Dale Clic y Sumate a la conversa, vamos a compartir nuestra Luna

¿POR QUÉ HABLAR AHORA ACERCA DE LA LUNA (menstruación)?

Entender los cuerpos Lunares (menstruantes), sus ciclos, nuestros ciclos y los ciclos del universo nos podrá llevar a tener mejores acuerdos entre nosotrxs, en otras afrentas más grandes que nos requieren en este momento.

Imagen tomada desde Internet

¡A celebrar nuestros cuerpos Lunares (menstruantes)!

Una persona que ha iniciado sus ciclos Lunares (menstruales) debería tener libre acceso a espacios para compartir temas de salud, prácticas, historias, material y compañía para que pueda asimilar y comprender que el resto de su vida tendrá aproximadamente 5 días de período menstrual, 13 períodos por año y 37 años de ciclos menstruales, que en total serán 2405 días de vida menstrual. Encontramos en cada esquina una tienda que vende toallas, tampones, Calmidol o Buscapina FEM, o cualquier otro producto que se apellide FEM y sea comercial. La industria farmacéutica y de higiene personal se ha tomado el control de los mensajes, manipulan el conocimiento sobre nuestros cuerpos con sus mensajes, incluso llevándolos hasta las instituciones educativas a temprana edad y desde ahí está el problema, sus charlas y talleres son solo para NOSOTRAS, generando realmente espacios de desinformación y una vez más invisibilizando y apartando a los cuerpos menstruantes ante el resto de la sociedad.

Cada cuerpo Lunar (menstruante), haciendo un promedio de todos sus ciclos, pasará seis años menstruando, por esto son de suma importancia para todas las personas, las experiencias y creencias acerca de la menstruación. En psicología social existe la teoría generalmente aceptada de considerar la falta de información adecuada como una de las variables más influyentes a la hora de configurarse en el sujeto una actitud negativa hacia algo; debemos ser conscientes de que todavía en la actualidad persisten sobre la menstruación el silencio, y para terminar de agravar la situación están las informaciones deformadas.

Igualmente, la psicología social nos dice que las actitudes resultan en tendencias conductuales y a menudo funcionan como esquemas o marcos de referencia, que a su vez influyen en el desarrollo de las actitudes hacia otros objetos, personas o situaciones relacionados. Así las actitudes negativas hacia la menstruación pueden llevar a actitudes negativas hacia la feminidad y hacia las mujeres en general. Además, tales actitudes negativas llegan también a afectar la imagen corporal de la mujer y su auto concepto.

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Hay necesidad de hablar de reunirnos, romper tabúes, de despolarizar y desmoralizar la Luna (menstruación) para poder resignificar desde el pensar y el actuar, desde el lenguaje, desde no ignorar los mensajes de nuestro cuerpo, ser críticas y críticos para poder ser libres de nuestro sentir y poder construir nuestras propias ideas, informarnos bien y compartir la Luna (menstruación) como suceso fisiológico, sociocultural y energético influenciado directamente por el entorno, pasando a formar parte también de este.

Es tiempo de empoderarnos sobre nuestra relación con la menstruación, es el momento para entender que las mujeres son base y complemento de la comunidad, de aceptar de una vez por todas que somos poderosas y poderosos por el hecho de estar aquí presentes, que somos cíclicos hasta fisiológicamente y que la menstruación es de todas, (incluso de los que hoy han decidido en coherencia con su sentir que son hombres y comparten su pensamiento con un cuerpo biológicamente femenino viviendo una menstruación real y diferente) y por ende es de toda la comunidad y no del capitalismo, no del patriarcado ni de la religión. Si quisiéramos y si así lo aceptamos, todos somos influenciados por esta gran energía Lunar (menstrual), que se puede canalizar, potencializar y aprovechar por la madre Tierra, la comunidad y el cuerpo que está menstruando.

El tema de la salud y la cultura menstrual siempre ha estado tomada por las compañías farmacéuticas y las empresas de higiene femenina, quienes han mantenido el poder sobre nosotrxs por medio de los mensajes que emiten; sus productos, productos inventados para invisibilizar e ignorar totalmente la menstruación están sustentados bajo mensajes de vergüenza, asco, incomodidad y otro sin fin de connotaciones negativas, sin importar mucho las consecuencias que están generando sobre la persona que los está recibiendo, porque la menstruación también es un mero negocio para algunos.

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Estos que son la cara consumista de la menstruación indiferente e indolente ante el ser también nos ha enseñado que el vivir la Luna (menstruación) o no, nos diferencia radicalmente, y esto finalmente nos aleja más entre nosotros como comunidad, porque nos reconocemos como seres totalmente extraños, ajenos, diferenciados, y lejanos desde una perspectiva muy negativa, son mensajes que se encargan de aumentar la brecha entre géneros. Por lo que el capitalismo y la mentalidad occidental resultan ser directos responsables de la desigualdad que vivimos hoy. El negocio es lucrativo solo manipulando el conocimiento sobre nuestros cuerpos a conveniencia de ellos y estamos siendo parte de ello. Pero estamos justo a tiempo para empezar a cambiar lo que se está diciendo desde lo que nosotros sabemos y finalmente comunicamos.

El pensar en un futuro posible igual al que hemos venido viviendo desde los tiempos de la colonia se me hace imposible, esta es una generación que puede y tiene el deber de empoderarse de sus procesos, de asumir su conocimiento y su educación de forma consciente. No es posible que sigamos permitiendo que la educación recibida venga permeada de intereses ajenos que nos alejan de la verdad y que la mayoría de veces obedecen a temas de orden moral, ideológico o comercial.

Es necesario entonces que empecemos a reunirnos ahora y que hablemos fuerte y por todos los medios que disponemos, que indaguemos y nos preocupemos por entender los fenómenos energéticos y naturales que suceden a nuestro alrededor. Empoderarnos desde la educación es lo único que realmente nos va a empoderar. Ya no pueden quemarnos, ya no pueden callarnos, ya no pueden decirnos cómo nos tenemos que sentir, cómo debemos actuar o de qué forma es correcto y está bien comportarse.

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Ahora es nuestro tiempo de propiciar lugares de encuentro y encontrarnos (ver: mapa) (ver: fotos) para contar(nos) y que nos cuenten, para así construir(nos), transmitir(nos) y transformar(nos) en amor y sabiduría, de esta manera vamos a lograr que otras y otros puedan tener una relación más en paz, más libre y más armónica con la menstruación propia, ajena y de todos. Porque finalmente, entender el cuerpo menstruante, sus ciclos, nuestros ciclos y los ciclos del universo nos podrá llevar a tener mejores acuerdos entre nosotros, en otras afrentas más grandes que nos requieren en este momento.

Si entendemos que cada una de las prácticas, conocimientos reproducidos, objetos utilizados y pensamientos e imaginarios, trazados desde, hacía y para la menstruación son modificados por la cultura y al mismo tiempo la modifican, vamos a lograr grandes cambios a nivel social no solo para el fenómeno menstruación, también para lo femenino, para la mujer y finalmente para toda la comunidad. Si lográramos una re-conexión con los ciclos naturales, respetando los ciclos, sin querer forzar a la naturaleza a que nos dé más de lo que ella ha considerado es lo mejor para dar, si lográramos entre todos reunir las fuerzas para asumir la menstruación como es: Diferente, única y diversa para cada mujer, entonces tendremos más fuerza y más criterio para asumir las otras afrentas.

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