2. Scroll up, Scroll down.


Viernes, son las 22ho0. No tengo sueño. No tengo hambre. No tengo nada que hacer. No tengo mucho que decir.

Todos los días es igual. Despertar, salir, trabajar, regresar, dormir. Siempre igual, claro los fines de semana es diferente, bueno no tanto, es lo mismo pero con menos pasos, que alivio ¿cierto? (nótese cierta ironía), los fines de semana es: despertar, dormir, despertar, dormir.

Bueno, había olvidado que estaba siguiendo este cuaderno. Hace un rato estaba en la computadora, lo de siempre, Facebook. Bajar, subir, volver a bajar, volver a subir, F5, nada nuevo. Siempre lo mismo, enterarse de alguna otra ex-compañera embarazada al ver la foto de una eco-grafía, leer “consejos de vida” que da alguien cuya vida está más arruinada que la de una embarazada sin haber terminado el colegio. Peor aún es leer citas bíblicas de “cristianos” que son más paganos que un enfermo sexual que se masturba viendo fisting porn. Y por último ver fotos de comida como si fuera la primera vez que comen un plato decente. Ah sí, casi lo olvido, ver las publicaciones que los “veganos defensores de animales” comparten luego de que se han atascado de Mc Donald’s toda su vida. Cansado de la misma mierda, apague la computadora y vine a escribir.

Ahora solo me echaré en mi cama con los ojos cerrados, a imaginar. Siempre imagino cosas antes de dormir, me ayuda a soñar con lo que quiero. Es mejor soñar, porque puedo ser quien quiero, hacer lo que quiero y estar con quien yo quiera. Por eso siempre trato de dormir mucho, es como si tratara de vivir mi realidad en mis sueños y cuando estoy despierto es solo como si fuera un sueño que acabará pronto, cuando vaya a dormir.

Es todo por ahora, veré que puedo soñar.

Pablo.

Email me when Mi monótona vida, una historia sin vampiros. publishes stories