Inteligencia Artificial — La pregunta es existencial, más que tecnológica

Photo: © AlienCat — Fotolia.com

“Dwar Ev soldó ceremoniosamente la última conexión con oro. (…) El interruptor conectaría, inmediatamente, aquel monstruo de máquinas computadoras con todos los planetas habitados del universo — noventa y seis mil millones de planetas — en el supercircuito que los uniría a todos con una supercalculadora, una máquina cibernética que combinaría todos los conocimientos de todas las galaxias. (…)

Dwar Ev accionó el interruptor. Se produjo un impresionante zumbido, la onda de energía procedente de noventa y seis mil millones de planetas. Las luces se encendieron y apagaron a lo largo de los muchos kilómetros de longitud de los paneles. Dwar Ev retrocedió un paso y lanzó un profundo suspiro.

- El honor de formular la primera pregunta te corresponde a ti, Dwar Reyn.

- Gracias — repuso Dwar Reyn -, será una pregunta que ninguna máquina cibernética ha podido contestar por sí sola.

Se volvió de cara a la máquina.

- ¿Existe Dios?

La impresionante voz contestó sin vacilar, sin el chasquido de un solo relé.

- Sí, ahora existe un Dios.

Un súbito temor se reflejó en la cara de Dwar Ev. Dio un salto para agarrar el interruptor.

Un rayo procedente del cielo despejado le abatió y produjo un cortocircuito que inutilizó el interruptor”.

“LA RESPUESTA” Fredric Brown. 1954.

En últimas fechas, el tema de la inteligencia artificial ha alcanzado un nivel de debate que hace un par de años no imaginábamos. Quizás desde una perspectiva de ciudadano de a pie no sea tan evidente, pero cada día nos rodean más y más aplicaciones de esta tecnología: Asistentes Virtuales, Coches Autónomos, y Chatbots son los más evidentes. Pero pronto avanzará tanto, que nos obligará a replantear uno de los cuestionamientos fundamentales como especie: lo que significa ser humano.

Las mentes que han creado los principales avances tecnológicos que han transformado a nuestro mundo en los últimos 40 años coinciden que es en esta rama donde el cambio sucederá de forma más profunda y con mayores consecuencias para la especie humana. El meollo del asunto es mucho grande que si Siri y Alexa se volverán nuestras amigables asistentes virtuales o la pérdida de trabajos por la llegada de chatbots y la automatización de cada proceso que ejecuta el ser humano. La mayor preocupación en torno a la Inteligencia Artificial tiene que ver con la supervivencia de la especie humana ante una realidad que hoy en día no alcanzamos a imaginar ni a dimensionar, hasta el día en que en verdad suceda.

Estamos muy cerca del momento en que la inteligencia de la tecnología que creamos excederá la nuestra propia, y en el momento que esto suceda, seguirá avanzando a pasos cada vez más acelerados, dejándonos muy pronto muy atrás en capacidades. La forma en que esto suceda significará dos posibles vertientes: Nuestra extinción o nuestra inmortalidad.

Estamos al borde de una transformación que llevará a la especie humana a un nuevo plano existencial, uno en el que el hombre no está más en la cima de la pirámide evolutiva, sino un escalón abajo de una super-inteligencia creada por nosotros mismos.

La forma en que esta super-inteligencia se comporte, tendrá poco que ver con la manera que los humanos comprendemos al mundo, pues fundamentalmente, esta entidad será artificial y como tal, servirá para lo que fue construida: para pensar mejor, más rápido, más eficiente. Pero no para sentir, ni para tener emociones, juicios morales, y como tal, conciencia.

Por lo tanto a esta máquina de pensar solo le importará su propósito y poco más. Así que para los pensadores no es difícil imaginar que esta super-inteligencia pudiera salirse de control y convertirse en una máquina obsesionada con cumplir su cometido muy al pesar de los humanos que la creamos, y armada con otros super-poderes como la biotecnología y la nanotecnología, darnos un muy mal rato como especie. Especialmente si se llegara a enterar que hay quienes intentarán apagarla. Lo que sigue será la supervivencia del más apto.

La tecnología está más allá de los juicios morales y siempre ha sido tan buena o mala como la gente que la usa. Por lo tanto, quizás es de donde vengan los mayores riesgos. Todos imaginamos lo terrible que sería que un régimen totalitario o un grupo terrorista se armen con un arsenal nuclear, pero trasladando estas posibilidades a escenarios de Inteligencia Artificial, ¿qué pasaría cuando se logre desarrollar una inteligencia superior que tuviera la misión — por soñar un poco– de convertirnos a todos al Islam? ¿De proteger a la Tierra a pesar de los humanos? ¿Que se asignara el derecho de gobernar a los humanos con un código moral binario y ciego? O como tal, al ser programada por humanos, será falible, y es muy posible que por la prisa de lograr el objetivo, no sea creada para proteger la vida humana y así acabaría con ella.

También podríamos tener la suerte de crear una inteligencia que nos ayude a ser mejores como especie, a solucionar nuestros problemas más apremiantes y alcanzar nuestro verdadero potencial. ¿Qué pasaría si al resolver el hambre, el cambio climático, la procuración de justicia, las enfermedades, al optimizar al ser humano para resolver el problema técnico que representa la muerte, provocara que el hombre pudiera cumplir un propósito superior: crear, ser mejores seres humanos? ¿Que pasaría tuviéramos enfrente la oportunidad de que, al no tenerse que preocupar por trabajar y resolver problemas la siguiente generación pudiera encontrar un verdadero significado en torno a lo que quiere hacer? ¿O será una generación holgazana y dominado por una entidad que le soluciona todo?

No importa cuál sea la realidad que ocurra al final, la pregunta que queda pendiente por resolver nos pondrá a prueba a la humanidad. ¿Podremos como especie –y como tal, nuestro planeta– sobrevivir al impacto de esta nueva realidad?

Quedan muchas preguntas por hacer y queda mucho que preparar. No podemos perder un solo día, pues la cuenta regresiva está avanzando.

** Post creado como parte del módulo de Global Trends, del Master en Negocios Digitales y Tecnología, de Collective.Academy

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