
Lactancia materna VS Leche de fórmula
Nosotros queríamos que Irene tomara exclusivamente lactancia materna hasta, mínimo, los seis primeros meses de vida. Desde el principio, fuimos plenamente conscientes de los beneficios que supone para el bebé este tipo de nutrición, leímos artículos, lo hablamos con otras madres, nos mentalizamos en hacer lo máximo para que fuera así… pero no es tan fácil.
Los talibanes de la lactancia materna acechan por todas partes, diciéndote cómo tienes que hacer las cosas, qué medidas tomar si no funcionan, dónde ir y a quién recurrir.
Sabemos que vuestros consejos son bienintencionados y basados en vuestras propias experiencias, pero no tenéis ni puta idea de los condicionantes personales, de qué hemos hecho, qué pasos hemos dado y a quién hemos recurrido. Resulta complicado dar cierto tipo de pasos sin ser señalado, pero nos suda suficientemente la polla como para hacer oídos sordos y ser consecuentes.
Irene nació a término* con 2700gr, quedándose en 2500gr al salir del hospital, el tercer día. La pérdida de peso es normal (se calcula que un bebé puede perder hasta un 10% de su peso corporal en el hospital), pero nacer con 2700gr está muy cerca del epígrafe ‘bajo peso’.
Por mucho que lo intentamos (con técnicas, posturas, etc…), nos fue imposible que se cogiera al pezón, por lo que tuvimos que recurrir al uso de pezoneras de silicona para lograr que succionara y se alimentara mínimamente.
El uso de pezoneras hace que el bebé tenga que realizar mucha más succión para que la leche llegue a su boca y que, consecuentemente, se canse antes y deje de mamar. Además, dar el pecho con pezonera es en absoluto cómodo: destápate, coloca la pezonera en su lugar correcto, coge al bebé y posiciónalo. Es normal que el propio bebé te tire la pezonera al suelo o la despegue haciendo que toda la leche se desparrame por tu ropa. También es normal que la muerda y la arranque, con el mismo resultado que antes.
La segunda semana introdujimos la lactancia mixta, ayudándonos de leche de fórmula (en nuestro caso particular hemos usado Nan Expert 1 desde el principio, con muy buenos resultados en cuanto a ausencia de cólicos, apoyándonos en el biberón de Dr. Brown).
Desde el día que comenzamos con los biberones, Irene inició su engorde y cambió por completo nuestro día a día: sus deposiciones comenzaron a ser regulares, dormía más y mejor y salir de casa con ella no era una aventura. Mientras tanto, antes de cada toma de biberón mamaba unos minutos de los pechos y así conseguíamos complementar su dieta sin sentirnos los peores padres del mundo.
En la actualidad, Paula apenas produce leche e Irene detesta la pezonera: es demasiado trabajo para muy poca cantidad de leche. Los biberones ofrecen un buen flujo de leche en comparación con la pezonera y los bebés son más listos de lo que creemos.
La lactancia mixta suele acabar en lactancia con leche de fórmula: es lo que ocurre en la mayoría de los casos. Podríamos obligar a nuestra hija a mamar exclusivamente de la pezonera, haciendo que pasara hambre y llorara a rabiar cada vez que quisiera comer, pero es algo que no nos planteamos por lo absurdo que resulta: la leche de fórmula es leche testada para bebés y contiene todo lo que necesitan.
Quizá la leche de fórmula no pueda fabricar ‘los anticuerpos que la madre transmite a su hijo’, pero os aseguro que yo, criado con leche de fórmula de los años 80 (dudo que fuera de la misma calidad que la actual) no he tenido ni más ni menos problemas de salud que un ciudadano promedio.
Basta ya de culpabilizar a los que elegimos lactancia con leche de fórmula de no estar haciendo todo lo que podemos por nuestros hijos.
Sabemos que es mejor, pero lo que vosotros no sabéis es que ya lo hemos intentado todo.
*semana 40