SABERES Y MENSTRUACIÓN

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Nuestros saberes acerca de medicina vienen mayoritariamente desde el conocimiento occidental, este saber determina los objetos y las practicas que vamos a usar durante nuestros ciclos menstruales y desde esta perspectiva se ha dicho que la menstruación es un desecho del cuerpo, es un signo de no embarazo, (hace parte exclusivamente de un camino a la maternidad), incluso han llegado a decir que es obsoleta; en el libro “Is menstruation obsolete?” se dice que causa molestias innecesarias, es debilitante y dañina y que hace a la mujer menos productiva por lo que realmente no es necesaria, mucho menos para las mujeres que no esperan tener hijos. (Elsimar Coutinho, 1999). “Algunos autores califican a la menstruación como el más frecuente padecimiento que de manera continua afecta a las mujeres y a la sociedad pero que a pesar de esto, el tratarla no es prioridad para los profesionales de la salud (Thomas y Elleston, 2000).”. Esto implica una fuerte negación, de tremendas consecuencias, de lo más rico y fuerte de nuestra naturaleza femenina: Nuestros ciclos.

Los que están a favor de la idea de que la menstruación es “obsoleta” sostienen que no existe una razón médica fundamentada, que no hay beneficio alguno para menstruar cada mes, y que por el contrario se presentan un sin número de molestias (Thomas y Elleston, 2000; Kaunitz, 2000). Por lo que la supresión menstrual por medio de pastillas anticonceptivas aparece como una salvación para las mujeres, en nuestra investigación, Estefany Chávez, quien durante los últimos años se desempeñó como la Jefe Enfermera del Servicio Médico a Estudiantes de la Universidad del Valle, nos cuenta acerca de su menstruación. “No la espero, con las pastas la manejo, no hago periodos de descanso, no me gusta la menstruación, hace tiempo no me viene”. (Entrevistas, 2017). Con el consumo de anticonceptivos orales, no es un ciclo menstrual natural el que se tiene, sino uno manipulado por la carencia de las hormonas que evitan el desprendimiento de la capa endometrial, por lo tanto cuando no se hace el periodo de descanso se suprime la menstruación, de manera segura y sin consecuencias adversas según lo que nos dice la medicina occidental.

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Desde otras cosmovisiones más ancestrales y menos occidentales encontramos información bastante diferente acerca de la menstruación, según su origen, sus usos, su composición y su relación con la comunidad se le dan significados más loables y manejos diferentes a la sangre menstrual. Las prácticas como ‘sembrar la Luna’, retirarse a un tiempo de introspección, realizar medicina con la Luna, tener rituales alrededor de esta, resulta necesario por lo que sería impensable una supresión inducida de la menstruación. Daniel Gómez, médico del pueblo Yanacuna nos cuenta:

“Nosotros los indígenas en nuestra cosmovisión miramos que es una fuerza, la mujer se limpia a sí misma, es un ritual, es una visión cuando ella tiene que entrar en meditación y mirar lo que necesita sanar, porque es un transe cuando ella entra en la Luna, donde ella tiene que estar sola para entenderse a sí misma. Antes se ‘sembraba la Luna’, se hacía un ritual para la Luna de solamente mujeres y se ofrendaba a la tierra o al fuego, pero ahora simplemente la botan en toallas higiénicas, no tienen la conciencia de la fuerza que están botando y que eso es regar energía, como cuando vamos y botamos las energías haciendo cosas que no debemos, la sangre es de nuestro cuerpo y representa fuerza, por eso hay que sembrarla para que esta energía se transmute y vuelva a pasar a la energía del cosmos.” (Entrevistas 2017).

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Algunas cosmovisiones nos muestran la menstruación como sagrada, porque de ella proviene la única sangre digna de ser ofrendada a la tierra, porque no viene de herir ni de matar a nadie, por lo tanto constituye un pagamento a la madre tierra, “La sangre de Luna de la mujer se halla entre las sustancias más nutrientes y bio-energetizantes de la tierra. Puesta sobre una planta, ésta se nutre en profundidad. (Brooke Medicine Eagle, “Una visión indígena de la menopausia”).

Otras opciones. Imagen tomada desde Internet

Desde los saberes médicos occidentales, la información que se divulga está enfocada hacia la higiene, la normalización y muchas veces la exterminación de esta condición cíclica de los cuerpos, se recomienda el uso de tampones, toallas higiénicas, pañitos, jabones y todo tipo de pastillas anticonceptivas, antiinflamatorias y analgésicas para “esos días”; sin embargo se obvian las otras opciones para llevar los días de sangrado, a veces más saludables para los cuerpos y el medio ambiente, como el uso de la copa, las esponjas o el sangrado libre y consciente (haciendo uso de los músculos vaginales); las hierbas curativas para aliviar dolores, limpiar el cuerpo o relajarse; las prácticas saludables como baños de vapor, aislamiento voluntario o arte menstrual, y en cambio se sigue alimentando un imaginario de dolor ligado a la menstruación y poco se habla acerca de las otras fases del ciclo menstrual.

En contraparte, los saberes que se pueden encontrar desde la medicina indígena, los círculos de mujeres Lunares y blogs de menstruación consciente en Internet nos dan cuenta de una realidad más amable y más amorosa para enmarcar nuestra relación con la Luna y disfrutar nuestro ciclo más que tener que sobrellevarlo, que nos permite apartarnos del sufrimiento y poder valorar desde otra perspectiva nuestra ‘ciclicidad’ y la sangre menstrual que viene de nuestro cuerpo.

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