Lo realmente importante sucede en tu cabeza y no en la de los de más

La importancia de ser un cargo de título abreviado

Vivimos en un mundo digital en el que lo más importante es ser CEO, CIO, CTO, CMO o algo similar. Si no lo eres, no eres nadie. O nadie te valora. O eso crees.

Cada vez que alguien con veinteisiete credenciales se me presenta como “contacto” en LinkedIn, no hago más que compadecerme. Muchos de ellos tienen una carrera en mercadotecnia. Poco más. Es decir, saben como hacer eso de “selling the motorbike”…

No estoy menospreciando los estudios, ni las titulaciones, ni mucho menos. Pero llamemos a las cosas como son. Una “startup” es una empresa que empieza. Un “emprendedor” es un autónomo. “Business Angel” es como se llama ahora a los prestamistas, que no cobran intereses en dinero sino en especies. Y el “outsourcing tecnológico” es lo que de toda la vida se ha conocido como “hecho en China / India”.

No me dan envidia todas esas personas que se escudan detrás de ser el “Director general” o el “CEO” de su empresa. En todo caso, les compadezco. Necesitan ocultar sus carencias bajo la apariencia y la ostentación de un cargo directivo, y luego no saben hacer la “o” con un canuto.

Yo soy hormiguita. Y también “CTO”, y “co-founder”. Y no lo restriego por ahí. Voy en plan más humilde… o contenido, según se mire. Tengo mis limitaciones y mis carencias, pero conozco el terreno en el que piso, y lo hago con cautela. No necesito ponerme medallas.