El último mensaje

Palarbas: Comienzo, Muerte, Olvido.

La conocí en octubre, un lunes, sin poder comprender el ciclo que abría en mi vida.

Trabajamos juntos durante tres meses y rápidamente se convirtió en mi maestra, construimos ideas, historias y publicamos y aprendimos juntos con emoción y ganas.

Y luego ella se apagó, así, sin más. La vida se le escurrió rápido entre las manos y se nos murió en enero, un lunes.

No pudimos hacernos más preguntas o contestarnos las del día anterior, no pude entregarle la lista de mis recomendaciones de música de películas y ella no pudo mostrarme su colección de música. Solo me quedó un recuerdo fugaz de lo poco que fue.

Desde ese lunes pasaron muchos meses antes de volverla a pensar con claridad, cuando ya no recordaba su voz y la oficina había perdido su esencia.

Simplemente lo encontré, su último mensaje. Venía sin texto, solo era un enlace. Una hermosa coincidencia, como si me hubiera conocido, como si hubiera calculado el efecto que aquellas voces, aquellos colores, aquellos tonos, aquel texto, aquel sonido y aquel mensaje iban a tener en mí.

Nuestra historia casi no existió. Apenas nos alcanzó para que ella me enviara el último mensaje: