Mildred y Richard P. Loving (AP Photo)

Loving Day: día de amor y de lucha

Básicamente, hay que entender que todos los seres humanos somos personas

La amplia popularidad que ha ganado Donald Trump en los últimos meses arruina, o por lo menos desactiva, lo que considero el mejor arranque para este texto. Aun así, no puedo dejar de mencionar que por increíble que parezca en varios estados de EUA el matrimonio interracial estuvo prohibido hasta 1967, lo que quiere decir, en pocas palabras, que, en contra de los derechos humanos y de la libertad inalienable de los individuos que habitan un país supuestamente democrático, en algunos estados del país norteamericano era ilegal que personas de “distinta raza” (lo que se reduce a tener un color de piel diferente) contrajeran matrimonio. Así de simple. El gobierno decidía por encima de las personas (adultos conscientes y libres) si podían casarse o no con alguien. El racismo en Estados Unidos no es algo nuevo y mucho menos algo erradicado. Sin embargo, durante todo el siglo XX, innumerables luchas de individuos y comunidades lograron no sólo poner el tema sobre la mesa, sino librar batallas y ganar terreno en la aceptación por parte de las leyes, el gobierno y la sociedad misma de un concepto muy simple: el otro, el que se ve diferente, es una persona (los negros son personas, los hispanos son personas, los chinos son personas, etcétera, etcétera). ¿Cómo olvidar a Rosa Parks o a Martin Luther King? ¿Cómo no hablar del caso Loving vs. Virginia ahora que se celebra un año más del Loving Day?

Rosa Parks (AP Photo/Montgomery County Sheriff’s office)

El Loving Day es una celebración nacional en Estados Unidos que festeja el amor interracial y a su vez conmemora la lucha de los Loving, una pareja que se enfrentó legalmente al estado de Virginia, pues en 1958 fueron expulsados del estado por el simple hecho de haber contraído nupcias. Esta es su historia…


Mildred, hija de un afroamericano y una india de la tribu Rappahannock, y Richard Loving, un descendiente de europeos, se conocieron cuando ella tenía once años y él diecisiete. La historia cursi cuenta que se enamoraron desde el principio, pero esto no es realmente importante. La verdadera historia de amor –o por el amor– es la batalla legal que emprendieron durante nueve años contra el estado de Virginia.

Little Rock, 1959. Protesta contra matrimonio de blancos y ‘gente de color’ . (Wikipedia/ John T. Bledsoe, Dominio Público)

Los Loving se casaron cuando Mildred cumplió dieciocho años en 1958. Tuvieron que viajar en coche hasta Washington D.C., pues en Virginia regía la Racial Integrity Act, una ley aprobada en 1924 que “distinguía socialmente a los seres humanos entre blancos y ‘gente de color’ e impedía el sexo y el matrimonio mixtos.” Después de casarse regresaron a su casa, sin embargo, no sólo los matrimonios en el estado estaban prohibidos, sino también que la gente se casara en otro estado y retornara a Virginia a seguir con su vida.

Una noche, la policía despertó a los Loving en su habitación y los arrestó por el absurdo delito de estar casados. Cuando fueron a juicio, el juez, quien los declaró culpables, les dio únicamente dos opciones: ir a la cárcel por tres años o irse del estado. Como no querían caer presos, Mildred y Richard se mudaron a Washington, dejando atrás toda una vida con amigos y familia. En Washington pudieron vivir juntos legalmente, pero la discriminación y el racismo no les hicieron la vida fácil. En medio de un clima hostil, que no comprendía o no aceptaba su matrimonio, y del dolor de estar separados de sus familias, los Loving decidieron emprender una batalla que les permitiera no sólo volver a Virginia, sino volver como un matrimonio reconocido legalmente.

En 1964, Mildred Loving escribió una carta al Fiscal General Robert Kennedy, hermano de John F. Kennedy, quien un año antes fue asesinado en acto público. El Fiscal le recomendó acudir a la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), quien se hizo cargo de su caso. Tres años después en 1967, el Tribunal Supremo de Estados Unidos emitió por unanimidad un fallo a favor de los Loving. Finalmente su matrimonio era legal incluso en el estado de Virginia. El Tribunal reconoció que la Racial Integrity Act violaba la Cláusula del Debido Proceso y la de la Protección Igualitaria de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución estadounidense que “estipulaba que ‘ningún Estado [podrá] privar a una persona de su vida, libertad o propiedad sin un debido proceso legal; ni negar a persona alguna dentro de su jurisdicción la protección legal igualitaria’”.

Robert Kennedy (AP Photo)

Los Loving no sólo ganaron su derecho a amarse y vivir en el estado que ellos quisieran como un matrimonio legal, sino que garantizaron la misma libertad para otras parejas en todo Estados Unidos, pues el fallo del Tribunal ilegalizó las leyes que prohibían el matrimonio interracial. Dieciséis estados que aún conservaban dichas leyes se vieron obligados a eliminarlas, catorce ya lo habían hecho entre 1948 y 1967, once antes de 1887 y nueve nunca estipularon prohibiciones semejantes.

El triunfo de Loving v. Virgina en 1967 fue también una victoria en la ingente batalla contra el racismo. El amor, la igualdad y la vida ganaron el día que el Tribunal les dio la razón a Mildred y Richard Loving, y el mundo debe siempre recordar el valor y la entereza de estas dos personas que lucharon por su derecho a amarse y por su libertad. Es por esta razón que, en honor a los Loving y para celebrar la decisión del Tribunal, se instauró el 12 de junio el Loving Day, una celebración que tiene como misión luchar contra el prejuicio racial a través de la educación y construir una comunidad multicultural. Una celebración no oficial, que funciona a partir de redes y un sitio electrónico: http://www.lovingday.org, pero que busca su institucionalización como parte de la lucha y el compromiso del gobierno contra el racismo.

Queda mucho por hacer, no sólo en Estados Unidos, sino en el mundo entero, la batalla contra el racismo y la xenofobia no puede detenerse, menos cuando manifestaciones neonazis toman las calles. Pero, a pesar de todo, hay gestos de esperanza, sueños de hombres que cambian el mundo con palabras, mujeres aguerridas que levantan el puño, parejas que al luchar por el amor, luchan por todos nosotros. El mundo libre hay que construirlo. Mildred y Richard Loving son sin duda parte fundamental del grupo de locos que sueña con un mundo distinto, un mundo mejor para todos y por eso se les recuerda, se les celebra, se les honra.

El Loving Day es de todos.

Por Lucía Pi.

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