El pasado no se olvida

En dos partes, me abrí el pecho dándole la bienvenida, y luego en la despedida alcé las manos también, pero recuérdelo bien: ¡El pasado no se olvida!
René Fuentes Cintado renito@gmail.com
Mire, Señor Presidente,
 ante todo, mis respetos.
 Comprendo los grandes retos
 de su labor permanente;
 mas, no pida inútilmente
 que me olvide del pasado.
 Tan adentro se ha sembrado 
 todo lo que hemos sufrido,
 que ahora no puede el olvido
 justificar el pecado.
 
 Créame que estoy seguro,
 por simple razonamiento,
 que el pasado es el cimiento
 del presente y del futuro.
 Oigo su voz al conjuro
 de esta amistad renacida,
 diciéndome: olvida, olvida
 de donde el pasado viene
 sin ver el largo que tiene
 la cicatriz de la herida.
 
 Ahora se habla de voltear
 la página, y yo pregunto:
 si la volteo, ¿qué asunto
 nuevo me voy a encontrar?
 Voltear implica olvidar,
 y olvidar es un error.
 ¿Acaso algún escritor
 da la obra por terminada
 sin que le tire una ojeada
 a la página anterior?
 
 Dígame: ¿usted ha olvidado
 el dolor y las secuelas
 que hay por las torres gemelas
 en su pueblo idolatrado?
 Si por el tiempo pasado
 ya ni recuerda ese día,
 ¿por qué razón todavía
 en Guantánamo se ven
 tantos prisioneros en
 una tierra que es la mía?
 
 Creo que lo que me pide
 no ha sido muy bien pensado.
 Mire, si usted no ha olvidado,
 ¿cómo quiere que yo olvide?
 ¿Acaso el dolor se mide
 de una parte solamente?
 No, no es así, Presidente,
 el dolor grande y profundo
 pertenece a todo el mundo
 y todo el mundo lo siente.
 
 En su memoria no están
 los niños que se llevaron
 sin padres, los que inventaron
 la operación “Peter Pan”.
 Solo primaba el afán
 de cumplir sus objetivos,
 por lo que niños cautivos
 fueron bajo horrible pena
 huérfanos en tierra ajena,
 teniendo los padres vivos.
 
 ¿Cómo olvidar a Girón?
 Ay, por favor, no me pida
 que olvide aquella embestida
 de muerte y desolación.
 ¿Cómo olvidar el avión
 que un día explotó en Barbados?
 Ya con los hechos narrados
 y afianzando la vergüenza,
 sinceramente, ¿usted piensa
 que puedan ser olvidados?
 
 No obstante, estoy satisfecho
 por la amistad que renace.
 Creo que lo que usted hace
 nadie hasta ahora lo ha hecho.
 En dos partes, me abrí el pecho
 dándole la bienvenida,
 y luego en la despedida
 alcé las manos también,
 pero recuérdelo bien:
 ¡El pasado no se olvida!
 
 José René Fuentes Cintado
 (Renito)

Tomado de El Artemiseño

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