Todo está pasando muy rápido

El “cachorro” y yo

Pensé en los dos elefantes, el grande y el pequeño, para emular la relación que tendré con “Cachorro”. Una relación de complicidad en los juegos, un lazo de amistad sincera, un intento de dar mi mejor ejemplo sin ser estricto innecesariamente. Sin darme cuenta, estos dos elefantes ya están en la pared de su cuarto, y este ya tiene la mayoría de muebles listos para cuando venga.

Si bien es cierto, el no pasará mucho tiempo ahí, por los menos en los primeros meses. Y va a ser nuestro cuarto el que albergue todos los llantos, gritos y llamados de atención. Yo feliz.

Pero es en esas cuatro paredes en donde Cachorro desarrollará sus primeras memorias. Donde descubrirá más cosas que las que me puedo imaginar. Y yo pensé en llenarlo de cosas de Marvel y mil vainas más. Mi hermana me regaló una night light de Hulk y lo primero que vino a mi cabeza fue “PARA CACHORRO *.*”. Pues no. No sólo porque “S” me puso algunos límites cuando nos mudamos al departamento. Y fue clara en que la sala de TV era en donde podría poner “mis juguetes”.

No también porque el bebé debe crecer en un ambiente más controlado que caótico, creo yo. Su cerebro va a empezar a procesar tantas cosas que mi estrategia será introducir todas las nuevas experiencias poco a poco y disfrutar al máximo (y de a poquitos) todas sus reacciones en sus descubrimientos.

Estamos en la semana 37 y ya vamos a evaluar la programación de la llegada de Cachorro. Y creo que, así como su cuarto (y el nuestro), yo estoy bastante listo también. Aunque cada día que pasa aprendo que hay MÁS cosas por hacer.

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