Taxonomía

#viernescreativo con Shenja Berline


Las arañas no son insectos. En mi clase solo lo sé yo. La culpa es de los padres que a todo lo llaman insecto o bicho, y confunden a sus hijos. Mi madre, no. Mi madre respeta a las arañas. Nos ha enseñado que las arañas tienen ocho patas, no seis como los insectos o bichos, que no tienen antenas y sus ojos son simples, no compuestos. Además, mi madre dice que hace falta una cierta inteligencia para diseñar las trampas que tejen —fíjate, si hasta son capaces de hacerlas flotando dentro de una nave espacial— y también mucha paciencia para esperar que caigan en ellas sus víctimas, casi siempre insectos o bichos.

Mamá sabe mucho de arañas. Papá no. Cuando papá nos engaña para hacer algo que no queremos, presume de ser como una araña y de habernos enredado en sus hilos. Una vez le pregunté a mamá si mi padre era tan listo como una araña. Sonrió y dijo que no, que no era más que un mal bicho.

Mamá respeta a las arañas, pero no dice nada cuando aplastamos un bicho con el dedo.


Email me when Microrrelatos Minificciones publishes stories