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Erase una vez una pequeña jirafa…

Pues un día, en Francia, un señor llamado Rampeau, que había desarrollado una innovadora técnica para modelar caucho, tuvo la idea de diseñar una exótica jirafa con un tamaño y forma ideales para que los bebés pudieran jugar con ella.
En aquella época, los juguetes que representaban animales eran exclusivamente animales domésticos o procedentes del mundo de la granja, por lo que idea de una jirafa era algo exótico y que enseguida atrajo la atención de todas las madres francesas de la época.

Así pues, un jueves 25 de mayo de 1961 se fabricó la primera jirafa en la fábrica que el señor Rampeau tenía en los Alpes franceses, de forma artesanal y utilizando caucho 100% natural proveniente de resina de hevea. Ese día, el 25 de mayo, en Francia se celebra Santa Sophie, y de ahí el nombre: Sophie, la Jirafa.

Tuvo un éxito inmediato. Las mamás jóvenes vieron en Sophie, la Jirafa un juguete indispensable para sus bebés, especialmente en la etapa de la dentición, puesto que masajea y calma las encías. A través del boca a boca, Sophie la Jirafa fue ganando gran notoriedad en el país galo hasta convertirse en toda una institución.

Varias generaciones de niños han crecido disfrutando de su suave tacto y escuchándola sonar cuando aprietan su vientre o cabeza. De hecho, según las estadísticas, en 2010 se vendieron 816.000 jirafas, y nacieron 828.000 bebés en Francia, con lo que se puede decir que prácticamente todos los recién nacidos franceses tienen una.

Sophie la Jirafa un juguete natural

Posteriormente se han realizado estudios psicológicos y se ha demostrado que Sophie la Jirafa estimula los cinco sentidos del bebé: la vista, por sus grandes contrastes de color; el oído, por su sonido; el gusto, porque está pensada para que los bebés la chupen y muerdan; el olfato gracias al propio de la goma; y el tacto porque además de ser agradable, el pequeño tamaño de la jirafa la hace fácil de agarrar.

A diferencia de otros juguetes que se hacen de plástico, Sophie la Jirafa se hace de caucho natural, un material muy difícil de trabajar y modelar, de ahí que sea muy difícil imitarla. Además, se sigue fabricando a pequeña escala en Francia, de manera casi artesanal, con varios procesos manuales en su producción.