El Hijo del Santo. (Photo by Peter Macdiarmid/Getty Images)

Salud a pie de ring

La situación de los luchadores en México

El Senado de la República avaló el Día Nacional de la Lucha Libre y el Luchador Profesional Mexicano el 21 de septiembre. Según el comunicado, la lucha libre se reconoce como una actividad productiva, turística y generadora de empleos, que también es cultura, espectáculo y recreación.

La lucha libre lleva 80 años en México. En los años 30 se incorpora al espectáculo nacional gracias al empresario Salvador Lutteroth quien después de ver en Texas una función de lucha libre, decide traerla a México. Las primeras luchas se realizaban con luchadores extranjeros (norteamericanos, italianos, japoneses), en gimnasios abandonados que rentaban su ring de box.

Después de esas primeras luchas, con poco público y luchadores de importación, empieza a popularizarse esta disciplina y los promotores deciden mudarse a lo que en muy poco tiempo sería un recinto icónico: la Arena Coliseo. Un lugar en donde el nombre no niega los profundos orígenes de la lucha libre: nos remite a tiempos clásicos, épocas doradas y a su vez violentas.

Blue Panther en Arena Coliseo. (AP Photo/Gregory Bull)

Diez años después se funda la Arena México y para 1943 la lucha libre ya era deporte y espectáculo nacional y al consolidarse como disciplina empieza su despunte hacia múltiples plataformas: cómics, películas, luchas televisadas, incluso juguetes de plástico que recrean las luchas. Ser un luchador es ser un héroe, ellos encarnan y recrean las luchas míticas del bien contra el mal, pero no es sólo una vida bajo los reflectores. ¿Viven bien nuestros héroes de carne y hueso? Por un lado está la vida del show y el glamour, por otro, una vida de precariedad laboral.

¿A cuántas caídas?

El día que el Senado decidió establecer el día de la lucha libre, además de las alabanzas sobre este deporte espectáculo, se levantaron voces que advertían que hay que revisar las condiciones de atención médica que reciben los luchadores. ¿De quién sería esa responsabilidad? ¿De los promotores? ¿De los luchadores? ¿Del estado?

Ser luchador conlleva múltiples riesgos. Las lesiones cobran caro en el cuerpo, se lastiman órganos delicados y se exponen a accidentes que incluso pueden cobrarles la vida. Estos accidentes tienen además la particularidad de suceder ante el ojo público, suceden ante miles de espectadores en vivo y en televisión, además de los fotógrafos.

Shocker lastimado. (Photo by Paula Bronstein/Getty Images)

Está pendiente el derecho y el acceso a los seguros médicos de los luchadores. Hace poco, empezaron negociaciones con el gobierno de la CDMX para garantizar el seguro médico. En el 2013 cuando el luchador El Fantasma presidía la comisión de Lucha del (entonces) DF, lanzó una campaña de afiliación de los luchadores al Seguro Popular que tuvo poco éxito. Dos años después el Secretario de Salud de la CDMX y la comisión de Lucha alcanzaron un acuerdo dentro del esquema del seguro popular en donde se procuraba hacer uso de clínicas y hospitales donde se podrían realizar resonancias, tomas de Rayos X, cirugías, atenderse cualquier enfermedad sin costo, pero son pocos los luchadores que se afiliaron… ¿y a nivel nacional?

Tan sólo le tomó 80 años a la lucha libre tener un seguro en CDMX para sus trabajadores

Como la lucha libre es un deporte de alto riesgo, es muy difícil encontrar a quien le dé un seguro a los luchadores profesionales. El problema es que en la lucha libre las lesiones se acumulan por años, un golpe de rutina puede convertirse en uno de vida o muerte.

Por eso, algunos han optado por apelar a la solidaridad de sus compañeros, quienes organizan funciones en su beneficio. Aunque no se cubran todos los gastos ayuda a completar los gastos, que, sobre todo cuando se realizan en instituciones privadas, son muy costosos.

A Scorpio Jr. le ofrecieron funciones mientras estuvo internado por insuficiencia renal, también Bestia Salvaje o La Parka, quien estuvo meses sin poder luchar en el 2007 porque tuvieron que reconstruirle los músculos del hombro izquierdo (a pesar de que la lesión no ocurrió dentro de la arena, se recrudeció luchando).

Luchadores independientes protestan para exigir una buena atención médica y políticas de salud después de la muerte de El Hijo del Perro Aguayo. (AP Photo/Marco Ugarte)

En el Reglamento de las Comisiones de Box Profesional y Lucha Libre Profesional del Distrito Federal, elaborado en 1994, dice en el artículo cuarto que:

Las comisiones de Box Profesional y de Lucha Libre Profesional, contarán con el personal técnico, médico y administrativo que sea necesario para el cumplimiento de sus funciones.

El reglamento interior de la comisión de la lucha libre profesional del Distrito Federal dice que se debe de realizar exámenes médicos y que debe de haber médicos a lado del ring y en caso de que algún luchador haya sufrido alguna lesión deberá ser examinado por el Médico de Ring quien dictaminará si continúa o no luchando. Incluso, algunas comisiones de lucha libre de otros estados, exigen que los luchadores se presenten 30 minutos antes para pasar examen médico y en caso de que no lo pasen, no pueden subirse.

Cuando murió el Hijo del Perro Aguayo en 2015, el problema de la seguridad médica de los luchadores se hizo evidente. Aguayo vs. Rey Misterio en el Auditorio Municipal de Tijuana que golpeó a su contrincante en la tráquea, causándole un traumatismo cervical. El Hijo del Perro Aguayo quedó tendido sobre una de las cuerdas del cuadrilátero, no hubo ningún intento por detener la pelea, así como no hubo respuesta médica inmediata. La comisión de lucha de Tijuana asegura que se dio asistencia y que, si el médico presente en la arena no acudió de inmediato, se debía a que estaba atendiendo a otros luchadores que se habían lesionado en combates previos. También los luchadores Sangre India y Oro murieron en el ring y sus casos fueron muy sonados, pero muchos otros han muerto en el anonimato.

Hijo del Santo. (AP Photo/Dario Lopez-Mills)

Ante este panorama, varios luchadores han alzado la voz. Rayo de Jalisco Jr habló de las condiciones precarias de servicios médicos a los que se enfrentan en su gremio. Los luchadores no tienen seguro porque no se los dan, si acaso, pueden recibir apoyo de promotores cuando necesitan una operación, pero no es seguro. Hijo del Santo denunció que ser luchador no está bien pagado y muy pocos luchadores se pueden permitir un seguro. Blue Panther asegura que, aunque en la arena siempre hay una ambulancia lista, tienen un médico interno y uno externo, los accidentes en plena lucha son “designios de Dios”.

Medidas extremas

En la lucha más arriesgada, también conocida como extrema, la situación es aún más difícil. Está al margen de la ley por la violencia que implica, pero tiene promotores y lugares donde se presenta. Ofrece una variedad de golpes de sillas, cortadas con vidrios, clavos, botellas, tachuelas, lucha con sillas, lucha con tachuelas, lucha con engrapadoras, lámparas. La mayoría de las luchas extremas se presentan en autolavados o gimnasios y las organiza la empresa DTU (Desastre Total Ultraviolento) en lugares cercanos a la Ciudad de México, como Hidalgo porque en la CDMX la lucha extrema se prohibió por la violencia y los accidentes.

La prohibición no ayuda en nada. Estas luchas se siguen realizando y la mayoría son clandestinas. Cuando suceden lejos de la legalidad los accidentes pueden salirse de control, ya que carecen de condiciones médicas apropiadas y de doctores preparados y ponen en un riesgo aún mayor a luchadores y asistentes.

Sangre Azteca. (Photo by David McNew/Getty Images)

No hay peor lucha que…

La lucha libre mexicana lleva años viviendo una crisis de salud. Las condiciones laborales no son explícitas ni claras, simplemente encontrar la ley del Distrito Federal es un problema. Esto no es exclusivo de la lucha libre mexicana. Igual pasa con la WWE, empresa de luchadores norteamericana que tampoco incluye seguro de gastos médicos.

Como la lucha libre suele cambiar de manos de promotores y programadores, entre todos se pasan las responsabilidades y nadie actúa en beneficios de los luchadores. Reconocer y apoyar las hazañas de los luchadores sobre el ring no implica dejar de prestar atención a las condiciones en las que trabajan. Como cualquier trabajador deben tener derecho a la salud y más, si trabajan día a día poniendo en riesgo su cuerpo.

Por Ximena Rojo.