¿Cuál es el rol de la corporación en la sociedad?

Un reportaje desafiante nos obliga a considerar algunas preguntas incómodas

Por John Battelle

La nueva sede de Apple, está de espaldas a la sociedad, eternamente mirándose a sí misma.

Una de las empresas estadounidenses más famosas de todos los tiempos, Eastman Kodak, construyó la ciudad de Rochester, Nueva York. También construyó las vidas de sus empleados, en la cima del poder de Kodak sumaban cientos de miles de personas (para entender la compañía hoy, lee la entrevista de NewCo Shift con su nuevo CEO).

Pero a medida que lo digital se hizo cargo de la fotografía (y Apple comenzó a convertirse en la siguiente compañía estadounidense emblemática), Kodak tambaleó. Decenas de miles de personas perdieron su sustento. Y en el camino, el tejido social que Kodak construyó -un compromiso corporativo para invertir en sus empleados, en la dignidad del trabajo y en una cultura estable y de clase media- tambaleó también.

En un estremecedor reportaje a fondo, el New York Times compara las vidas de dos mujeres separadas por el tiempo y los cambios masivos en la cultura corporativa. Ambas trabajaron como conserjes, una en Kodak hace treinta y cinco años, y la otra en Apple hoy. La diferencia entre sus trayectorias profesionales y el papel que juegan las corporaciones en sus vidas es cruda y abrumadora.

La conserje de Kodak tenía un trabajo de tiempo completo con beneficios, incluido el apoyo a la educación, las vacaciones y una cultura que cuidaba de sí misma. Ella pasó a convertirse en una alta ejecutiva en la industria de la Tecnología de la Información. La conserje de Apple trabaja para una empresa de outsourcing que promete ahorros de costos para su cliente corporativo. No puede darse el lujo de tomar unas vacaciones o tomarse el tiempo para mejorar su suerte en la vida. Y Apple no tiene ningún interés personal en ayudarla a hacerlo.

Este cambio de lo que algunos llaman “paternalismo corporativo” a contratación vía outsourcing es, de hecho, uno de los muchos resultados a corto plazo de la adicción de las empresas estadounidenses a generar ganancias a toda costa. Desde la década de 1980, la filosofía dominante en las principales escuelas de negocios ha sido la de Milton Friedman, quien dijo: “Hay una única responsabilidad social de las empresas: utilizar sus recursos y participar en actividades diseñadas para aumentar sus ganancias”.

Pero Friedman ha sido malinterpretado en las últimas décadas: el destacado economista nunca fue un defensor del pensamiento a corto plazo por encima de la creación del valor a largo plazo. Y el haber fallado en proveer un camino ascendente a sus empleados más vulnerables es, de hecho, un fracaso masivo de la sociedad estadounidense.

Lo que Kodak creó fue una cultura en la que una conserje, una operadora de montacargas o una guardia de seguridad podían construir una vida productiva para ellas y para los muchos otros que involucraba. Lo que Apple y la mayoría de las empresas estadounidenses están construyendo ahora es, en efecto, un sistema de servidumbre por contrato sin manos arriba. Esa es una renuncia a la responsabilidad social. Las empresas pueden y deben hacerlo mejor que eso.

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