuar realizando lo que a él le gustaba de verdad. Su padre, Diego Lozano, lo define como una persona “con una grandísima voluntad y que sabe lo que quiere”. Pese a que sus padres se preocupen cuando el karateka recorre, con sus propios medios, el país para acudir a un campeonato, sienten una gran satisfacción en el momento en el que su hijo coge el teléfono, les da la noticia de que ya ha participado y en su voz notan su alegría. “Él busca retos propios más que contra la gente; a raíz de las competiciones ha desarrollado un espíritu muy bueno y aprende de los errores que comete”, comenta su padre.

Después de un pequeño parón en el deporte, Lozano decidió comenzar con las artes marciales, ya que siempre le habían llamado la atención. Ésto fue un desafío tanto para él como para su entrenador, Javier Martínez. “No hay ningún sistema pedagógico sobre cómo dar clases para invidentes”, explica el sensei. Con la participación de Lozano en los campeonatos, han impulsado el para-kárate para invidentes en España. Martínez firmó el proyecto para regular el sistema de puntuación y, así, ajustarlo a la normativa y hacerla más equitativa. El maestro espera que sirvan como fuente de inspiración para otras personas en el territorio español.

“Mucha gente no sabe que hay deportes que pueden practicar discapacitados porque no se difunde”, afirma Lozano

El kárate para Lozano se caracteriza por ser una forma de vida y una disciplina. Normalmente, se ejercita a diario en el Club de Kárate Altamira, en el que realiza un entrenamiento individual de katas, pesas y una clase regular de kárate para adultos. Debido a la constancia requerida en este deporte, el cambio a un horario intensivo en su trabajo en la ONCE ha supuesto una facilidad para él. Su entrenador disfruta observando la calidad de los movimientos de su alumno y no duda en bromear mientras realiza sus ejercicios. La complicidad de ambos no deja indiferente a nadie. Además, el karateka es una persona muy querida entre el personal del gimnasio. Algunas de sus compañeras afirman estar sorprendidas de la capacidad de la que dispone el invidente para realizar las actividades conjuntas en la clase de adultos.

Lozano realizando su clase de katas en el Club Altamira de Elche/Judith Maldonado

El objetivo de Lozano es competir en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, primera olimpiada en la que aparecerá el kárate. Aunque no es seguro que en las competiciones paraolímpicas se introduzca, espera poder participar en la que sería su primera y última olimpiada, debido a que, para entonces, tendrá 33 años y se retirará. De este modo, logrará quitarse el mal sabor de boca por haberse quedado a las puertas de este evento cuando practicaba atletismo.

“El deporte para personas con cualquier tipo de discapacidad no recibe el reconocimiento que merece”, afirma Lozano, “mucha gente no sabe que hay ciertos deportes que pueden practicar personas discapacitadas porque no se difunde”. La diferencia deportiva se observa, por ejemplo, en las paraolimpiadas, ya que no se retransmiten en directo. Además de la cobertura, el karateka remarca la necesidad de conseguir patrocinadores y las mismas oportunidades que el resto. “Si lo único que se muestra es fútbol, a la gente lo que le interesa es fútbol”. Para paliar esta situación, Lozano apuesta en primer lugar por dar más minutos en los telediarios a todos los deportes que no sean el balompié. Una vez superada esa barrera, entonces se podrá hablar del deporte para personas con discapacidad y difundirlo.

Fran Lozano ha apostado por su crecimiento personal y por el del deporte en general. Estos próximos tres años los exprimirá al máximo para alcanzar todos sus objetivos. Por el momento, puede sentir gran orgullo al haber impulsado el para-kárate en España. Su carrera deportiva no pasará inadvertida. Quién sabe si el siguiente campeón paraolímpico será un ilicitano que, a grito japonés, ha conquistado el tapiz acolchado sobre el que despliega sus movimientos en un baile de técnica y perfección.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.