Trump, Thiel, atando cabos sueltos…

Finalmente, no hubo forma. Entre susto y muerte, los americanos eligieron Donald Trump. Sorprendentemente, los mercados no se han asustado mucho, pero todo el mundo se pregunta: ¿Y ahora qué? ¿Qué hará Trump? Porque lo cierto es que, por decirlo de una forma suave, su programa electoral era un poco difuso. Hay especulaciones para todos los gustos, pero atando un par de cabos sueltos, he llegado a una inquietante conjetura que hasta ahora no he visto formulada. Permaneced conmigo sólo 2 minutos:

La idea de que la realidad que experimentamos pueda ser una simulación no es nueva. Desde que tenemos ordenadores, los autores de ciencia ficción han especulado con esta posibilidad. Hace más de 10 años que Nick Bostrom la introdujo en el debate filosófico en un conocido artículo, “Are you living in a computer simulation?” (¿Estás viviendo en una simulación de ordenador?), en el que, no sólo se contemplaba la posibilidad, sino que la estimaba altamente probable. En 2012, un grupo de físicos de la universidad de Washington se planteaba por primera vez la posibilidad de comprobar experimentalmente la hipótesis de la simulación.

La teoría se ha hecho muy popular entre los multimillonarios de Silicon Valley. Tanto que hace sólo unas semanas, en un artículo reciente sobre Sam Altman, el fundador de Y-Combinator, publicado en New Yorker, se especulaba con la posibilidad de que dos de estos multimillonarios hubieran decidido financiar de manera secreta una manera de extraernos de la simulación.

Y os preguntaréis: ¿Qué tiene que ver todo esto con Donald Trump, que no sólo ha mostrado su falta de interés por la ciencia y la tecnología, sino que no cuenta (o contaba) con el favor de Silicon Valley? Y justo aquí está la conexión, porque ¿Quién ha sido uno de los mayores contribuyentes individuales a la campaña de Donald Trump? Peter Thiel. ¿Y por qué Peter Thiel habría decidido apoyar a Trump? Pues porque Peter Thiel, junto con su colega de la mafia PayPal, Elon Musk, bien podrían ser los dos instigadores de esa investigación, y a lo mejor han encontrado ya la forma de extraernos de ella: un botón que interrumpiría la simulación.

Como todos sabéis, el próximo 21 de Enero, Donald Trump tendrá acceso a una larga lista de poderes presidenciales, entre ellos, el acceso al famoso “botón nuclear” que, según describe The Economist, es una tarjeta conocida como la “galleta”, que le identifica como comandante en jefe y que contiene los códigos que le permiten lanzar un ataque nuclear. Sobre esto también se está hablando mucho estos días, y…

¿Qué mejor forma habría de abortar la simulación que estamos viviendo que lanzar un ataque nuclear masivo con los más de 2.000 misiles estratégicos con que cuenta el arsenal nuclear estadounidense?

Sí, ya lo sé, puede que esté desbarrando, pero así es como Trump ha llegado a ser presidente. ¡Yo también quiero desbarrar!