Economía y mercados en 2020: ¿Aguas calmas, viento en popa o corrientes submarinas?

Rodrigo Villar
Jan 23 · 8 min read

En agosto del año pasado sonaban fuerte las alarmas de una inminente recesión en Estados Unidos, para finalizar el ciclo de crecimiento más largo que ha tenido ese país desde mediados del siglo XIX. No han pasado seis meses y ese episodio de pesimismo pareciera historia antigua o un lapsus, al menos en lo que se percibe de las previsiones y el ánimo de las grandes ligas de los mercados financieros. ¿Será…?

¿Cómo no ver un panorama distinto, si el S&P 500 cerró el 2019 con una ganancia de casi 30%, la mayor en seis años? Con el sprint final impulsado por la distención del conflicto comercial con China, el Nasdaq acabó con un rendimiento por arriba de 35% y el Dow Jones, con más de 22 por ciento. En suma, un gran año para las bolsas, y lo mismo para los mercados de bonos, metales preciosos, derivados o futuros. Por eso no sorprende que en la portada de la famosa revista de inversiones Barron’s se dé este dictamen:

“Casi no hay posibilidad de una recesión”

No se habla de jauja, pero sí de viento en popa, aunque sea tenue y con riesgos al acecho. Un poco como las últimas expectativas del Fondo Monetario Internacional: crecimiento mundial de 3.3%, frente a un 2.9% en 2019; en Estados Unidos, pasando de 2.3 a 2 por ciento; en China, de 6.3 a 6 por ciento; la Eurozona, de 1.2 a 1.3 por ciento; América Latina, de 0.1 a 1.6 por ciento; Brasil, de 1.2 a 2.2 por ciento; México, de 0 a 1 por ciento.

La cuestión es que no todo mundo comparte el optimismo moderado de Wall Street, donde el reporte de perspectivas para el 2020 de Morgan Stanley recurre a la alegoría de “aguas más calmas hacia delante” y el de Goldman Sachs a “una apertura en las nubes”.

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Visiones divergentes

En la misma línea, la encuesta a CEOs que PricewaterhouseCoopers presenta cada año al inicio del año lleva este título: “Navegando la creciente ola de incertidumbre”. Juzguen por ustedes mismos:

“Cuánta diferencia pueden hacer dos años. En 2018, la Encuesta Global Anual a CEOs de PwC reveló un nivel récord de optimismo con respecto al crecimiento económico mundial. Este año, a medida que los CEOs miran hacia 2020, vemos un nivel récord de pesimismo”.

Por primera vez, más de la mitad de los más de mil 500 consultados cree que el PIB mundial disminuirá y solo 27% tiene “mucha confianza” en que aumenten los ingresos de su organización, lo que no se veía desde 2009, en la coyuntura del crack de 2008. Lo que causa mayor ansiedad: sobrerregulación, conflictos comerciales e incertidumbre sobre el crecimiento, en ese orden.

Las diferencias de perspectiva entre el sector financiero y el ámbito corporativo parecieran hablarnos de dos mundos distintos. La cosa es que, como se ha constatado una y otra vez en la historia, el mundo de los mercados y el de la llamada economía real están inevitablemente conectados. Para bien y para mal, en las ganancias y las pérdidas y, como en los matrimonios, en la salud y en la enfermedad, aunque haya desfases que nos lo hagan olvidar por algún tiempo. Hay que preguntarnos que nos dicen estas discrepancias de visión sobre el futuro, porque hay más.

De acuerdo con la encuesta de confianza de los consumidores que lleva la Universidad de Michigan, aunque hay un ligero descenso respecto a diciembre, en este momento habría más optimismo en los hogares estadounidenses que en casi cualquier mes de los últimos 20 años, un indicador que sin duda trae el respaldo de la tasa de desempleo más baja en 50 años y al mercado de capitales repuntando. En el extremo opuesto, de acuerdo con la encuesta que hace Deloitte a directores de finanzas las grandes compañías de ese país, el 97% de los CFOs piensa que la economía pierde dinamismo o lo hará en el transcurso del año, a contracorriente de un mercado bursátil que el 77% considera sobrevaluado.

El optimismo tampoco fue la nota dominante en la convención de la American Economic Association, que reúne a miles de economistas cada enero, en esta ocasión en San Diego. Según la crónica del New York Times, el estado anímico fue más bien oscuro:

“Subyacente a su sensación de premonición había un sentimiento generalizado de que la expansión actual se basa en una combinación potencialmente inestable de altos déficits y bajas tasas de interés, y cuando termine, como lo hará eventualmente, podría hacerlo dolorosamente”.


Probando los límites

Según el outlook 2020 de Goldman Sachs, la posibilidad de una recesión en los próximos 12 meses es de 20 por ciento. Afirman que los cambios recientes en los mercados, en la economía y en la tecnología son tan profundos que relaciones que antes se daban por sentado, como la curva invertida de rendimientos como anticipo de recesión ya no aplican, están sobrestimadas o perdieron su valor predictivo.

Morgan Stanley, en una línea similar, ve vientos favorables para lo que llama “un tercer mini ciclo de recuperación”, en el marco de la expansión global que se extiende por más de una década. Exponen que en este periodo largo de crecimiento ha habido constantes interrupciones que han mantenido a raya el riesgo de sobrecalentamiento. Ése sería el caso del 2019, con una desaceleración motivada en gran medida por el resurgimiento del proteccionismo comercial, tal como en 2011 el problema fue la crisis de deuda europea y en 2014, la desaceleración de China.

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Finalmente, el Instituto de Inversiones de BlackRock perfila un año mejor para el crecimiento mundial, pero con matices que sugieren ser prudentes. Su alegoría me parece bastante oportuna para una época en la cual hasta lo más seguro se pone en entredicho: “Probando los límites”.

En esa perspectiva, son más limitados los riesgos de recesión, en un contexto más favorable para los instrumentos financieros. Sin embargo, advierte que la política de relajamiento monetario del banco central, que fue un pivote para los mercados en 2019, quedará atrás, además de que variables como las amenazas inflacionarias podrían estar siendo subestimadas.

Su postura es “modestamente pro-riesgo”, acotada por factores con alto potencial disruptivo, lo suficiente como para convertirse en directrices de mercado: no sólo temas de coyuntura, como el comercial, sino cuestiones más estructurales como las causas y las implicaciones de un nivel de tasas de interés tan bajo que prácticamente deja sin margen de acción a las políticas monetarias, los problemas en Europa para tener una política fiscal coordinada y eficaz o los desequilibrios que ha ido acumulando China en décadas de aceleración económica.

No hablan de cosas que sólo le preocupen a economistas, inversionistas y banqueros, sino al común de la gente: desigualdades crecientes, movimientos populistas, cambio climático y sustentabilidad, inclusive de una especie de fuerzas de “desglobalización”. A fin de cuentas, son dilemas como los que han tenido los reflectores en el Foro Económico Mundial, desde el eje temático elegido para esta edición: renovar el capitalismo, para, en teoría hasta ahora, ir a una nueva versión orientada a los stakeholders ​​(partes interesadas), ya no sólo a su majestad el retorno a los accionistas.


Corrientes submarinas

La Vanguardia

Desde el foro, en esta esquina tenemos a Trump, supuestamente negacionista del cambio climático y el cuarto presidente en la historia de Estados Unidos que es sometido a juicio político, pidiéndole a Greta que sea más optimista y proclamando que, con su gobierno, “el sueño americano está de regreso”. En la otra, al reporte de Oxfam, que afirma que el 1% más rico de la población mundial, de cuya crema y nata se compone el público davosiano, tiene el doble de riqueza que el resto de la humanidad. Y ahí mismo, uno de los del 0.1%, Marc Benioff, asegura que el nuevo capitalismo con conciencia ha llegado a un punto de inflexión.

¿Qué tan en serio va lo que dice Benioff o la carta de Fink? Pienso que esa es una de las grandes pruebas del 2020: ir de las palabras a las acciones. Eso si es que queremos prepararnos para los efectos de las corrientes submarinas o estructurales que hacen que, para hacer honor a Cantinflas, podamos concluir que la mayor certidumbre en este momento es la incertidumbre, aunque con algo de lo que sí podemos tener certeza: hay cambios profundos en gestación y vienen más. Pensar en ellos para entender y encontrar soluciones fuera de la caja no puede quedar fuera ni de las estrategias de inversión, ni de los planes de desarrollo de los países y del mundo

Economiahoy.mx

Hace poco leí que Kenneth Arrow, Premio Nobel de Economía y creador del teorema de la imposibilidad, decía que era más difícil pronosticar la economía que el clima. Si eso es cierto en todo tiempo, debe serlo aún más en contextos como el actual. Sin embargo, confío en que hay apuestas más seguras que otras, como cuando uno tiene un juego de póquer en vez de sólo un par. La inversión de impacto, puente entre los Marc Benioffs y las Greta Thunbergs, está en esa condición en el 2020. Pero de eso hablamos en el próximo comentario.

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Rodrigo es socio fundador de New Ventures Group en México — Rodrigo is the Founding Partner of the New Ventures Group based in Mexico

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