El Día Que Comencé a Invertir Sin Enterarme

Dani ya me había contado unos años atrás como él y otros colegas suyos habían logrado vivir de las apuestas deportivas. En aquel momento yo tenía un trabajo bastante bien pagado, creo que básicamente gracias a saber comunicarme en inglés, y no estaba interesado en jugarme los jurdeles apostando a partidos de fútbol, ¿estamos locos? Además, seguro que me iban a freír a impuestos en caso de que lograra ganar algo.

Un par de años más tarde, la situación había cambiado drásticamente, ese trabajo bien pagado lo había desechado porque no me hacía feliz y había estado el último año y medio intentando vivir por mi cuenta (montando una startup y realizando trabajillos como freelance) sin mucho éxito monetario que digamos. Básicamente, se puede decir que logré sobrevivir gracias a mis ahorros, al paro que cobré medio año y a esa obligación que me creaba a mi mismo constantemente de “no gastar mucho”. El tema es que todo esto acabó cansándome bastante y necesitaba montarme algo que pagara mis facturas para luego poder montar esa startup o colaborar en los proyectos que de verdad me interesaban, sin el estrés de pensar que con lo que hacía no pagaba mis facturas.

En el momento de transición, antes de empezar a trabajar de nuevo para una multinacional, volvió la conversación de Dani a mi cabeza. “Tío, yo llevo viviendo de esto ya como 5 años, es mi trabajo. Ahora tengo tiempo para componer, estoy grabando un disco y elijo a mis alumnos de guitarra. Antes tenía que estar dando clases todo el día para malvivir, ahora vivo bien y hago lo que me gusta”. Total, que le dije “vamos a probar, explícame cómo funciona todo esto” y en unas semanas me vi con una cuenta en bet365, tras meter 100 pavos, apostando 5€ la unidad sobre partidos de fútbol de Segunda División B y Tercera. Vamos, todo un despropósito, teniendo en cuenta que hace ya muchos años que ni siquiera me gusta el fútbol. Pues ahí estaba el chaché, siguiendo de nuevo los partidos del Murcia, eso sí, en la pantallita del Bet365 con sus famosos “ataques peligrosos”.

Al principio funcionó, luego no funcionó, luego sí funcionó, luego otra vez no y luego sí. Básicamente estaba llenándome de estrés para poder seguir los pronósticos que me mandaban y sufría en cada euro que metía sin confianza. Gané mucho dinero, ¿300€?, pero luego lo perdí y tenía que recuperar, luego lo volví a ganar, ¿1500€? El caso es que los números iban saliendo y empecé a ser muy minucioso apuntando todo lo que hacía en un Google Spreadsheet. Pintaba bien y cada mes metía más pasta.

Casi un año y medio hace de este comienzo con muchos errores por el camino, la mala suerte que suelo tener en los juegos de azar y bastantes momentos de estrés. ¿Cómo estoy ahora? Pues en void, incluso un poco en negativo, ahora mismo estoy en -400€, ¿qué esperabas? Ya te he dicho que se me dan fatal los juegos de azar.

Y ahora es cuando te estarás preguntando por qué carajo te cuento todo esto si en realidad estoy perdiendo dinero. Bueno, el título de artículo es la respuesta. Si nunca hubiese empezado a utilizar mi dinero como un vehículo para conseguir cosas, ahora mismo no estaría on-track para mi independencia financiera. Para poder darme cuenta de que el dinero no es un fin, a parte de leerlo mil veces en muchísimos sitios, he tenido que poner mi dinero en juego. He tenido que sufrir grandes caídas, he tenido que experimentar lo que sientes cuándo ganas, he tenido que subir mis apuestas mínimas hasta puntos insospechados al principio.

Piénsalo bien, en el peor de los casos, me he gastado 400€ en aprender algo que nadie me hubiese enseñado de otra manera. Incluso ahora, gracias al control que he adquirido, estoy convencido de que la tendencia será positiva y podré sacar rentabilidad también de las apuestas deportivas. No caba duda que gasté mucho más, sobre todo en horas, montando una startup que en el fondo sabía que nunca iba a ser rentable (aunque disfrutara fingiendo que trabajaba en la industria de la música).

Tengo la suerte de haber empezado en el mundo de las inversiones con uno de los productos más arriesgados que existen, con lo que, a partir de ahí, he sido capaz de ir aprendiendo poco a poco a construir un portfolio bien balanceado, mucho menos arriesgado y rentable.

Recuerda, el dinero es un medio para conseguir lo que quieres y nunca un fin. ¿A que ya lo habías leído en algún que otro sitio?

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