No quería conocer el mundo “orgánico” hasta que…

Un día mi novia me sugirió (imperativamente) unirme con ella como buen team a un Detox de 15 días de jugos (puros pinchis jugos).

Lo odio…

Los primeros dos días con todo el ánimo del mundo; podemos, lo vamos a lograr, está fácil, no es tan malo como creía, bla bla bla.

Después al 4 día era un Forastero encabronado con la vida. Oliendo a distancia de 3 cuadras los mejores triglicéridos de Polanco, huyendo de cumpleaños y pasteles de chocolate en la agencia.

Comiendo diario con mi novia (que se escondió en su cuarto durante todo este proceso para no soportar lo mismo…¡culo!), muy rico, muy sano, muy verde.

Después de 7 días, pesaba menos, brincaba más en basket y no me sentía inflamado, siempre pensé que era panza, pero no del todo.

Día 9, podía comer una vez al día algo sólido, pero tenía que ser un sólido muy sano o valía madre todo el esfuerzo… y ahí empezó mi verdadera maldición. Leer la etiqueta de los alimentos, buscar azúcares, harinas, grasas, grasas transgénicas, lípidos…un mundo de palabras nuevas que sólo quieren decir “no lo hagas” en español saludable y “sabe rico” en español engordante.

Ir al super y leer, leer, leer, y llevar dos cosas… ya ni el pescado era fácil de escoger o la carne =( ¡nada!

Ahí empecé mi cambio al mundo orgánico, a buscar contenido “saludable” que realmente, en resumen lo único que quiere decir es “normal”, contenido que no esté contaminado o adicionado con mil pendejadas que sólo te tapan las arterías y producen adicción (eso lo comprobé en el día 6 cuando estaba encabronado por no consumir azúcar y creer que la necesitaba…así como cuando deje un año de fumar, o peor). Lo triste y horrible en buscar productos normales que me den al 100 las mismas bondades de las naturaleza crea.

Ahora, trabajo en un laboratorio de alta cosmética orgánica, donde vendemos productos de higiene y belleza libres de palabras químicas rimbombantes creadas de laboratorio que se traducen al español como “cáncer”. Productos que te dan esos nutrientes para que tu piel trabaje y no la hagas perezosa.

No quería conocer el mundo orgánico hasta que me sentí bien.

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