Para quienes respiramos de vez en cuando

Palarba: Aire

Al girar de manera descontrolada en un tubo spin, siento la caricia suave y vertiginosa del aire tocando mis pestañas, alborotando mi cabello y muchas veces secando mi boca. ¡Me encanta! Bueno, tal vez lo último no tanto, pero la sensación de velocidad hace del aire una de las cosas más deliciosas cuando saco la cara por la ventana de un auto y provoca que el corazón me lata como una perscusión africana.

Cambiando un poco el tema y poniéndonos un poco más dramáticos, pienso terriblemente lo siguiente:

Ser parido del vientre de la madre está subestimado, salir del agua calentita al frío ventolero de una sala de hospital debe ser una de las situaciones más traumáticas de nuestra historia y no recordarlo debe ser una de las bendiciones más grandes de la vida.

El aire es la primera cosa que percibimos al nacer, experimentamos agradecidos durante la vida en los veranos más terribles y la última cosa de la que nos despojamos al partir de esta tierra.

La pieza no tiene mucho que ver con lo escrito anteriormente, pero sí tiene mucho que ver con mi adolescencia, momento de descubrimientos y emociones que hasta la fecha me sacan lágrimas y risas.

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