Catarsis y déjà vu en año nuevo.


Hoy se cumplen un poco más de diez años de aquel día — ¿Se sentirá y comprenderá la gravedad y la intensidad del asunto? — aún recuerdo el fulgor y el estallido de ese Big Bang en mi cabeza, de esa enredadera de ideas que floreció escalando y calando en lo más profundo e intimo de mi hipotálamo. Hoy se sella ese pacto, en el que invoque al más preciado y antiguo derecho divino, que es el de soñar, y aunque suene extraño y utópico, peculiarmente, siempre estuve soñando con este día en particular. Para llegar a este punto escogí como camino el desafió de ser artífice del magnifico e impetuoso universo que se gesta en la relación presente entre la tecnología y la gente, y su uso en el contexto social, escogí un camino y como mejor pude me nutrí, aprendí y lo recorrí.

Este lapso del que les hablo, en mi fue, es, será e implicara millones de mañanas, tardes, noches, madrugadas incesantes, repletas de soles, girasoles, espantapájaros, dunas y lunas. 
 — ¿Que sería del alma del soñador sin la locura y de la vida del cínico sin la cordura? — Embriagado de esa sensación de certera incertidumbre constante, de ansiar ser aquel fiel arquitecto errante que se entrega sumiso al trabajo de la estricta búsqueda aislante, del conocimiento, la perfección y la armonía que conllevan a desarrollar una tarea, como si se tratase de una obra de arte. Y aunque el camino sea pedregoso, extenso y abrumante, y nuestra mera condición de ser humano siempre nos incite a tropezar torpemente, hay que estar conscientes para saber diferenciar que lo turbio y lo caótico no es caerse ni tampoco tropezar, sino darse por vencido antes de empezar, dejarse crecer y pintar la joroba cuando corresponde mantener la cabeza limpia y erguida, para volverse a levantar.

Y es precisamente en este instante que puedo ver y comprender todo claramente y casi al simultáneo, mientras los miedos y la especulación se transforman en una burbuja transparente y brillante a punto de explotar. Una vagabunda y cansada paz invade mi mente, y aunque se que no se trata de la ansiada conclusión ni del descanso, denoto que todo lo transcurrido durante estos años solo fueron variables constantes de una matriz más grande, engranajes diminutos parte de una sencilla y mundana introducción, para aquel nudo y este presente inminente e internamente exitoso desenlace.

Quiero por esto, darles mis humildes e infinitas gracias a todos los iluminados que me acompañan día y noche arando este camino, mis colegas de Siux y Despegar, no solo por compartirlo todo conmigo y confiar en mi visión, sino también por tener la valía suficiente de creer en uds mismos de un modo tan ferviente como para romper las reglas y los limites predeterminados de esta magnifica realidad.

He aquí ante uds, luego de un ajustado y arduo año de trabajo nuestra humilde ofrenda de Año Nuevo para la humanidad, la resurrección del primogénito, Ofus​.

¡Muchas gracias por su tiempo y que tengan un exitoso Año Nuevo!

http://ofus.me

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