DD.HH. + La Gaceta. Apostillas de un ¿nuevo tiempo político?
* Nota de Horacio Verbitsky en Página 12. Veo que Gabriel Pereira tuvo una participación grossa en mi suelo natal. Todo relatado por el perro. Un seminario en Alemania en el que se sostiene que somos un “Modelo para el mundo” sobre el proceso de memoria, verdad y justicia. Claro que allí está reflejado el laburo de Gabriel y de Andhes Derechos Humanos ; el trabajo para esclarecer responsabilidades y complicidades empresarias en Tucumán durante la dictadura.
Cuando llego a los párrafos donde aparecen Gabriel y el pago (a.k.a. Tucumán) me quedo pensando. Porque allí “The dog” también aprovecha para tirar dardos a la familia judicial de la provincia — que “provienen de sectores sociales entrelazados con el poder tradicional, de modo que en Tucumán la condescendencia con la dictadura no tiene el mismo costo social que en Buenos Aires”- y a La Gaceta — que “se permitió entrevistar al hijo del ex dictador Bussi en la edición especial por el 40º aniversario del golpe”. Creo que este último tipo de argumentos, bastante común en HV, no ayuda demasiado. Algo similar sobre otro caso puse en este otro lugar en relación al jefe del bloque del PRO, Nicolás Massot, y su tío Vicente… o yo y mi abuela. Sobre todo porque el diario tiene material para hacerse cargo en primera persona y no por por vías interpuestas.
* Hace dos años Diario Sobre Diarios (DsD), para el aniversario 38º del último golpe de estado, publicaba sobre la falta de autocrítica del medio más grande del norte argentino, La Gaceta. Muchos de los que trabajaron, y en mayor medida quienes dirigieron aquella “La Gaceta”, como tantos otros medios de comunicación, tienen un historial que no invita al orgullo. ¿Hace falta aclararlo a esta altura de la soireé?A veces parece que sí. Algunos otros sí lo están, además… como quien manejo el diario durante muchísimo tiempo para luego mutar a un “Periodismo de verdad”.
*Este año, poco antes del 40º aniversario del golpe, Guillermo Monti publicaba una crónica impactante:“El doloroso camino al 24 de marzo”. Llegando al final destaca cual fue la tapa del diario el día anterior: “El martes 23, LA GACETA titula en la tapa “Inminente definición”. A 1.300 kilómetros de las desesperadas gestiones que el Gobierno nacional ensaya para evitar lo inevitable, los tucumanos saben que sus vidas están a punto de cambiar. En muy pocas horas, Bussi se mudará a 25 de Mayo y San Martín, mientras que Juri emprenderá el forzado camino a Villa Urquiza”.
http://www.lagaceta.com.ar/blogs/elagora/
*Pocos días después, desde ElÁgora — en un espacio cedido por La Gaceta- publicamos un especial sobre el golpe de estado en el que, entre otros aportes, Gabriel y Leigh Payne, se explayan sobre la complicidad empresaria y el proceso de Verdad y Justicia (VyJ) en la que “la sociedad argentina tomó el desafío de encauzar los esfuerzos de VyJ también hacia la determinación de las responsabilidades de ciertos grupos civiles en la implementación de un plan sistemático del terror, tal el modo en que la Corte Suprema de la Nación caracterizó e terrorismo de Estado durante el Juicio a la Juntas. Al asumir ese desafío, Argentina asume también un rol de gran responsabilidad en el contexto internacional, ya que su proceso de VyJ es considerado un punto de referencia por diferentes países y organismos internacionales” (ver nota completa).
*Otra columna de Monti, en el especial del diario (no de ElAgora) que cita Verbitsky, sigue con la crónica: desde el acto fundacional de la dictadura en Tucumán con el “Nada menos que la muerte de un maestro” (Arancibia), el juicio a las juntas, las leyes del perdón, hasta llegar al actual proceso de VyJ y las responsabilidades civiles en estos días.
*Hace poco tiempo, luego de los actos del 24/03, escribí como respuesta a un “invitación” de mi profesor Pablo Gerchunoff. En medio de esa discusión, en la que algunos nos preguntamos “por qué el radicalismo ya no marcha los 24?”, citaba a Ernesto Semán quien sostuvo que estas discusiones sobre los DD.HH. pueden ser una de las claves divisorias del nuevo tiempo político. Si Ernesto tiene razón, como creo, necesitamos más gente como Gabriel Pereira.