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CACERÍA

Los hombres saldrían entonces para cazar y obtener alimentos. Algunos perseguirían un venado y se vestirían a sí mismos de pasto, moviéndose a una distancia óptima para arrojar el assegai, y entonces, rápidamente lo arrojaban apuñalándolo con su lanza de hoja gruesa, lanzando al mismo tiempo su feroz grito de apuñalamiento del Chuggu-chuggu.

Otros pondrían trampas con un dogal hecho de hilo amarrado a un retoño que se había doblado para formar el círculo.

También, un método usual era que un número de hombres saliera en un amplio círculo y gradualmente lo fueran cerrando, llevando, a la presa ante ellos en el centro y entonces a lancear al gamo conforme tratara de escapar.

ENCENDER EL FUEGO

El umfaans mientras tanto colectaba madera y agua, encendía fogatas frotando maderos con las palmas de sus manos. Se cocinaba de una manera muy simple. Mealies, esto es el maíz de la India, se cocía en una cacerola redonda y se hacia puré, mientras la carne de los animales cazada se cortaba en trozos parecidos a beef steakes y se ensartaban en un Assegai hasta que el arma estaba llena con la carne. Entonces se enterraba de punta en la cercanía de la fogata y mientras la carne se calentaba, se esperaba que estuviera suficiente- mente cocinada para poderse comer.

LA INICIACIÓN DE LOS MUCHACHOS

El induna, con algunos de los más veteranos ringkops, esto es guerreros que por su habilidad se han ganado el derecho de convertirse en hombres casados con propiedades y que llevan una diadema negra de rango en sus cabezas, reciben a los muchachos de la tribu que tienen la edad suficiente para convertirse en guerreros y les dan muchos consejos de cómo deben comportar- se en acción, cómo usar sus armas, cómo atrapar animales salvajes y prevenirlos de que nunca deben emprender la retirada.

Si regresan derrotados de una expedición, deberán rendir sus armas y las mujeres de la tribu les romperán el cuello, ya que el lema era:

“Si vamos adelante, morimos, Si nos volvemos, morimos, Es mejor seguir adelante y morir”.

DISCIPLINA

La disciplina de los zulúes era muy estricta, y la muerte era el castigo para casi todas las faltas contra las leyes de la tribu.

Cuando dos guerreros pelean sobre asuntos de comida y uno de ellos hiere al otro levemente, el atacante es llevado frente al induna para ser enjuiciado.

El induna señaló que al herir a un compañero guerrero estaba actuando como un enemigo ante la tribu y por lo tanto no se le podía permitir que siguiera viviendo. Sería llevado ante las mujeres, una de las cuales tomaría su barbilla y su nuca entre sus dos manos mientras se paraba detrás de él y rompía su cuello.

CABALLEROSIDAD

En otro caso un joven guerrero vestía la melena de un león como sombrero, lo que mostraba que había peleado a mano limpia con el león y que lo había matado con su assegai.

En consecuencia de esto, el induna dijo que en su caso ya que se había probado como excepcionalmente valiente ante el peligro, probablemente lo haría de igual forma frente al enemigo, y sería de valor para la tribu. Su valor por lo tanto sobrepasaba su falta de disciplina, por lo que fue perdonado.

Durante el juicio los guerreros se sentaban alrededor de un círculo sobre el suelo musitando, al unísono, cada dos segundos como una señal de que estaban interesados y que coincidían con lo que el induna estaba diciendo. Al momento en que daba su veredicto todos saltaban y alzaban la mano derecha, gritando la palabra inkos (jefe), mostrando aprobación.

SALUDO DE AMISTAD

El hombre perdonado entonces se arrodilló ante el induna y besó las palmas de ambas manos, que había puesto frente a él, y entonces saltó y gritó, “Inkos”.

TÓTEM

El TÓTEM fue traído delante, y el hombre perdonado, habiendo tomado su escudo y su assegai, saludó al TÓTEM y le prometió buen comportamiento y cumplir sus deberes con la tribu en el futuro.

SEÑALES

Entonces vino la llamada a la tribu con señales de humo, tambores y sonidos con el cuerno de koodoo, y entonces los hombres se prepararon para la acción.

El impi, al retirarse, lo hizo de una manera muy peculiar. Los jóvenes y raudos guerreros corrieron en una sola fila en una posición agazapada, todos siseando entre dientes, para tomar sus posiciones para la carga, mientras los hombres más viejos, los ringkops, formaron algo llamado “el pecho” del ejército, que era la parte sólida y central que presionaba adelante para agregar mayor peso a la batalla cuando era necesario.

EL RALLY

Así, con el pecho avanzando lentamente en el centro y los dos “cuernos”, como eran llamados, de corredores activos viniendo de ambos lados, hacían la carga con forma de herradura, cada hombre gritando lo más fuerte mientras corrían al punto central, como nosotros hacemos en nuestros rallies.

CAZADOR DE ELEFANTE Y SCOUT, DOS ESCAPES DIFÍCILES

Sucedió en Ciudad del Cabo, hace muchos, muchos años, que encontré al gran cazador de elefantes Selous. Era un hombre pequeño que no parecía nada fuera de lo común. Pero lo primero que noté en él, fue su maravillosa y penetrante mirada y su grande y profundo pecho. Acababa de volver a la civilización después de una tremenda hazaña de escaparse él solo, de una tribu hostil del norte de Zambesi.

Fue principalmente gracias a la aguda visión, y a su fuerte corazón y pulmones dentro de ese -”poderoso pecho” lo que le facilitó el poder escapar con seguridad. Ya les he contado la historia de esa increíble aventura en Scouting for Boys.

La siguiente vez que lo vi estaba en Rodesia, donde acababa de realizar otro escape, esta vez acompañado por su esposa.

Estaba, en ese tiempo, viviendo en su granja a unas treinta millas de Buluwayo. En su propiedad había un kraal, o aldea, de chozas de nativos habitadas por Matabeles. Un día, cuando él se encontraba lejos de casa, algunos de los hombres vinieron desde la aldea y le preguntaron a la Sra. Selous si les podría prestar una cuantas hachas. Ella así lo hizo, y ellos mostraron su agradecimiento con gestos muy significativos, regresando a sus chozas. Ella no pensó que estaban pidiendo las hachas con el propósito de desarmarlos a ella y a su esposo, ¡y de matarlos con ellas poco más tarde!

Poco más tarde Selous llegó galopando a casa. Advirtió a su esposa que ensillara el caballo al momento para salir corriendo, los nativos estaban en rebelión por todo el país. En unos pocos minutos, como una buena mujer de frontera, estaba lista y montada, y escaparon de su hogar rumbo al pueblo.

Antes que hubieran recorrido muchas yardas, escucharon un tumulto detrás de ellos, y cuando estuvieron fuera de la vista de su propio hogar vieron densas nubes de humo que se levantaban de él, mientras los nativos, volcados sobre su presa, le prendían fuego a todo el lugar.