(AP Photo/Andrew Harnik)

Barack To The Future

Los viajes de Obama por América Latina y Japón

Barack Obama pasará a la historia no sólo como el primer presidente afroamericano en llegar a la Casa Blanca sino también como el que recuperó las relaciones con los países más incómodos para la historia de los Estados Unidos de América. A poco tiempo de terminar su mandato (2009–2017), Barack Obama visitó, en una gira diplomática Cuba, Argentina y Japón, países en los que el vecino país del norte ha dejado una huella histórica de catástrofe y resentimiento.

La relación entre Cuba y Estados Unidos ha sido complicada. En 1960, con la entrada de la dictadura castrista a la isla, el presidente Dwight D. Eisenhower estableció el embargo total de Cuba y sólo un año después, en 1961, las relaciones diplomáticas entre los dos países se rompen.

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El embargo total cobró fuerza en 1962 con John F. Kennedy en el gobierno porque el castigo se expandió a todo aquel país que asistiera de cualquier modo, económico, social o político, a Cuba. Tres años después, con Lyndon B. Jonhson como presidente, las relaciones con la isla se suavizaron y tanto Cuba como Estados Unidos permitieron que cubanos residentes en la Unión Americana fueran en busca de sus familiares a las orillas del puerto Camarioca para traerlos consigo a territorio norteamericano. A este movimiento se le llamó éxodo Camarioca y se estima que en ese momento alrededor de 100 mil cubanos cruzaron las fronteras.

Para 1981, con Reagan al frente, las relaciones se endurecieron nuevamente. La participación de Cuba en la guerra civil de El Salvador, país que estaba bajo la influencia soviética, le bastó a la isla para que el entonces presidente endureciera el embargo con el fin de disuadir al gobierno comunista de interferir en este conflicto. La amenaza que lanzó el gobierno de Reagan fue precisa: si Cuba seguía apoyando las guerrillas, la isla quedaría fuera de América Central. En este mismo año, 1981, Cuba entró en la lista americana de países que apoyan al terrorismo.

La caída de la Unión Soviética en 1991 sumergió a Cuba en una crisis económica y de desabasto insuperables dejando como consecuencia la restricción de hidrocarburos y energía al pueblo cubano. Afectó también la agricultura, la ganadería y el turismo. En suma, esta crisis decreció el PIB de la isla en un 36%.

Diez años después, en 2001, Bush condicionó la creación de un fondo de ayuda para Cuba, siempre y cuando hubiera avances visibles en el camino de la democracia, sin embargo, la administración de Bush también ejerció mano dura contra empresas que buscaban relaciones comerciales con Cuba, bloqueó las oportunidades de desarrollo científico y deportivo y también restringió las visitas de los cubanos residentes en Estados Unidos a sólo 14 días, por cada 3 años, en su país.

Obama en La Habana: “Creo en el pueblo cubano”

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La que hasta hace un par de años era una “isla enemiga”, hoy, en 2016, recibe al primer mandatario norteamericano con los brazos abiertos.

Las relaciones diplomáticas entre los dos países se restablecieron totalmente en julio del 2015 cuando se reabrió la embajada cubana en Washington. El pasado 20 de marzo Obama aterrizó en La Habana para entablar acuerdos con Raúl Castro y para hacer historia. Pasaron 88 años desde que el último presidente norteamericano aterrizó en esta tierra caribeña. Más de medio siglo después es Obama quien pisa fuerte territorios “enemigos” para marcar nuevos tiempos.

Castro recibió al mandatario estadounidense en el Monumento a José Martí y, aludiendo al poeta cubano, se dirigió al pueblo con el saludo de la paz. En su último día en la isla, después de varias reuniones con Castro, Obama le habló a Cuba y a su pueblo en el Gran Teatro La Habana.

Su histórico y emotivo discurso tenía un mensaje concreto: “El futuro de Cuba debe estar en las manos del pueblo cubano”. El núcleo del discurso fue precisamente el pueblo, sus necesidades y carencias, Obama habló de nuevos tiempos, de tiempos en los que la calidad de vida de los ciudadanos será mejor gracias a los acuerdos comerciales entre su país y el gobierno de la isla.

La pobreza, la desigualdad, el racismo, el tráfico de personas y la violación a los derechos humanos son temas prioritarios para los cubanos pero para algunos, como el activista Antonio Rodiles, la resolución de estos problemas no se alcanzará con la visita de Obama a la isla. Rodiles cree que el gobierno cubano está muy poco interesado en resolver problemas de esta índole, pero con la visita del presidente norteamericano se refuerza un ambiente de ilusión para el pueblo. Rodiles sostiene que los acuerdos entre Cuba y Estados Unidos han hecho que viajar entre estos países sea más fácil, pero en cuanto a derechos humanos no se ha logrado nada sustancial.

Limar asperezas antes de entablar acuerdos. Obama en Argentina

(AP Photo/Eduardo Di Baia, File)

El 23 de marzo Obama llegó a Argentina tras una década de relaciones hostiles, la visita del presidente norteamericano coincidió con el 40 aniversario del golpe militar.

De 1976 a 1983 el gobierno de Argentina fue dictatorial. El 24 de marzo de 1976 el gobierno democrático de la presidenta María Estela Martínez de Perón sufrió un golpe de Estado en el que se instituyó a Jorge Rafael Videla como líder del país. Las consecuencias de este golpe no se hicieron esperar y la represión política se intensificó con la dictadura. En este periodo desaparecieron alrededor de 45 000 personas. La tensión entre Estados Unidos y Argentina se hizo inevitable pues el gobierno del vecino país del norte estaba enterado del golpe de Estado desde un año antes de que se efectuara.

Diez años después de la última visita de un presidente estadounidense a Argentina, Mauricio Macri recibió a Obama en la Casa Rosada y juntos anunciaron el esfuerzo de trabajo en este momento de transición por el que atraviesa la tercera economía latinoamericana tras 12 años de kirchnerismo.

(David Fernandez/Pool Photo via AP)

En su discurso, Obama refrendó su compromiso con el pueblo argentino de desclasificar los archivos de la dictadura argentina. El presidente estadounidense quiere que los argentinos sepan la verdad:

“Nuestras políticas han madurado, reconocemos nuestros errores y estamos trabajando para que de ahora en adelante nuestros esfuerzos favorezcan los derechos humanos.”

En su visita a Cuba, Obama reconocía que las diferencias ideológicas entre los países eran claras pero que ambos estaban dispuestos a superarlas por medio del diálogo y la apertura. En Argentina, el presidente reiteró esta idea. Su vista a estas tierras y el acuerdo de abrir los archivos de la dictadura dejan ver que, más que un viaje de negociaciones, su visita fue para limar asperezas y para reducir el antiamericanismo que todavía existe entre el pueblo argentino.

Al otro lado del mundo

(AP Photo)

La historia estadounidense carga en sus espaldas con la muerte de 3 millones de personas por la guerra de Vietnam y con más de 170 mil tras la explosión de la bomba atómica en Hiroshima.

La integración de Vietnam en el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por sus siglas en inglés) le da a Estados Unidos una ventaja en cuanto a relaciones con países asiáticos. Vietnam y Japón son ahora aliados claves para la contención económica de China. Hace apenas cuatro meses, Vietnam renovó la jerarquía de Nguyen Phu Trong y mantiene su régimen comunista, sin embargo, su economía y apertura al libre mercado crecen. El 23 de marzo pasado, Obama anunció en Vietnam el levantamiento del bloqueo de venta de armas que había impuesto a este país desde 1984. Este levantamiento supone la completa normalización de relaciones entre los dos países.

Con el levantamiento del embargo, Vietnam se encuentra geopolíticamente privilegiado para pelear contra China por el territorio de las Islas Paracel y Spratly, ambas localizadas en el mar del sur del país del sol naciente. La disputa por estas tierras entre Vietnam y China se debe a que son un centro geoestratégico y económico de gran valor por su abundancia de recursos naturales sobretodo gas y petróleo. Para China, ganar este territorio es clave para seguir con su imparable crecimiento económico, hasta antes de que se levantara el embargo a Vietnam, China ejercía poder sobre esas islas pero ahora que Vietnam puede comprar armas el enfrentamiento puede desestabilizar los esfuerzos de China.

En su discurso Obama, aseguró que el cese al embargo no tiene que ver con una posible estrategia para contener a China pero sin lugar a dudas el levantamiento le dio una ventaja importante a Vietnam y a Estados Unidos, que ha buscado alianzas con países asiáticos.

Algunos activistas y legisladores norteamericanos demandaban a Obama que el levantamiento del embargo fuera condicionado a incrementar y mejorar las libertades del pueblo vietnamita, sin embargo, el levantamiento se hizo sin negociaciones sobre derechos humanos. A pesar que dichas negociaciones no existieron Obama recalcó que la venta de armamento será controlada con el fin de proteger los derechos humanos.

(AP Photo/Na Son Nguyen)

Phil Robertson el subdirector de Human Rights Watch señaló que el embargo de Estados Unidos a Vietnam era la única forma de presionar al gobierno y que, con el levantamiento al castigo, “Obama ha dado a Vietnam una recompensa que no merece”.

En la contienda presidencial de 2008 una de las prioridades de Obama, el entonces candidato demócrata, era estrechar relaciones con Asia para reforzar la unión política y comercial. Ocho años después llega a ese continente para cumplir con su promesa de campaña. El 27 de mayo Obama aterrizó en Hiroshima.

En 1945, el famoso avión Enola Gay dejó caer sobre Hiroshima la bomba atómica bautizada como Little Boy. Las consecuencias se cuentan en más 100 mil personas muertas y en la destrucción total de la ciudad debido a las más de 13 mil tonelada de TNT que liberó la explosión.

Harry Truman, el entonces presidente de los Estados Unidos, anunció un día después de la explosión el uso de la bomba por lo que las relaciones entre Japón y Estados Unidos se fracturaron y a pesar de esto sólo tres días después explotó la siguiente bomba, Fat Man, sobre Nagasaki. Las bombas fueron la forma que el gobierno de los Estados Unidos encontró para presionar a Japón a rendirse incondicionalmente ante los Aliados y el 15 de agosto se puso fin a la Guerra del Pacífico y a la Segunda Guerra Mundial.

En completo silencio, Obama depositó una corona de flores en el Memorial de la Paz para rendir homenaje a los millones de muertos que dejó la bomba atómica lanzada por su país. En su discurso proclamó las relaciones mundiales sin armas nucleares. Este viaje a Hiroshima fue más simbólico que de negociaciones y, a pesar de que el presidente norteamericano no pidió disculpas por las decisiones históricas de su país, sin duda esta visita quedará en la memoria de los veteranos de guerra y víctimas de la tragedia nuclear.

¿Por qué ahora?

(AP Photo/Joel Auerbach)

Las visitas que Obama hizo a Latinoamérica y Asia sugieren al menos dos cosas. La primera es una reconciliación con los pueblos afectados por las decisiones que los anteriores gobiernos estadounidenses han tomado sobre sus países. Sin duda, los acuerdos alcanzados entre Obama y los mandatarios de Cuba, Argentina y Japón buscan que los beneficios derivados de sus encuentros sean para ambas partes; pero para Estados Unidos, y sobre todo para Obama, estas visitas buscan significar una buena aceptación su mandato a poco tiempo de que concluya su periodo de gobierno.

En las páginas de la historia y en la memoria de los que pudieron presenciar sus visitas la figura del actual presidente de los Estados Unidos, bailando tango o pronunciando frases en perfecto español, será descrita como un conciliador de conflictos históricos entre ciudadanos y gobiernos.

Estos viajes también podrían responder a una especie de campaña que hable en favor de la democracia. Con las elecciones de Estados Unidos a la vuelta de la esquina y con la latente amenaza de Trump como el candidato republicano a la presidencia, Obama reiteró en cada uno de sus discursos la importancia de que los pueblos elijan libremente a sus gobernantes. Quizá esta gira presidencial vaya en busca de votantes indecisos que al ver la promesa de nuevos acuerdos alcanzados por el presidente demócrata con otros países decidan darle una nueva oportunidad al ala demócrata de su gobierno. Miami, por ejemplo, es una ciudad con gran concentración de cubanos residentes que son clave para hacer una diferencia en los votaciones.

El presidente Obama no se cansó de asegurar que la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y estos países serían favorables para ambas naciones, sin embargo estamos a la expectativa de lo que pueda pasar en caso de que Trump, quien es conocido por su fama de xénofobo, gane las elecciones presidenciales.

Por Judith Campiña.

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