Rusofobia

¡Ahí vienen los rusos! Guarécete o huye. La «maquinaria de injerencias rusa» viene a por ti, por tus bienes, por tu país…

En un mundo ideal, donde todo fuera negro o blanco, bueno o malo, la rusofobia tendría razones para ser válida: Rusia es una amenaza para la democracia occidental. Lamentablemente, para decepción de muchas inteligencias maniqueas, este mundo y, específicamente, la política no se compone de buenos y malos. Occidente, liderado por el «adalid» de la democracia, Estados Unidos, no es el «mundo libre» ni son los buenos de la película. Esto no significa que Rusia y todos los que se alinean con una visión distinta de las cosas sean los que tienen razón. En política no existen ni buenos ni malos, sólo intereses propios y ajenos.

Por otro lado, es muy fácil culpar a los demás de los males del mundo para evadir la propia responsabilidad, el propio deber. La invención de la «amenaza rusa» no es más que pura hipocresía, falta de responsabilidad y de vergüenza. ¿A que no se han puesto primero a quitarse la viga en su ojo antes de señalar la paja en el ajeno?

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