CUERPO Y MENSTRUACIÓN

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Recientemente, en una entrevista concedida por el presidente Vladímir Putin a Oliver Stone, el líder político asegura: “I am not a woman, so I don’t have bad days,” (…) “I am not trying to insult anyone. That’s just the nature of things. There are certain natural cycles.” queriendo expresar su percepción de posición de ventaja sobre las mujeres, ya que, según él, por no ser una de ellas, no tiene días fuera de lo que es su agenda como presidente. Cabe que cuestionemos esta frase porque desde siempre se ha mostrado y concebido la menstruación como dolor, limitación y hasta imposibilitación para realizar todo tipo de actividades, imaginarios fuertemente reforzados en el tiempo, incluso por personajes tan influyentes como Putin. Diana Fabianova (2015) nos recuerda que en algún tiempo “La menstruación fue un argumento para que una mujer no fuera piloto o jefe porque no se podía confiar en su capacidad y responsabilidad, dada su inestabilidad. Argumento también para no ser sacerdotisas, son impuras, no son limpias, no hay que tocarnos cuando menstruamos. Llevamos milenios con esto en las religiones”.

Pero, ¿realmente nuestra menstruación es una limitante física, social o emocional para realizar cualquier tipo de actividad? Realmente durante todo el ciclo menstrual nuestros niveles de hormonas suben y bajan de acuerdo a lo que nuestro cuerpo requiere en ese momento preciso. Específicamente durante los días previos de sangrado los niveles de estrógeno decaen y los de progesterona aumentan, y durante los días de sangrado ambos niveles decrecen; esto, según la teoría, produce toda clase de síntomas físicos y emocionales entre los que resaltan siempre los negativos como irritabilidad, depresión, dolor y cansancio, información que es generalizada para todos los cuerpos menstruantes y reproducida a gran escala. Entonces, ¿que si duele ser un cuerpo Cíclico-Lunar-Menstruante en esta sociedad? Sí, y no es cuestión de hormonas realmente. Todos los tabúes acerca de la menstruación se instalaron en nuestra mente, se tomaron nuestros cuerpos y aún nos exigen ocultar, normalizar/ignorar, menospreciar y odiar nuestra sangre menstrual. Pero no se nos habla del porqué real de este dolor, no se explica que “Durante una menstruación, un orgasmo y un parto, lo que pasa en el útero es lo mismo: se está moviendo. El útero en su estado de salud tiene un movimiento libre, tiene pulso. Nuestras posturas corporales, la rigidez, la autoestima, la exigencia e imposición de un canon estético, las tensiones y otros factores lo contraen y eso genera dolor.” (Alicia Domínguez, 2013).

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Nuestro cuerpo ha estado gobernado, desde nuestra mente hasta lo más profundo de nuestro útero, nos cuesta reconocer los buenos momentos, las buenas sensaciones y nuestro estado real a lo largo de nuestro ciclo menstrual. Durante las conversas lunares, ante la pregunta “¿Cuál es la mejor experiencia con tu menstruación?”, o “Cuéntame una buena experiencia con tu menstruación”, la respuesta era silencio. “La mejor, (silencio) pues no sé, yo he jugado rugby con el periodo, creo que esa ha sido una buena experiencia con mi luna”. (Entrevista con Lina Rentería, 22 años). “Yo no recuerdo nada que me haya hecho feliz con mi menstruación, nada que ver.” (Entrevista con Adriana Arteaga, 57 años).

Estos testimonios nos dan cuenta de que realmente ni todos los cuerpos menstruantes, ni los ciclos menstruales son iguales, por lo tanto no todos sienten dolor o fastidio en el momento del ciclo en el que se ha supuesto que esa es la sensación predominante, al contrario los cuerpos menstruantes son tan únicos como las manifestaciones del ciclo menstrual sobre él, podemos querer, bailar, correr, saltar, tener relaciones sexuales, estar solas, quedarnos en casa o hacer cualquier otra cosa que se nos venga en gana, depende de nuestro cuerpo. Las limitaciones físicas que se imponen desde la teoría como norma general a los cuerpos menstruantes resultan ser más bien limitantes sociales, ya que no es más que ser conscientes de nuestra ‘ciclicidad’, escuchar lo que nos dice nuestro organismo y ayudarlo para llegar a ser “dueñas de nuestro cuerpo y funcionar según nuestras necesidades biológicas de descanso, placer o actividad. Desde un punto de vista auto-regulado y no socio-regulado” (Alicia Domínguez, 2017).

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Habría que empezar a cuestionar y rechazar las fuentes de información-desinformación que vienen desde las industrias farmacéutica y de higiene femenina. Según el Análisis de la publicidad de productos relacionados con la menstruación en revistas dirigidas a adolescentes:

“Si se analiza de manera global la publicidad de productos relacionados con la menstruación, ésta se describe como un fastidio en cuanto que debe lidiar con muchas cosas molestas que trae aparejadas. (…) debe aprender a elegir el producto adecuado que proporcione una buena absorbencia sin producir rozaduras, evite que el flujo menstrual llegue a manchar la ropa y que al mismo tiempo sea cómodo y lo suficientemente discreto para que la gente no sepa que está menstruando y le permita realizar cualquier tipo de actividad pese a su estado. Además, tiene que aprender a evitar los molestos síntomas de la menstruación.” (Psicología y Salud, Vol. 14, Núm. 1: 113–120, enero-junio de 2004).

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