Clase de matemáticas en Universidad en Helsinki. (Wikipedia/Tungsten, Dominio Público)

Adiós tarea, adiós exámenes

Mientras México va en picada ¿Por qué la educación en Finlandia da tan buenos resultados?

Mientras que en México la educación está planteando una serie de reformas que buscan crear estandarización y evaluaciones, Finlandia, desde hace décadas ha creado un sistema educativo que podría considerarse diametralmente distinto al mexicano.

Bajo la dirección de Nuño, se considera que México le destina una cantidad significativa de dinero a la educación de acuerdo con la UNESCO. Sin embargo, el sitio Pearson (basado en estudios de UNESCO, OCDE y otros) indica que en México, el promedio de edad en el que estudiantes dejan la escuela es a los 13 años.

El día 6 de diciembre del 2016, la OCDE publicó nuevamente resultados de calidad educativa en México. Nuestro país sigue ocupando el último lugar de los países que se encuentran dentro de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico. Van 15 años que esto sucede. Para poder ver lo que esto significa, podemos ver los números: El promedio en las tres materias (ciencias, lectura y matemáticas) evaluadas de miembros dentro de esta organización quedó entre 490 y 493 puntos. México obtuvo los siguientes resultados:

  • 416 puntos en ciencia.
  • 423 puntos en lectura.
  • 408 puntos en matemáticas.

Comparando con otros países, el panorama queda más claro. Turquía y Trinidad y Tobago son ejemplos de países que nos superaron en las tres materias.

(AP Photo/Rebecca Blackwell)

El periódico El País (en su edición en inglés) lo pone así:

Mexico es uno de los miembros de la OCDE que invierte más en educación — casi 5% del PIB — sin embargo, sigue apareciendo en los últimos lugares del ranking internacional en el tema del desempeño de estudiantes. A nivel nacional, Oaxaca y Chiapas están en los peores lugares.

Es por esto y no otra razón que vale la pena revisar un modelo educativo que está dando resultados llamativos y diferentes: Finlandia.

La propuesta en Finlandia

(AP Photo/Stephan Savoia)

Las primeras cuestiones que saltan cuando se habla de este sistema son que no hay tarea y se asiste 4 horas a la escuela. No se deja tarea por una cuestión muy sencilla: se busca que se respeten los derechos de los niños para que puedan ser niños, algo que consideran fundamental. No es hasta que llegan a la adolescencia que comienzan a tener cantidades muy pequeñas de tarea.

El Dr. Pasi Sahlberg, un educador y escritor finlandés apoya el punto de no enfocarse en los primeros años como estudiante en la cuestión de excelencia académica.

‘Los primeros seis años de educación no son de éxito académico’, dice Sahlberg, ‘Nosotros no calificamos a los niños. Todo se trata de que estén listos para aprender y que puedan encontrar una pasión’

Asistir 4 horas a la escuela tiene que ver con la misma razón. Es simplemente permitir que los niños aprendan y jueguen y no estén estresados. Por otro lado, en este tiempo, los maestros dan clase 4 horas y tienen 2 horas más de trabajo en capacitaciones de docencia. Además se les permite experimentar con métodos pedagógicos por la confianza que se tiene a nivel nacional en el oficio.

Sin embargo, el ser maestro en Finlandia no sucede de forma gratuita. En los años 70 se hizo una reforma que exige calidad de los maestros. El mismo Dr. Sahlberg (citado previamente) señala que son el 25% de los estudiantes los que quieren hacerse maestros. Y asegura que es más competido convertirse en un educador en Finlandia que convertirse en médico o abogado. Cuentan además con una gran ventaja legal de que el 96% se encuentran sindicalizados y al mismo tiempo se les exige tener una maestría (como mínimo) para poder ejercer.

Finalmente, dos cuestiones afilan las reformas que se tomaron hace años y hoy muestran su calidad: 1) Se eliminaron las escuelas privadas, por ley (existen algunas excepciones y no pueden cobrar colegiatura además de que implica un trámite exhaustivo abrir una). 2) Se eliminaron los exámenes obligatorios de estandarización.

(Photo by Christopher Furlong/Getty Images)

Respecto a la cuestión de evitar la educación privada, se busca que todos los niños tengan acceso a la educación y al mismo tiempo, son financiadas por medio de la municipalidad, es decir, así como en la educación pública en México, las pagan los impuestos. Esto implica que la gente se pensará dos veces las cosas antes de no pagar impuestos: impacta directamente en la educación de sus hijos, sin importar donde estudien. Con esto, se busca que la educación no sea un factor que aporte a la desigualdad. Es más, insisten algunos educadores en que este modelo, al hacer convivir a estudiantes de todos los estratos sociales (ricos, clase media y pobres) están creando un tejido social más solidario que, por ejemplo: cuando un niño rico, hijo del dueño de una empresa, crece y hereda la empresa, estará constantemente en contacto con la gente a la que podría afectar tomando una mala decisión que deje desempleados a trabajadores. Habrá crecido con trabajadores y sus hijos también lo harán. Como bien señala el Dr. Sahlberg (e incluso en su momento lo hizo Paulo Freire),

El objetivo de la educación es convertirse en un instrumento equitativo para la sociedad.

Y por medio de la eliminación de los exámenes de estandarización, buscan que la educación se adecue a las problemáticas que ven los estudiantes. En el documental de Michael Moore Where To Invade Next (2015) un maestro finlandés señala lo siguiente.

Si lo que le enseñas a tus estudiantes es aprender a que les vaya bien en esos exámenes, entonces no les enseñas nada.

¿Podemos pensar en la integración de un sistema tan diferente?

(AP Photo/Gregory Bull)

Finalmente, tiene un punto el Dr. Pasi Sahlberg al señalar que la educación es un sistema complejo y copiarlo a la carte no es garantía de que funcione.

Y después de 15 años de tener los peores resultados dentro de los miembros de la OCDE, destinarle tiempo y recursos a reflexionar sobre los objetivos educativos en México, no es mala idea.

Cada sistema educativo es diferente en el mundo por que busca adecuarse a una estructura distinta. Sin embargo, vale la pena repensar a dónde se dirige la educación y cómo se podría crear un sistema educativo que en vez de enseñar a los estudiantes a pasar un examen, ayude a explorar pasiones y a entender mejor cómo funciona la realidad. Al final, pensar en un sistema que pone la felicidad por encima del éxito no suena tan loco.

Por Sebastián GdeLyL.

(AP Photo/Eric Gay)
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