Yo también fui tercera, Juan Manuel

(Parte I)


¿En serio es el tercero?, ¿Y no estabas ligada? Esas o preguntas similares son las que he recibido como reacción a mi tercer embarazo. También recibí miradas evasivas e incluso hubo a quienes se les salían los ojos del asombro y trataban de disimular su expresión boquiabierta llevándose la mano a la boca.

Les entiendo. Yo también me sorprendí y me asusté. Lo que no entiendo es por qué las mujeres tenemos que andar explicando a la sociedad por qué queremos casarnos y por qué no, por qué queremos tener hijos o por qué no queremos; y si te casas que para cuándo el heredero… y cuando llega el primero, quecuándo el segundo para que después si llega el tercero, que ¿¡por qué no estabas ligada?! No sé si a los hombres, la gente les llena de preguntas, pero en serio por qué las mujeres tenemos que someternos a estos permanentes cuestionarios de las tías, de l@s amig@s, l@s vecin@s, l@s conocid@s y desconocid@s, hasta de l@s metid@s…

A la gente no debería importarle si decido no tener hijos, así como no debería importarle si llega el tercero. Al fin de cuentas, quienes más opinan sobre si te casas o no, si tienes o no tienes hijos no son los que van a vivir tu vida, ni los que van a criar a tus hijos. Por no ser grosera, he tenido que evadir las insinuaciones y preguntas sobre lo qué haré con mi vida; claro, a ratos, lo tomo deportivamente y digo como respuesta “sí, ya son tres hijos, pero me faltan tres más”, ja ja…

Todo esto me ha llevado a pensar cómo sería antes cuando las familias eran numerosas. ¿Será que en los tiempos de nuestras madres y abuelas les decían: ¡pero ya ahora si tiene que ligarse hijita!? O después del tercero ¿y para cuándo el cuarto? No se… Igual pudieron con cuatro, cinco o yo que sé con cuántos hijos.

Ahora, después del desahogo también debo decir que si yo asumí la llegada de un tercero, ya pueden estar tranquil@s… tampoco es mi intención poblar el mundo y, si así fuera, no creo que merezca como cualquier mamá en mi lugar el juicio del prejuicio social. Estoy dispuesta a aprender del día a día como me ha tocado con mis dos enanos. Así como me matan de las iras, me matan de la risa, así como me desespero porque no se qué hacer cuando se pelean, se pegan y los dos quieren atención al mismo tiempo, también me lleno de amor cuando me abrazan o me dicen que te vaya bien, vuelve pronto, tú también descansa o que Dios te bendiga mami…

Continúa en… Yo también fui tercera, Juan Manuel (Parte II)

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