Tres y media pasadas

Rompí mi lápiz mecánico. Se me cayó al piso y, consecuentemente, se destartaló. Alguna parte debe faltarle, nada encaja como lo hacía en su momento. Ya no es útil, no escribe; perdió su lapicidad. Hubiera preferido perderlo, así por lo menos seguía siendo lo que era y no este conjunto de partes rotas que estoy por tirar al tacho.