Las Tendencias

Internet ha tenido un impacto increíble en nuestras vidas y nuestro desarrollo como profesionales y personas; ahora hablando como diseñadores, me atrevería a decir que el impacto ha sido mayor.

Detrás de la expansión del internet se vino creando una cultura colaborativa que ha estado creciendo mucho, haciendo que las cosas se puedan construir de una forma más fácil, internet se ha llenado de recursos, tutoriales, repositorios, códigos libres, kits gráficos gratis y comprados, etc… esto ha hecho que nuestra labor, en muchos casos, sea más sencilla.

Anteriormente, cuando el trabajo digital no era tan grande y el valor manual era mayor, las tendencias se limitaban muchas veces a las herramientas, a los medios de comunicación en esa época, materiales que se utilizaban y por supuesto, a la habilidad del artista o diseñador.

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Hoy en día la tendencia ha sido marcada por cuestiones de consumo, comportamientos e investigaciones agenas, desarrolladas por grandes empresas y departamentos de diseño.

Esto ha provocado, que en muchos casos, tomemos el camino seguro; internet es un mar de recursos, por lo tanto, podemos creer que será sencillo encontrar y usar lo que necesitamos, conviertiendo nuestra labor de diseño en un proceso mecánico y con poco valor.

Cuando la tendencia no es la solución

El diseño es una manera de dar soluciones a problemas de manera estética pero también funcional; pensando en esto me he dado cuenta que muchas veces lo hemos hecho mal.

Las tendencias nos pueden dar una guía a ciertos estilos de comportamientos, lecturas, estructuras y aplicaciones gráficas que podrían ayudarnos a tomar decisiones, pero muchas veces nos hemos convertido en fusiladores completos, dejando de lado nuestras habilidades y capacidad de creación, pensando que, sin importar de qué se trate, ser tendencia será la mejor solución.

Detrás del diseño debemos tener investigación, análisis, experimentación pero sobre todo coraje.

Coraje de correr riesgos y ser atrevidos, no podemos dejar que el diseño se convierta en un resultado frío y sin alma cuando no somos capaces de dar nuestro corazón en él.

El resultado de crear y no copiar

Durante mucho tiempo dejé que el tiempo fuera mi enemigo, las fechas límites y los clientes hicieron que me convirtiera en un diseñador del camino fácil, mis diseños no tenían alma, carácter; estaba diseñando una cantidad de híbridos llenos de recursos descargados, estilos que no eran míos y sin nada de concepto ni sustento.

¡Admito que estaba fracasando!
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Me estaba enfrentando a la realidad de que no estaba haciendo bien las cosas, pero por sobre todo, estaba perdiendo el amor por mi profesión.

A veces es necesario sentarnos y replantear como estamos haciendo las cosas y eso hice yo, quise dejar de copiar y empezar a crear, quise empezar a dejar mi corazón en cada cosa que hacía.

Muchas veces nos llenamos de orgullo diciendo que el diseño lo vemos en todo, pero no lo tenemos en cuenta, olvidamos que para diseñar necesitamos observar, salir de nuestra zona de confort muchas veces y no dejar morir la pasión.

El equipo de diseño en Monoku debe estar a la vanguardia, conociendo qué es lo que se está usando, los estilos que más se están manejando, las tecnologías que se están creando, pero aún así en nuestra cultura siempre hemos dejado claro que nos gusta hacer las cosas desde cero, con nuestra propias manos.

Ensuciarnos las manos, fracasar, experimentar, investigar, preguntar y sobre todo proponer, deben ser los valores inamovibles en nuestra mentalidad de diseñadores.

El valioso arte de proponer

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Hace poco leía un artículo interesante acerca de lo importancia de no guardarnos las ideas, sin importar cuáles sean.

Muchas veces como diseñadores dejamos morir la confianza en nosotros mismos y aunque el entorno llegue a ser el culpable de esto, debemos mantener en nosotros una confianza tal, que nos permitamos pensar y proponer sin tener miedo.

Sin importar de qué universidad haya salido o cómo haya aprendido, así sea estudiando o un profesional con más de diez años de experiencia, no deje de creer en usted mismo ni en sus ideas, proponga sin miedo, incluso detrás del fracaso puede venir un éxito.

Nuestra madurez como personas y profesionales se verá reflejada en la capacidad que tengamos de transmitir nuestro conocimiento y las ideas son ese resultado; no trabajen en automático, propongan y dejen volar su mente, apasiónense por lo que hacen, dejen que la pasión se convierta en su mejor aliado y combustible.